Dios habla de muchas maneras, pero no nos damos cuenta. A veces lo hace en las noches, en un sueño o una visión, cuando los hombres ya duermen, cuando el sueño los domina. Dios habla al oído de los hombres; los reprende y los llena de miedo, para apartarlos de sus malas obras y prevenirlos contra el orgullo. Así los libra de la tumba, los salva de la muerte. Job 33,14-18