Hola a todos en Hermanos en Cristo: Yo casi nunca escribo, pero esta es una ocasión muy especial Y le prometí a Dios que si el restauraba mi matrimonio yo daría testimonio de eso a todos ustedes. Pues bien mi historia comenzó así: Yo conocí a mi esposo en una disco en Monterrey (México), él es extranjero y estaba de vacaciones y yo también, así que nos caímos bien y empezamos a salir y a conocernos y pasaron muchísimas cosas durante todo ese tiempo pero para no hacer tan larga la historia, después de tiempo de conocernos finalmente nos casamos por la iglesia católica y por lo civil en México y nos mudamos a vivir a los Estados Unidos.

Inmediatamente después de casarnos las peleas se hicieron más frecuentes, pues por malas decisiones financieras no nos encontrábamos en el mejor momento, así que él decía que la situación financiera era la causa de nuestras peleas y yo por mi parte le echaba la culpa a él y al poco tiempo que pasaba conmigo, pero más bien fue culpa de los dos de lo inmadura y mimada que yo era y también porque él no supo darle la importancia a nuestro matrimonio.

Cabe mencionar que yo vengo de una familia muy católica y unida y mi abuelita era una mujer ejemplar e intachable que desde pequeños nos enseñó a amar a Dios, sin embargo yo aunque le amaba no puedo decir que siempre fui obediente, y mi esposo por su parte viene de una familia muy liberal, mi suegra se casó 3 veces y su papá otras 3. Por eso creo firmemente que el divorcio si afecta a los hijos porque yo misma he visto las consecuencias del divorcio en la familia de mi esposo, y sus propios hermanos que ya son grandes, dicen que aunque eran pequeños si les afecto muchísimo.

¿Por qué les cuento todo esto? Porque yo soy la prueba viviente y todos ustedes los son también, de que somos parte de un plan muy grande de Dios solo que no lo vemos, no son solo nuestros matrimonios los que necesitan ser restaurados si no nosotros mismos y Dios a veces usa situaciones que nos causan dolor para sanarnos.
Después de 9 meses de casados el me abandonó, así sin más ni más, de la nada se fue, y yo no entendía por qué, ¿cómo era posible que esto me estuviera pasando a mí? ¿Por qué yo? ¿Por qué Dios me castigaba así? Ahora lo comprendo todo pero que ciega estaba, Dios solo quería ayudarme a hacerme comprender que aunque decía que lo amaba la verdad es que yo jamás lo invité a mi matrimonio, más bien le cerré las puertas de mi hogar y de mi corazón. Yo pase por todas las fases posibles depresión, coraje, tristeza y lloré todas las noches preguntándome por qué una y otra vez, pero Dios nunca me dejó, más bien me envió gente que me hablara más de Él, me hizo más humilde me enseñó que las cosas materiales realmente son nada compradas con su gran amor por nosotros y que la felicidad, la verdadera felicidad solo podremos encontrarla en El.

Mi esposo por su parte estaba viviendo en otra ciudad tratando de rehacer su vida y yo por mi parte vivía en otra ciudad de aquí de Estados Unidos y usaba mi anillo todos los días y les decía a todos que algún día Dios me haría el milagro y como saben la gente se burlaba de mí y me decían que ya era hora de rehacer mi vida y de darme una nueva oportunidad, pero algo me decía que no que no me rindiera, que confiara en Dios y así lo hice. Yo trataba de tener contacto con mi esposo pero él siempre se negó, casi nunca contestó mis llamadas y si lo hacía era para decirme que no me amaba, que yo era el peor error de su vida y que me olvidara de él. Creo que si alguien puede comprender el dolor tan grande por el que pasé son ustedes, fue realmente desgarrador y estar en este grupo me ayudó verdaderamente mucho.

Después de 1 año y medio de estar separados y casi sin comunicación, yo tenía que ir a la ciudad donde él vivía, a que me firmara unos papeles y nos reencontramos y aunque yo estaba muy contenta por eso, no lo vi nada cambiado, sin embargo él me dijo que quería que nos diéramos una oportunidad, pero creo que debido a que seguía siendo el mismo, no me dio mucha confianza. Pero aun así el decidió mudarse a la ciudad donde yo vivo. Ahora él está viviendo conmigo, rentamos un apartamento y estamos juntos, ahora veo que cada vez y poco a poco él está tratando de cambiar, el trata cada día y aunque al igual que yo cometemos errores esta vez hay algo diferente en él, Dios está haciendo algo nuevo y hermoso con nuestro matrimonio. Dios si cumple las promesas y ¡El está siempre con nosotros!.

Hermanos: Créanme que aunque tenía toda la fe del mundo, a veces pensaba que no me pasaría a mí, pero es verdad, ¡Él sí cumple sus promesas! y aunque algunos se pregunten: ¿es esta la Voluntad de Dios? ¿qué tal que ÉL no quiera que mi matrimonio se restaure? Créanme, Dios siempre estará con nosotros y no nos abandona, una frase que se convirtió en mi favorita durante todo este tiempo es que: “la Voluntad de Dios no nos llevará a donde su gracia no nos proteja”, ahora que mi esposo está aquí no tengo nada más que decir: ¡Gracias, gracias y gracias a Dios! Primero por no abandonarme y por ponerlos en mi camino y a ustedes por acompañarme en esta lucha, porque cada oración elevada a Dios por intercesión del grupo JSMF contribuyó a la restauración de mi matrimonio. Que ¡Dios los bendiga y pronto cumplirá cada una de las promesas que le dio a cada uno de ustedes!