Mi nombre es Diana y hace varios años llegué a este grupo con una tristeza que no me dejaba estar, pues mis planes de matrimonio se habían ido al piso y yo estaba sola con mi hijo de apenas 40 días de nacido porque mi esposo había decidido alejarse de nosotros por otra mujer. Fueron momentos de dolor de angustia de soledad, de soportar humillaciones, fueron tantas cosas, que no vale la pena ya nombrar pero, un día en una de esas tantas depresiones que me daban y de llanto sin poder parar, me senté en el computador y puse cadenas de oración a la familia, luego puse algo así como oraciones para salvar la familia y Dios empezó a hacer su obra pues me trajo a este grupo.

En algunas ocasiones escribí desesperada sin saber qué hacer pues, me sentía desesperada y además sentía que Dios no restauraría mi hogar pues no era casada y había empezado las cosas mal, entonces pensaba: ¿Como Dios me va a ayudar si ni siquiera soy casada?, ¿si no ayuda a la gente que hizo las cosas bien mucho menos a mí, y entraba en llanto de nuevo por qué? me preguntaba: ¿por qué no había hecho las cosas bien?, pasaron los meses y yo cada vez renegaba más de mi esposo y de la mujer que tenía, llegué a odiarla de una manera que ustedes no se imaginan, hasta la maldecía, hasta que un día encontré una novena
maravillosa que es la novena a la Sangre de Cristo y desde ese día en vez de maldecirla la bendecía. Recuerdo que todas las mañanas al levantarme, decía Señor cubre con tu Preciosa Sangre, a aquella mujer con nombre propio y a mi esposo cubre todos los lugares donde están bendícelos y aléjalos de toda tentación y peligro de todo mal.
Cuando pasaron algunos meses y no había respuesta, si no que por el contrario mi esposo se empeñaba cada vez más en alejarse de nosotros, ya no vivíamos juntos, me decía que no me quería, que no sentía nada por mí, que no se explicaba por qué un día quiso casarse conmigo y mil cosas más, yo decaía y le reclamaba a Dios ¿por qué no me escuchaba? le decía: “¿Cómo es posible que mi esposo ni siquiera piense en nuestro hijo, si yo mil veces te lo he pedido?”, y ante tantos reclamos un día llamé a pelearle a mi esposo porque ya no me ayudaba ni con los gastos de mi hijo y ese día enloquecida enfurecida le dije de todo y el me respondió: “¿por qué eres así?, hasta había pensado en ir a visitarlos porque llevo muchas noches que no dejo de soñar con mi hijo viéndolo sonreír, y jugando, desafortunadamente ese día comprendí que Dios sí nos escucha, digo desafortunadamente por que tuvo que ser mi esposo quien me lo dijo y no la fe que debía tener.

Pasaron muchos meses y yo seguía en oración, mi esposo a veces se alejaba, a veces se acercaba pero las cosas iban de mal en peor, pero un día ante los continuos acosos míos, decidió que regresáramos a vivir juntos, fue terrible esta decisión, porque las cosas en vez de mejorar empeoraron, pues yo quería hacerlas a mi modo y no entendía que no era en mi tiempo si no en el tiempo de Dios. Así que solo a los cuatro meses de convivencia llegamos a agresiones verbales y físicas terribles así que nuevamente nos distanciamos, yo me fui con mi hijo de nuevo a casa de mis padres y mi esposo me dijo que jamás volvería a vivir conmigo a lo que yo obviamente reaccionaba peor le decía cosas terribles pero regresé a casa de mis padres.

Ante tantas cosas entendí, que no podía pretender ser yo quien cambiara a mi esposo y que no era cuando yo quisiera que iba a pasar, trataba de entenderlo pero no era fácil, cuando me entraba la soledad reaccionaba llamándolo diciéndole de todo, hasta que un día le pedí a Dios que me ayudara, que lo necesitaba, que me diera fuerzas para no seguir así y que si su Voluntad era que el debería alejarse que lo entendería, pero que no me dejara caer en tristeza y ese día la vida me cambió pues empecé a dejar de llamar a mi esposo, solo lo hacía por cosas del niño, no era grosera cuando hablábamos pero tampoco cariñosa solo cordial y ya.

Así que después de unos cuantos meses, sentía que mi esposo ya no me hablaba en los mismos términos que yo lo hacía, si no que era más cordial y que empezaba a acercarse pasaron los meses y su acercamiento era mayor hasta que un día se decidió y me pidió que volviéramos a ser pareja, pero de nuevo yo caí y empecé a reclamarle y a decirle que me quería casar, que era ya, que por qué esto, que por qué aquello y de nuevo el empezó a sentir rechazo, él me decía que no lo presionara, que él estaba intentando hacer las cosas bien así que seguimos así durante un año y decidí no volverle a tocar el tema solo le pedí a Dios que me ayudara a que el decidiera volver conmigo a vivir y a casarse, así que llego el día y de nuevo me pidió que viviéramos juntos pero lo pensé mucho no quería seguir en lo mismo, pero sabía que si le tocaba el tema el matrimonio todo iba a empeorar, así que acepte que volviéramos a vivir y estar cerca de él y además sabía que mi hijo necesitaba su padre cerca.

En noviembre decidí que deberíamos volver a estar juntos y me mudé a la ciudad donde él está pero esta vez le pedía a Dios que quería hacer las cosas bien y que me ayudara a que el tomara la decisión. Y hermanos quiero contarles que el Jueves mi esposo me propuso matrimonio, me casaré en junio y lo más hermoso, ahora somos una pareja más unida mi esposo está más cerca de Dios y con amor hemos cambiado algunas cosas que aún faltaban.
Quiero contar mi historia para que sea una voz de aliento ante todos los hermanitos que aún están en la lucha, decirles que ¡no pierdan la fe!, que no se cansen y que ¡Dios siempre nos escucha! y tiene planes para nosotros, es solo cuestión de saber esperar, pues no es en los tiempos de nosotros es en los tiempos de Dios. Ahora que ya estamos mejor el coludo empieza a atacar por otras partes hoy estuve a punto de perder mi empleo por un altercado con mi jefe y el jefe de mi esposo ha cambiado mucho con él quería amigos de mujeres y borrachera ha querido cambiarlo pero yo confió en que el amor y la Voluntad de Dios es Infinita y que él nos mostrara el ¡camino.!