En este camino, ya sea que llevemos corto o largo tiempo, siempre viene una duda a nuestra mente ¿será que mi matrimonio es nulo? ¿Será que dejo de orar por mi matrimonio y vivo mi vida, e indago la nulidad, a ver si de pronto. No lo crean, yo he pasado por eso, y hasta he dejado tirado todo (y por esos momentos de oscuridad aprende uno a no juzgar y abrazar con compasión a los que se pierden y regresan) Pero las decisiones alejadas de la Voluntad de Dios no dan paz, esa es la clave para todo discernimiento. Lo repito: “Las decisiones alejadas de la Voluntad de Dios no dan paz”, si algo te pone a dudar y no sabes que elegir, elige lo que te de paz, si no comprendes, si la paz es una vivir tu vida lejos de Dios o luchar por tu matrimonio con seguridad la que la de luchar por tu matrimonio es la correcta. Qué haría Jesús, que haría María, qué haría tu ángel de la guarda, que haría el santo de tu devoción. ¿Dejaría tirada la bendición matrimonial dada por un Dios lleno de amor, que celebra la unión esposa de sus hijos? Dejaría tirado a un cónyuge presa de la ira, el rencor, el resentimiento, las borracheras y las bajas pasiones. Ya sabes la respuesta: Jesús no lo haría, y en efecto no lo hizo, sino no hubiera habido cruz, estaría muy cómodo en su silla en el cielo adorado por los ángeles, pero El amor, Él que es amor, trazó un plan perfecto para rescatarnos Él tiene un plan perfecto para rescatar tu matrimonio, mi matrimonio, nuestros cónyuges. La decisión correcta es EL amor, hacer lo que El nos dijo: seguir a Jesús con radicalidad. Como si oráramos día y noche por un hijo drogadicto (y no me burlo de esta situación) pero no dudo que los padres que tienen hijos drogadictos, los aman, oran por ellos, día y noche, los corrigen y piden incansablemente por su conversión. No condenemos a nuestros cónyuges sin haber luchado hasta la sangre por ellos. Nosotros que tenemos esta luz, luchemos por ellos ahora que están en la enfermedad del rencor, el adulterio, la frialdad y el desamor, ahora que tienen pobreza de Dios, pues prometimos amarlos en la enfermedad y la pobreza, ¿pero es solo la pobreza material y la enfermedad física? No creo que sea así, a Dios lo que menos le importa es lo material, a pesar que día a día nos provee con gran amor el pan de cada día, a Dios lo que le interesa son nuestras almas. ¿Qué le dirás a Dios cuando te presentes ante El? Lo dejé perder no me amó, pues yo tampoco, me dijo cosas horribles y no le perdoné, yo prometí solo estar con mi cónyuge en las buenas, en las malas, no se vale los demás tenían matrimonios felices yo también tenía derecho a uno feliz así fuera con otra persona, al igual que mi esposo. El tiempo en la vida es tan corto ¿lo vas a desperdiciar en tu egoísmo? la decisión correcta es el amor, no lo duden, es imitar a Jesús, es cierto hay matrimonios nulos, los hay, no tengo nada en contra de ellos, hay quienes fueron casados a la fuerza o bajo circunstancias extrañas, no dudo que Dios dará las herramientas a estas personas para rehacer sus vidas y encontrar un hogar acorde con su Voluntad pero no dudo que la gran mayoría (por no decir la totalidad) de los matrimonios son válidos. Para terminar ¿dejarías tirado a tu hijo a tu hija? Creo que no entonces ¿dejarías tirado a tu cónyuge que es una sola carne contigo? la decisión correcta es el amor. Miembro de JSMF.