Buenas tardes amigos míos, yo les quiero compartir mi situación, desde marzo de este año, pasé tantas cosas tristes, que no sabía qué hacer. Pasé por todo. En ese momento, estaba en una depresión clínica muy difícil, con pensamientos suicidas y cosas muy duras, en ese momento mi esposo me dice cosas que no vale la pena recordar, solo sé que acabaron con mi corazón y mis sentimientos, pensé que no había nada que hacer, que todo se derrumbaría, pero no fue así. El Señor nuestro Dios, nos ha mostrado el camino de maneras que no han sido fáciles, todo se fue cayendo como una pirámide de naipes, pero así mismo nuestro Señor, nos ha mostrado que El todo lo puede, que para El no hay imposible, que con oración, perseverancia, paciencia, mucho amor y mucha inteligencia todo se puede.

Ahora puedo asegurar que el Señor Jesucristo es el único que restaura, sana y salva, cualquier cosa que esté mal en nuestras vidas, nada absolutamente nada es imposible para El, con la ayuda de mamita María, san José y la intercesión del Espíritu Santo, todo va mejor que nunca. Es difícil explicarlo, pero lo único que puedo decir es que las pruebas que pone Dios en nuestro camino, son pruebas que nos fortalecen, nada ni nadie sabe por qué Dios actúa como actúa, solo El lo sabe, lo único que les puedo decir, es que mi corazón se llenó de Dios, mi refugio fue la oración, en ocasiones angustiante y desesperada, pero ese era mi único refugio.

Una de las cosas más valiosas en todo este proceso fue, el hecho que siento que mi Señor me curó de mi depresión después de llevar 9 años con medicamentos, ya no los necesito, en Él logré lo que ni los medicamentos y los psiquiatras pudieron. Solo la misericordia de Dios me mostró que habían otros caminos. Mi esposo es un hombre nuevo, tenemos un corazón nuevo en nuestro hogar, no les puedo negar que en ocasiones me da miedo de ver todo tan perfecto, y volver a salir herida, pero me esfuerzo por entregarle ese miedo a mi Virgencita del cielo, yo sé que nuestro trabajo no ha terminado, que tenemos mucho para seguir luchando, hay muchísimas cosas que sanar y perdonar, pero si estamos con nuestro Señor todo es posible.

Les cuento que yo comencé a quererme a mí misma, a arreglarme a ponerme linda, a sonreír, a morderme la boca para no decir algo de lo cual podía arrepentirme, a tratar a mi esposo con respeto, a llorar sola no mostrarle a él mi dolor, a orar incansablemente, a mostrarme independiente y segura, eso llamó mucho la atención de mi esposo, y me comenzó a ver diferente, con respecto a las cosas que pasaron, ni con todo el perdón, lágrimas o dolor puedo cambiar el pasado, ya lo que pasó, no puedo seguir torturándome por lo que él hizo, puedo cambiar yo y ver si eso funciona para los dos. Sé que Dios nos transforma día a día, que nos ayuda a cambiar día a día y nos renueva, Solo Él puede, por eso no puedo dar la victoria, dejo trabajar hasta que Dios me llame a su compañía, debo seguir en pie por mí, por mi esposo, por mi matrimonio, por mis hijos, por mi familia.

Ahora me siento enamorada, amada y muy bendecida. Saludos para todos.