La Sangre de Jesucristo es nuestra principal arma para vencer a satanás; es el arma atómica de Dios. Si no sé lo que dice la Palabra de Dios acerca de la sangre, no puedo utilizarla como arma. La sangre, es el tema primario que el Espíritu Santo tiene para la Iglesia de hoy. La muerte de Jesucristo en la cruz, fue el sacrificio de sacrificios y por el derramamiento de su Sangre, nos liberó, nos puso en paz y nos sanó en el alma de culpa, depresión, tristeza, aflicción, dolencias emocionales, en el cuerpo de enfermedades, en el espíritu del pecado porque sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. (Isaías 53:3) Por medio de la Sangre de Jesús, ha sido destruido el poder de satanás, sobre cualquier área de nuestra vida. Por medio de la Sangre de Jesucristo, llegamos a ser perfectos y crecemos hasta la plena madurez en nuestra vida espiritual y obtenemos la victoria sobre satanás. Ningún poder del infierno puede resistir la proclamación de la Sangre de Jesús. En la Biblia se habla de la sangre desde Génesis, donde la sangre de Abel clama a Dios, hasta Apocalipsis 19:13, donde vemos a Jesús con el manto teñido de sangre. La Biblia nos dice que la vida está en la sangre. Levítico 17:11. “Así como la luz es la única que puede triunfar sobre las tinieblas, la vida triunfa sobre la muerte.” En el Antiguo Testamento, el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo cada año, para esparcir la sangre de un sacrificio animal ante el arca de Dios. Esta era una manera temporal de hacer la expiación de una nación ante Dios por su pecado durante un año. En el nuevo testamento, Cristo Jesús vino como ofrenda sin pecado, derramó su propia Sangre y dio su propia vida para que todos los que en El crean y le confiesen como Señor no necesiten morir por su propio pecado. Jesucristo pagó el precio por ellos y obtuvo redención eterna a través de su muerte en la Cruz. Colosenses 1:13 14. “Necesitó hacerlo una sola vez porque Dios lo puso por rescate a los hombres.”

Dios entró en pactos de sangre con su pueblo, Noé al salir del arca hace un pacto de sangre con el Señor, ofreciendo un holocausto. El pacto de sangre más grande, establecido en el antiguo testamento se llama el pacto Abrahámico. Dios le promete a Abraham que será el padre de muchas naciones. La señal del pacto fue la circuncisión de todos los varones. Dios honró este pacto y a pesar de su edad, Abraham pudo procrear un hijo. Moisés después de recibir los mandamientos reunió al pueblo y ofreció becerros como sacrificios. Entonces tomó Moisés la sangre y la roció sobre el pueblo diciendo: ‘Esta es la Sangre de la Alianza que Yahvé ha hecho con ustedes conforme a todos estos compromisos’. Éxodo 24:8 Promesa de protección con la sangre en el Antiguo Testamento, Dios le dijo a Moisés cómo protegería a los hijos de Israel de la muerte de los primogénitos y le dio instrucciones. Les hizo esta promesa: Éxodo 12:13: ‘La Sangre del Cordero señalará las casas…’Toda la protección de Israel giraba alrededor del Cordero Pascual, pues la protección del pueblo sería a través de la Sangre del Cordero aplicada en las puertas de las casas y el ángel exterminador pasaría y no les haría daño. La sangre se recogía en un lebrillo, pero mientras estaba allí no protegía, sino cuando se aplicaba a la puerta. En la misma forma protegía a todos los que estaban dentro de la casa. Esa primera Pascua, fue una sombra de lo que ocurriría un día en el calvario. Nuestra Pascua que es Cristo fue sacrificado por nosotros. 1 Corintios 5:7. “Allí fuimos redimidos por la Sangre de un Cordero, sin mancha y sin contaminación.” El Señor les dijo a los Israelitas que seleccionaran un cordero por cada familia, debido a que las bendiciones del pacto de Dios, pueden conducir a salvación para una familia entera. Ejemplo: Noé, Abraham y Lot, Hechos 16:31. El Señor pone una gracia especial y protección, sobre una casa entera, debido a una persona que entra en su reino. Cuando usted le pida al Señor que cubra a su familia con la sangre de su Hijo, Dios construye un cerco de protección alrededor de su hogar. Mediante la oración, la Sangre puede ser aplicada a su familia, pero para vivir en victoria la clave es obedecer la Palabra de Dios. ¿Por qué debemos cubrirnos con la Sangre todos los días? ¿No es una superstición, no es una vana repetición? Debemos cubrirnos con la Sangre debido a la comunión con Dios y además, porque cada vez que pecamos, rompemos el cerco de protección. Por ejemplo, la protección de Dios se retira cuando poseemos algo que va en contra de sus mandamientos. Josué 7:10 12. Usted no debe tener nada maldito en su casa, porque los objetos satánicos tienen poder; además si practicamos el ocultismo del que habla Deuteronomio 18:10, abrimos las puertas al poder demoníaco. Ejemplo: lectura de horóscopos, lectura de la palma de la mano, consultas telefónicas a psíquicos y adivinos, ver programas de televisión demoníacos o películas de igual contenido, participación en ciertos juegos de tablero como la ouija, amuletos, etc. Si usted posee algo que Dios no aprueba, deshágase de ello. Deuteronomio 7,25 26, Hechos 19:18 19 La invocación de la sangre no es superstición, ni magia. Sólo cuando con nuestro testimonio personal proclamamos lo que hace la Sangre de Jesús, se hace eficaz la protección en nuestra vida. ¿Qué es eso de ser cubierto con la Sangre de Jesús? Quiere decir que nos apropiamos de todos los beneficios de la cruz de Cristo: protección, reconciliación, perdón, acceso, seguridad en la gracia de Dios, redención, purificación, santificación, habitar en la presencia de Dios y victoria de Dios. Pedirle que me cubra con su Sangre, no es un rito, sino el resultado de una relación que Jesús tiene conmigo a través de la Alianza de Sangre. Su protección no es automática, debemos pedirla por la oración, porque si la sangre de un animal pudo proteger a una familia en el Antiguo Testamento, ¡cuánto más, el poder de la Sangre de Cristo puede protegernos ahora! La aplicación de la Sangre, hace posible la unción del Espíritu, debido a que la Sangre fue derramada por nuestros pecados, el Espíritu Santo vino, y hoy podemos conocer la unción de Dios en nuestra vida y trabajo. Isaías 10:27. Levítico 14:8, nos describe cómo la Sangre trajo limpieza al leproso quien simbolizaba al pecador y luego la sangre hizo posible que fuera ungido con el aceite. El sacerdote aplicaba sangre tres veces al leproso, con un propósito específico para cada aplicación: El sacerdote aplicará la Sangre sobre el lóbulo de la oreja derecha. Cuando se aplica la sangre a nuestros oídos, se nos protege de la voz de nuestros enemigos. Salmo 55:2 3. Como creyentes tenemos poder contra los ataques verbales del enemigo. Isaías 54:17 Nosotros podemos condenar las voces de lenguas mentirosas de los enemigos de Dios, mediante la Sangre de Cristo y la autoridad de su Palabra. No es la voz de satanás la que debemos escuchar sino la voz del Salvador, por eso es que necesitamos aplicar la Sangre a nuestros oídos. El sacerdote aplicaba sangre sobre el pulgar de su mano derecha, nuestras manos representan el trabajo que hacemos, El Señor nos da dirección y protección para nuestro trabajo. Salmo 90:17; Isaías 61:8. El sacerdote aplicaba sangre sobre el pulgar de su pie derecho. Nuestros pies simbolizan nuestro andar con el Señor. 1 Juan 1:7. Luego el sacerdote ungía con el aceite siete veces, porque Dios unge lo que la Sangre ha cubierto. El aceite de la unción representa la obra del Espíritu Santo al consagrar y dar poder para el servicio. El sacerdote tomaba del aceite y ungía la oreja derecha, el pulgar derecho y el pulgar del pie derecho, se hacía sobre la sangre que ya estaba allí. El resto del aceite se ponía en la cabeza, para cubrirnos con su Espíritu totalmente.

Cosas que Dios nos provee por medio de la Sangre de Cristo: Nos provee redención, o sea, nos compra la libertad, por el precio del rescate para que no seamos más esclavos del pecado. Efesios 1:7 Perdón: Nuestros pecados son perdonados. 1 Juan 1:7 Purificación: La Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado. Podemos ser purificados espiritualmente en todo momento. Justificación: Somos hechos Justos; como si nunca hubiéramos pecado. Romanos 5:9. Santificación: Somos hechos santos y separados para Dios. Ya no estamos en el territorio de satanás. Hebreos 13:12. Miembro de JSMF.