Queridos hermanos muchas veces nos dice el mundo: ” Olvídalo tú nunca o él o ella nunca van a cambiar’, Mejor abandónalo(a), mejor busca otro u otra que te haga Feliz. Estas son algunas de las frases que más no ha entristecido el corazón. Lo hemos escuchado de parte de nuestro conyugue, lo hemos escuchado de familiares y amigos. Esta no es más que la respuesta del enemigo, que ha grabado en un disco ya rayado para el mundo entero, creando confusión y destrucción en las familias. ¿Qué hay que comprender de estas frases que nos dicta el mundo? Dos cosas que a mi juicio son primordial:

1.No tenemos la potestad de cambiar a nuestra pareja, ni ellos hacernos cambiar: Es en esta precisa parte donde el enemigo se aprovecha para diseñar su plan de ataque, cuando sabe que nuestro sentido de dominio ha crecido en nuestra personalidad, entonces se inician una seria de conflictos, que llevan a deteriorar la relación matrimonial. Si por ejemplo tenemos un esposo(a) con carácter difícil: dominante, celoso, manipulador, mal humorado. Evidentemente esto no sería un ingrediente para mantener la paz necesaria en la convivencia, pero será peor aún tratar de cambiar mediante nosotros mismos esta situación, esto agravaría la situación, crearía más discusión, iniciaría guerra de caracteres y más aún aumentaría el orgullo y la soberbia existente en cada uno de nosotros. Si por el contrario, en reflexión analizamos nuestro proceder y las herramientas que tenemos para cambiar la situación con la sabiduría de Dios, todo cambiará paulatinamente, en primer lugar tenemos que revisar nuestro interior, buscar los cambios en nosotros mediante el Señor, entrar en sumisión, obediencia y doblar rodillas para pedir dirección, auxilio, luz, sabiduría y cambios. Cuando esta verdad ha sido despertada en nosotros: El hombre o mujer será más hombre y más mujer, si es capaz de doblar rodillas al Señor, entonces se caen todas estas frases que nos hace sentir que será imposible el cambio, la sanación o la restauración matrimonial. Es aquí donde precisamente entramos en la segunda parte de este tema.

No pasemos al otro punto sin analizar este pasaje bíblico. (Isaías 30,15) Porque así dice el Señor Yahveh, el Santo de Israel: «Por la conversión y calma seréis liberados, en el sosiego y seguridad estará vuestra fuerza.» Claramente nos expone que mediante el Señor viene la conversión o cambio de las personas, seremos librados y manteniéndonos sumisos en la fe y vendrá la victoria, pero muchas veces no escuchamos, seguimos afanados en hacer cambiar a nuestros esposo(a), por nuestros propios medios.

3.Los verdaderos cambios vienen de aquel que no conoce y que nos ha creado: Padre Celestial. Claramente lo dice la Palabra, solo Dios es capaz de hacer cambiar y convertir a sus hijos, por ser nuestro Creador, por conocer nuestros corazones y por ser el único que posee la verdad y el método eficaz de hacernos cambiar para nuestro bien y para su gloria. Lo que tenemos que tratar es de entregar a nuestras parejas, para que Dios obre en ellos, pero muchas veces aun sabiendo esto nos quedamos con algunos hilos sosteniéndolos sin dejarlos ir completamente y no dejamos el camino libre, les exigimos, los evangelizamos, demandamos respeto de nuestro conyugue, manipulamos, juzgamos, reprochamos o simplemente tratamos de ser el padre o la madre de nuestro esposo(a), el único resultado que conseguiremos es estorbar el trabajo de Dios, en vez de trabajar junto a Dios. (Eclesiástico 49,2) El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó la abominación de la iniquidad. El único conocedor de cómo hacer el cambio es Dios, Él tiene la vida de nosotros En sus manos, Él tiene el poder de transformar para bien la vida de cada uno de nosotros, ¿por qué no creerle? ¿Acaso su intención es hacernos sufrir? ¡No lo creo! Dios desde los comienzos de la creación obró la primera pareja que instruyó al matrimonio y fueron creadas en un paraiso, que fuimos tentados y atados por la mentira, es otra cosa, sin embargo Él sabía también que esto sucedería, y por ende trabajó en esto. Nuestro Padre quiere para sus hijos el bien como desde el principio, fuimos creados, quiere que vivamos a su imagen y semejanza. Queridos hermanos no es tan difícil, en vez de creer en Dios, creerle el bien que quiere para sus amados hijos. Quisiera terminar con estas hermosas promesas: (Deuteronomio 7,12) “Y por haber escuchado estas normas, por haberlas guardado y practicado, Yahveh tu Dios te mantendrá la alianza y el amor que bajo juramento prometió a tus padres.” (I Reyes 10,9) “Bendito Yahveh tu Dios que se ha complacido en ti y te ha colocado en el trono de Israel para siempre, a causa del amor de Yahveh a Israel, y te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia.”

Oremos: Señor envía tu Santo Espíritu a nuestras vidas, permítele instruirnos en sabiduría de la verdad, para permanecer en el camino correcto. Reconocemos que Tú y solo Tú tienes el poder de transformar nuestras vidas y hacer cambios que nos llevaran a la felicidad eterna. No permitas que ninguna mentira creada por el enemigo sea ni siquiera escuchada por nuestros oídos, mucho menos sembrada en nuestro corazón en el nombre de Jesús. A ti Padre Celestial hemos entregado nuestra vida para que Tú y solo Tú la transformes según tu Voluntad santa. Gracias Señor porque cada día mi familia camina con pasos firme a la verdadera conversión y gracias Padre Celestial por cambiar nuestros corazones. Amén. Bendiciones. Miembro de JSMF.