¿Cómo hago para superar este dolor profundo y de muerte en mi alma? En este momento sientes un dolor tan profundo que nada ni nadie te puede entender, sientes que tu corazón va a estallar de tanto llorar, el dolor es tal, que ya sabes dónde queda el alma, ahí al ladito del corazón y para colmo de males sientes que una espada le atravesó profundamente, tu mirada es otra y tus amigos y seres queridos te reclaman a la vida. Muy pocas personas te entienden, solo las que hemos sentido este dolor de muerte (no encuentro como más definirlo) podemos entenderte y guiarte de este sinsentido a la sensatez.

No quiero extenderme en describir este estado, pues todos los de este grupo sabemos cómo es y la verdad te entendemos, y sabemos que acabas de entrar al hospital de JSMF (Jesús salva a mi familia) por la puerta de urgencias y vas directo a la UCI (unidad de cuidados intensivos) de nuestro hospital espiritual, te trajo el ‘azar’, una búsqueda extraña en internet, o alguien que te quiere mucho te sugirió que nos visitaras. En fin, no importa, sé que pronto sanarás, te lo prometo, más en este estado tu cabeza al igual que la nuestra está llena de preguntas y afirmaciones, tales como ¿a qué horas sucedió todo esto? Si lo he dado todo ¿por qué se va? ¿Dónde está Dios? ¿Por qué lo permitió? He fallado, no he sido perfecto, pero esto que está sucediendo no tiene sentido, si siempre le he sido fiel ¿por qué me paga así? no era necesario que me mintiera Dios mío, ¿por qué aun me tienes vivo si ya no le veo sentido a vivir? Sí, es cierto, hemos pasado por la noche más oscura de nuestras vidas, como la que tú vives en este momento, pero hoy quiero decirte que no estás solo, que somos miles orando para que tu corazón sane y se levante, supere este estado que no te deja vivir y que muy seguramente ya te adelgazó (te hizo perder varios kilos, o tal vez la ansiedad te los aumentó) y muy seguramente redujo tu rendimiento en el empleo y cambió el comportamiento con tus hijos y seres queridos. Mi intención al escribir esto, es que quiero que te levantes, he comprendido cuando me buscan para ayudar a alguien que recién entra al grupo que ninguna, léelo bien, ninguna de mis palabras logra calmar a alguien que tiene abierta la herida más profunda de su corazón; por esta razón quiero hacer público el remedio que siempre doy, siempre funciona en estos casos, el que te va a ayudar a volver a vivir, que te ayude a amar de nuevo la vida y a mirarla con esperanza y valor. Quiero decirte que hay un Dios que te ama que quiere cuidar de ti, que desde siempre estás en sus pensamientos y curar todas y cada una de las heridas de tu corazón y cargarte como el buen pastor, hasta el momento que puedas sostenerte por ti mismo. ¿Cómo puedes empezar a sanar? Ninguno de nosotros en el grupo puede devolverte la esperanza, hemos comprendido que solo Dios puede sacarte de ese estado en que te encuentras, por lo tanto acá te va, el primer medicamento espiritual para que comiences a mejorar. Haz lo siguiente sigue estos pasos con calma, yo te espero.

  1. Ve por tu biblia.
  2. ¿Ya la tienes? Sino la tienes, no tiene sentido que sigas leyendo ¿Ya la tienes? ¿Sí? entonces avancemos.
  3. Vas a secar tus lágrimas y vas a leer lentamente esta oración + En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén (Te das la bendición y dices lentamente, con tu corazón) Dios mío, tal vez en mi vida he estado muy alejado de Ti o no te he tomado con la seriedad que corresponde, con seguridad no te he amado sobre todas las cosas y por no tenerte en el primer lugar en mi vida estoy en este momento que estoy atravesando He escuchado decir que eres un padre amoroso, que cuidas de forma especial por cada uno de tus hijos, hoy me reconozco como hijo tuyo, hoy acá en el nombre de Jesús clamo a Ti, como tu hijo, Tú conoces toda mi vida, aciertos, desaciertos, riquezas y miserias, todo está ante Tus ojos y sabes cuánto necesito de Ti hoy y siempre y cuánto necesito de hoy en adelante escuchar y entender Tu Palabra para que me guie, y me lleve a Ti. Te pido me cubras con la preciosa Sangre de Jesús y envíes tu Santo Espíritu para que me ayude a entender Tu Palabra y lo que este momento me quieres decir. Amén.
  4. Abres tu Biblia, con respeto y humildad al azar y vas a leer el párrafo o capitulo que te salga.
  5. ¿Listo? ¿Ya lo leíste? (no tiene sentido que me mientas, te mientes a ti, y de nada serviría en este momento)
  6. Vas a leerlo de nuevo
  7. ¿Si lo hiciste? Entonces aquella frase que más se te quedó era lo que Dios quería decirte, y sé por experiencia propia que sentir un Dios que te ama y que te habla a través de su Palabra y te levantará y te llenara de esperanza. Toma esa frase o párrafo y medítalo, comprende bien que te quiso decir Dios y mira cómo puedes llevarlo a tu vida.
  8. Desde hoy comienza a tener un cuadernito o a marcar en tu Biblia las citas que Dios te va dando, con fecha en que lo hace y verás cómo poco a poco te va guiando con su amor y poder. 9. Mañana en la noche o a primera hora vuelve a hacer este mismo ejercicio, la comunicación con Dios es primordial en este proceso, y obvio obedecer los mandamientos y a su Palabra, y lo que te dice a través de ella. La gran mayoría de las veces funciona, siempre y cuando lo hagas con amor, reverencia, humildad y respeto, si no funciona a la primera vuelve a intentarlo, somos muchos a los que Dios nos ha hablado y levantado con su Palabra, por lo tanto no vas a ser el/la primero, solo El, quien te amó desde siempre, quien te creó, puede hablarte al corazón y levantarte.

He notado que en el estado en que te encuentras, ninguno en el grupo o sobre la tierra puede hacer eso, solo EL y su Palabra, por lo tanto comienza a activar tu comunicación con Dios, deja de pasar tanto tiempo en internet leyendo cosas que no son sanas o tratando de espiar a tu pareja en Facebook o sus correos y comienza a escudriñar las escrituras, no quiero que entiendas que no me gusta que recibas consejos, claro hay santos sacerdotes, monjas, monjes, laicos comprometidos que te pueden ayudar y guiar, pero muchas veces en el estado de desesperación en que te encuentras (o te encontrabas si hiciste bien la Lectio Divina como se llama el ejercicio de los 9 pasos que acabaste de leer) que no escuchas a nadie y solo EL puede y sabe cómo hablar a tu corazón y calmarlo. Te aclaro, busca amigos de oración que entiendan esta lucha, pocas personas de oración la comprenden por eso debes ser cuidadoso, sino al primer consejo te dicen que tires la toalla y tú sabes que esa no es la solución, el amor verdadero, el que es para siempre no tira la toalla. Sigamos, con los consejos ¿vas a permitir que Dios te sane? Bien, dice en su Palabra: ‘Dios sana los corazones destrozados y venda los heridos’ (salmo 147,3) pero recuerda que tanto en el mundo espiritual como en el material para recibir sanidad debes ir al médico o al menos llamarlo para que te haga una visita en tu domicilio si tu salud no lo permite.

Entonces si decides permitir que Dios te sane, tienes varias herramientas para salir de este estado de cuidados intensivos en que te encuentras:

  1. Volver a encontrarte con su Palabra, cada que lo necesites (al principio o al final del día y practicar la Lectio Divina que aprendiste hoy).
  2. Visitar el Santísimo. Te recomiendo que visites al Sagrario de tu parroquia o cerca de tu trabajo al menos 4 veces en la semana y que cada visita sea superior a 30 minutos. Aprovecha allí y háblale a Dios con tu corazón, como al mejor de los padres, como al mejor de los amigos, como a la mejor de la madres.

La vida en la tierra es para recibir su misericordia, ábrele tu corazón y cuéntale todo de ti, de tu cónyuge, de tus hijos de tus preocupaciones, de la tercera persona, si quieres llévale una listica con los temas que quieres conversar, y bueno pide por ti, por los tuyos, pero también pide por otros, verás cómo vas sanando y cómo tu oración sincera es escuchada.

  1. Si has pecado confiésate, allí su misericordia te levantará, y sanará. Te lo aseguro, serás otro, eso sí, aléjate del pecado, sino tu herida seguirá sin sanar, comienza tu conversión, ya le has dado muchas largas, pues comienza de una vez, no te arrepentirás.
  2. Ve a misa diariamente durante dos meses y comulga, ¡volverás a la vida!, te lo aseguro, así es, muchos en el grupo lo han comprobado, pues la Eucaristía es el Dios en tu alma, sanando levantando, limpiando, liberando y llenándote de ese hombre y mujer nuevos que Él quiere que seas. Por último, quiero que me recibas este consejo: muchos en el grupo te van a ayudar y a aconsejar con su experiencia, lo cual es bueno y sano, pues necesitas guía de quienes han pasado por este camino, pero evita volverte dependiente, no, aunque quienes te guíen bien en este proceso y no dudo que sean cruciales, no crees dependencia de las personas, apóyate en ellas, pero hoy aprendiste un método para tener una comunicación con Dios, quien te ama y te quiere orientar y revelar su plan para bendecirte, sanarte y bendecir a tu familia, consulta siempre y primero a Dios, luego a nosotros tus hermanos de lucha, por lo tanto quiero que te conviertas en: vuélvete Cristo dependiente. Busca su Palabra cuando no sepas qué hacer, cuando quieras consuelo o instrucción, en ella está la vida, ten siempre a la mano una Biblia, acude al Santísimo, y en lo posible acude varias veces a misa en semana, ojalá diario y comulga, sanarás, no te lo prometo yo, te lo promete El, pues quien se acoge a Él, a nuestro amado Jesús nunca será defraudado, ánimo pues, muchos, no te imaginas cuántos (miles) estamos orando por ti (ofreciendo misas, rosarios, obras de misericordia, adoraciones al Santísimo, oraciones y sacrificios), para que te levantes, para que te encuentres con Jesús (y también te apoyes en su santísima madre) para que recibas esa vida en abundancia que quieres recibir, para que sientas ese amor del buen pastor que da la vida por sus ovejas, para que recibas la sanidad que hemos recibido por las Santas Llagas de Nuestro Señor y para que su Preciosísima Sangre vertida sobre tu corazón y las heridas de tu mente y tus recuerdos te sane, y puedas pronto tomar fuerzas para enfrentar el reto de rescatar tu hogar. Por ahora sana, sana tus heridas y recupérate de este dolor, luego cuando estés mejor, comenzarás a trabajar en tu conversión y en la intercesión (o batalla espiritual) que son los pasos que siguen. Dios te bendiga. Coordinación. JSMF