Hoy cuando las relaciones son fugaces, cuando el amor solo esta planteado a nivel de la correspondencia, y los matrimonios duran hasta la primera discusión, y palabras como sacrificio, entrega, perdón, aceptación son ajenas al diccionario de esposos, el seguimiento a Jesús viene a decir un ‘NO’ rotundo a esta perversión del amor. Y es que nuestra modernidad nos esta empujando a relaciones pasajeras y matrimonios desechables, a límites para cambiar o mejorar, las parejas que antes se miraban con amor y decisión ante el altar, a la primera contrariedad o conjunto de contrariedades están dejándose y dándose una nueva oportunidad, por la razón de que “soy muy joven y no me puedo quedar así, además ya intente demasiado”. Y es allí donde esta fallando la vocación al amor a la que fuimos llamados, es en el sentido que tenemos mal definido el amor, y solo lo tenemos definido a nivel de complacencia propia con la otra persona, a nivel egoísta, al nivel de que ” estoy contigo, por que me siento bien junto a ti “. Hoy con este artículo quiero llamar la atención a quienes están quienes están casados y quienes luego de una o muchas fatigas y dolores están separados y/o lamentablemente divorciados. Lo cierto es que no sabemos amar, amar es una decisión y no es la sensación de estar bien junto a otro, supone un agrado y una complacencia eso es válido, pero también supone un sacrificio cuando las cosas no están bien, no solo en la enfermedad y la pobreza, si no cuando quien amamos no quiere continuar, o cuando la relación esta asfixiada por la falta de comunicación y la indiferencia se ha desechado la relación y a explorar otros horizontes con la infidelidad. Veamos un ejemplo, una buena madre no abandonaría nunca a su hijo por mas rebelde que este fuera, lo llegaría a echar de la casa, para que recapacite, pero nunca dejaría de cuidarlo ni de protegerlo, siempre seria su hijo, hasta la muerte, hasta las lágrimas ante el Santísimo. Este es el amor humano más puro que conocemos, y a un amor mas elevado Dios esta llamando a los esposos, pues son ellos quienes son una sola carne y un solo espíritu (Gen 2,24), en ninguna otra relación humana esta este tipo de vínculo. Por lo tanto, el desechar al otro por que cometió un error, o una serie de errores, o por que ya no me siento bien con esa persona, o porque también yo permití que se deteriorara la relación y somos un par de extraños compartiendo un cuarto, hace que de nuevo nos planteemos la pregunta ¿si realmente sabemos amar?, o si como Cristo ¿perdonamos todas las ofensas?, ¿si estamos dispuestos a dar hasta la ultima gota de sangre por quienes amamos aunque no haya correspondencia?, ¿si como Jesús acogemos siempre con amor y nunca con desprecio?, ¿si como cristianos nunca nos acostamos enojados o cuando es necesario llamamos la atención, pero siempre perdonamos?, ¿si como El somos capaces de bajar de nuestro trono a rescatar a quienes habíamos perdido?, ¿si nunca juzgamos pero invitamos a dejar de pecar?, si realmente somos así, nuestro amor no va a tener límites y llevaremos con orgullo nuestro nombre de seguidores de Cristo y estaremos llevando el Reino de los Cielos a nuestro hogar y a nuestra familia. Yo los invito esta cuaresma a volver amar, con la radicalidad del evangelio, a no aplazar mas esta decisión ni a esconderse en argumentos del pasado, los invito a convertirse a Dios y a pedirle la gracia de amar como El, que nos enseñe de nuevo que significa la vocación al amor que nos ha llamado. Invito a los esposos a darse sin condiciones por la felicidad del otro y sin esperar nada, a ser como Cristo y darlo todo por quienes amamos . Para terminar presento el himno al amor presente en 1ª de Corintios 13, ese es nuestro manual de cristianos y de esposos, y la perfección la perfección que nos llama Cristo. 1 Carta a los Corintios, Capítulo 13 13,1. Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. 13,2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de Fe como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy. 13,3 Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada me aprovecha. 13,4 El Amor es paciente, es servicial; el Amor no es enviDioso, no es jactancioso, no se engríe; 13,5 es decoroso; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; 13,6 no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 13,7 Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. 13,8 El Amor no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. 13,9 Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. 13,10 Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial. 13,11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. 13,12 Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. 13,13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y el Amor, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es el Amor.