Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti, en pos de ti mi carne desfallece cual tierra seca, sedienta, sin agua. Yo quiero contemplarte en el santuario para admirar tu gloria y tu poder. Pues es mejor tu amor que la existencia, tu alabanza mis labios contarán. Podré así bendecirte mientras viva y levantar mis manos en tu Nombre. Salmo 63, 2-5