Hace alrededor de un mes ingresé al grupo, y he recibido las bendiciones más hermosas de Dios.  Mí matrimonio está muy mal, en mí casa solo se escuchaban discusiones, insultos para mí esposo, y las cosas se fueron poniendo cada vez más feas, mí esposo empezó a amanecer en la calle de farra, bueno una cantidad de cosas y yo empecé a vivir en el infierno.  Cuando ingresé al grupo y comencé a poner en práctica todos los sabios consejos y empecé a abandonarme en Dios y sobre todo aprendí a callar, aprendí a ser humilde y recibir con humildad todas las malas actuaciones de mí esposo, Dios empezó a iluminar mí hogar, Dios me empezó a dar una tranquilidad indescriptible, ya no callaba mordiendome los labios para no gritar, ya estoy callada porque siento una necesidad interior de permanecer en silencio “ligera para pensar y lenta para actuar”, no puedo describirles el cambio que se ha logrado en mí casa, no hay discusiones, habló con mí esposo como si fueramos muy viejos amigos, no digo que mí hogar se ha restaurado porque aún falta mucho por caminar al lado del señor, aún me falta mucha entrega para que Dios mí padre eterno pueda bendecirme con la restauración de mí matrimonio, pero lo más importante encontré el camino, angosto y díficil, pero el único que me lleva a disfrutar la gloria de Dios. Yo he cambiado radicalmente mí forma de ser, de actuar y de pensar y ese cambio que Dios ha hecho en mí, se está viendo reflejado en mí esposo, él también ha asumido otra actitud diferente ante las situación a la que hoy enfrentamos. Dios te doy las gracias infinitas por haberme encontrado a tantos hermanos, sus consejos y su apoyo han logrado lo que yo con mí prepotencia en toda mí vida no pude cambiar. Dios los bendiga a todos. Feliz día.