En muchas ocasiones pensamos en esta frase de ama a tu prójimo como a ti mismo, y si lo cambiamos por ama a tu esposo como a ti mismo, pero ¿en verdad podemos amar a nuestro esposo como a nosotros mismos? Si nos analizamos un instante, por ejemplo antes de la separación una persona egoísta, caprichosa, muy rencorosa, perfeccionista ¿cómo podría yo amar a mi esposo como a mí misma? Si solo le exigiría lo mismo, si solo lo haría igual a mí ¿por qué lo amaría como a mí?, un ejemplo de esto muy sencillo que me viene a la mente es la hora de la comida por motivos del trabajo y del tiempo habían días en que no podía cocinar y llegaba mi esposo a casa y le decía: “podrías ir a comprar la comida, quiero comer milanesa.” Ve a comprarla mientras yo veo a los niños el baño y adelanto los platos y todo. Mi esposo se iba pero no lograba encontrar milanesa, lo que yo deseaba comer y como sabía lo caprichosa que era no compraba nada. Si nada y llegaba con las manos vacías, yo al ver esto me irritaba mucho y le decía: “pero como no puedes decidir por ti mismo que tengo que decirte que es lo que tienes qué hacer, ten voluntad propia, mi esposo de nuevo se iba, regresaba y yo al ver lo que compraba: ¿cómo compraste eso, yo no quería eso, a mí no me gusta, lo comerás tú y los niños, bueno mi egoísmo y lo caprichosa salían a relucir mucho, estaba amando a mi esposo como a mí misma pero quería que fuera como yo y ahora esa frase la he cambiado ama a tu esposo como a mí mismo (Jesús) y saben, esta hermosa frase me la repito a cada instante cuando deseo sacar ‘mi yo’ a mi esposo, por ejemplo algo que apenas ocurrió anoche y que hoy miércoles escribimos la editorial, hoy hablé con mi esposo para decirle te amo y te extrañé mucho (ya que no nos vimos en todo el día), y me dice: yo también amor, ¿estás todavía en casa de abuelita? Sí, entonces dame tiempo y los alcanzo para que lleguemos a casa juntos cuando llegue el taxi me avisas, por si no alcanzo a llegar y nos vemos en casa, llega el taxi y le llamo y me dice: “hay amor me tuve que regresar no cheque la salida, yo al momento me molesté pero le dije: ok entonces nos vemos en casa, pero con la frase anterior: “ama a tu esposo como a ti misma” cuando llegara mi esposo estallaría diciendo: pero como eres de despistado porque no checaste cuando hablamos, pero ahora Jesús me ha atrapado en sus manos amorosas, cuando mi esposo llegó fue un ¿cómo estas amor? Te extrañé mucho ¿tienes hambre? Y le estoy al instante dando un beso, él solo me abraza y me dice: sí y besa a los niños, ¿checan la diferencia? “Ama a tu esposo como a mí mismo” medita ¿cómo amas a tu esposo? Le has perdonado, lo estás amando como a Jesús. Cada vez que quieras reclamar mira a Jesús en tu esposo ¿serias capaz de reclamarle a Jesús? Es increíble como uno se condiciona y espera que su esposa responda como ya es de costumbre, en realidad a veces hasta uno realmente espera la misma respuesta para anticipar resultados y evitar así discusiones, en verdad, lo único que hacemos entonces es estar postergando esa caridad amorosa, que de ejemplo máximo tenemos en Dios nuestro Señor en la persona de Jesucristo, al convertir en amor hasta los momentos más conflictivos y dolorosas de una relación. “Ama a tu Esposa como a Mí mismo”, que pasa con nosotros los varones, los esposos, los padres de familia, que al amar lo hacemos tan de una manera particular que en muchas ocasiones nos es tan difícil entender a nuestra Esposa. Le comentaba a una de mis pacientes: es que de vez en cuando habría que preguntarle a los varones ¿qué esperan de sus parejas? ¿Qué sienten como hombres? ¿A qué le temen? ¿Qué les dificulta entender de sus esposas? Que Dios nuestro Señor ilumine nuestra mentes y nos haga dominar tanto el carácter como nuestra propia debilidad, para que así sea ese reflejo del amor de Dios inspirado por el Santo Espíritu el que esté presente como testimonio y fiel imitación de aquel que dijo: ‘ Amaras a tu prójimo’ amén. Miembros de JSMF.