Mi esposo y yo hemos pasado muchas crisis, incluso separaciones; sin embargo fue en junio del 2010 cuando mi desesperación me llevó a conocer la página de Jesús Salva Mi Familia y darme cuenta de lo que ya sabía, pero estaba negada a entenderlo: “yo me casé para toda la vida y mi compromiso con Dios fue ese.” Fue doloroso entender los pasos:

Primero mi restauración con Dios: Corregir mis errores (que aún tengo, pero sigo trabajando), esa es la clave. Además, Dios me permitió acudir al primer congreso de Jesús Salva Mi Familia, para fortalecer aún más mis pensamientos y sentimientos. Gracias a la obra de Dios, mi esposo notó cambios en mi manera de tratarlo, pero lo más increíble es que mi pánico desapareció, aprendí que el amor debe ser primero a mi Dios, después a mi esposo, además que debo mirarlo siempre con amor, como Dios lo ve. Gracias a Dios estamos juntos, seguir trabajando en la restauración no es fácil, pero confío en Dios plenamente… Saludos.