Hola mis queridos hermanos: Deseo que Dios y la Virgencita los protejan a ustedes y a sus familias. Pertenezco a este grupo hace aproximadamente 8 meses, hace 9 meses mi esposo me dijo que se iba de la casa porque ya no soportaba más. Bueno ustedes saben cuáles son las excusas que el enemigo les pone en su mente para dar. Yo no soy de escribir, creo que solo lo hice en un momento de desesperación en el que me enteré que él estaba con una mujer desde hace como un año antes que se fuera y eso me dio muy duro, del resto siempre leo sus mensajes y oro mucho por todos ustedes, he decidido escribirles mi testimonio porque siento la obligación con Dios y con ustedes mis hermanos de compartirlo.

Después que mi esposo se fue, la relación con él pasó por muchas facetas, ustedes más que nadie saben por todo lo que uno pasa después de una decisión como esa, yo me aferré ciegamente a Dios y a la Virgen, oraba desesperadamente, iba a Misa todos los días, comencé a leer la Biblia nuevamente, Rosario, etc… Pero no sentía paz en mi corazón y cada día estaba más angustiada y desesperada con mi nena de 3 años preguntándome por su papá y viéndome llorar a toda hora, ¡Fue horrible!.

Pero un día hablé con un sacerdote amigo y me dijo que yo lo primero que debía hacer era buscar mi paz interior y que para poder encontrarla, primero debía trabajar en el perdón, primero a mí misma y luego para él. La verdad me quedo sonando esas palabras, pero no entendía muy bien en ese momento. Yo me iba de viaje días después de esa conversación para la ciudad donde vive toda mi familia y decidí que iba a tomar ese viaje para renovarme espiritualmente y una noche orando le pedí a Dios que me ayudara y me abriera el camino para descubrir cómo podía llegar a mí paz interior.

Por fin entendí por dónde debía empezar, yo lo había escuchado y leído en varias ocasiones pero no sabía lo importante que era “soltar” a mi esposo, cuando lo leí por primera vez creí haberlo hecho pero no, yo seguía averiguando cosas y preguntando por él por su vida y lo que estaba haciendo y eso me llenaba más de rencor y me hacía daño, pero desde ese momento decidí que lo iba a entregar a Dios, le dije: “Dios mío, tú sabes por qué y para qué estas permitiendo todo esto, por mi parte te pido me ayudes a cambiar lo que necesito cambiar y a mi esposo te lo entrego, yo sé que tus planes son perfectos y tú sabrás terminar éste de la manera perfecta “, y así fue, yo lo deje en las manos de Dios y oraba (aun lo hago) por él todos los días y me perdoné y lo perdoné de corazón y no se imaginan la paz que encontré, es lo mejor que he sentido en toda mi vida, esa paz que solo viene de Dios, me renovó por dentro y por fuera y me llenó de fe y esperanza en saber que Dios en su tiempo iba a obrar en nuestras vidas.

Cuando regresé de mi viaje, llegué con una actitud súper diferente que yo sé que mi esposo notó, además de eso yo trataba de estar muy arreglada y bonita cada vez que venía a visitar a la nena, yo sentía en su mirada que estaba interesándose en mí, pero yo tenía mucho temor en que fuera solo algo físico, pero todo lo seguí poniendo en las manos de Dios. Yo no le reclamaba ni le preguntaba nada, lo que él dijera estaba bien y si de pronto decía algo que no me gustaba entonces yo simplemente en mi mente le entregaba todo eso a Dios.

Poco a poco él fue acercándose más a nosotras y a interesarse por cosas que después que se fue había hecho, para el día del amor y la amistad me regaló un chocolate y un detalle, ¡se imaginan mi asombro y mi felicidad!, otro día me pidió que los acompañara a mi hija y a él a comprar algo y yo le dije que sí y ese día nos fuimos los 3 en el carro y luego nos invitó a comer, lo pasamos delicioso, yo trataba en lo posible que siempre me viera alegre, sonriente y sobretodo tranquila y sin preguntas ni reclamos.
En esos días la nena se enfermó y en esa semana vino todos los días a visitarla y un día que estaba la nena con fiebre muy alta me dijo que no quería irse y dejarme sola con ella y me pidió que si se podía quedar a dormir y yo le dije que sí, ese día dormimos los 3 en la cama y yo casi no pude dormir de la en alegría.

Por otro lado a él lo ascendieron en su trabajo y la verdad me dio mucho miedo que el tomara la decisión de seguir en esa vida que llevaba o de volver a su hogar. Nuevamente confié en Dios y le dije que él sabía por qué y cómo hacía sus cosas. Bueno hermanos para no alargarme tanto, el siguió muy pendiente y cualquier día me dijo que él quería volver a la casa y que quería que nos diéramos una nueva oportunidad y que la nena se merecía un hogar unido y feliz, me dijo que tenía pago hasta el 15 de noviembre donde estaba viviendo y que no iba a pagar más, que él quería volver a casa, ¡se pueden imaginar mi alegría!¡Yo no lo podía creer!
Me dio un miedito saber que ya estaba a las puertas de la restauración de mi matrimonio y no saber si estaba lista o no para seguir adelante, pero entendí que Dios no permite estas cosas hasta cuando no ve que estamos listos y le dije: “Dios mío, tienes que seguir a mi lado ayudándome ¿oiste?”

El regresó y estamos muy bien, la nena está feliz de la dicha, no les niego, no ha sido todo color de rosa porque hay muchas heridas, pero yo sé que con la ayuda de Dios vamos a salir adelante, estamos buscando ayuda de pareja para poder tratar algunos aspectos importantes, pero lo más importante es que invitamos a Jesús y a María a nuestra casa y sabemos que de la mano de ellos podemos conseguirlo todo, espero seguir en este grupo, oro por ustedes todos los días y no pienso bajar la guardia y estar al pie de la cruz pidiéndole a Dios nos envíe su Espíritu Santo para saber cómo actuar en todo momento.

Sigan adelante, no pierdan la fe, Dios nos escucha y tenemos que demostrarle que si confiamos en El estando tranquilos y esperando solo en El.

Los quiero mucho, me han servido para crecer espiritualmente y pido a Dios vaya restaurando cada día más muchos matrimonios.