“De cierto, os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará.” (Juan 16:23). Luego les dijo: ‘Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.’ (16:24).Qué declaración tan increíble! Mientras esta escena tomaba lugar, Cristo estaba advirtiendo a sus seguidores que Él se iba y no les iba a ver por un corto tiempo. Pero en el mismo momento, les aseguro que ellos tenían acceso a toda bendición del cielo. Todo lo que ellos tenían que hacer era pedir en su nombre. Jesús nos enseñó, a través de las parábolas muchos mensajes, de la manera que tenemos que actuar siendo siervo del Padre, nos dio como ejemplo su vida misma, y también nos dejó un poder para pedir en su nombre. No, ¡nunca! No tenemos que soportar lo que el diablo nos ha estado dando. No tenemos que rendirnos ante sus ataques, temerle, o temer al futuro. Estamos sumamente cansados que el enemigo nos siembre más y más mentiras en nuestra vidas, robándonos la libertad que Jesús vino a dejarnos, te aviso, puedes cancelar tus huestes infernales, porque voy a resistir cada uno de tus ataques; y la Palabra de Dios dice que tu huirás.’ Sí esta es un arma poderosa, podemos cancelar toda esta información en nombre de Jesús, y este huira como perro rabioso. Satanás puede tratar de traer una inundación de aflicción a nuestra vida, él puede atacar a mi familia y seres queridos; pero cada inundación satánica se encontrará con el lanzamiento del poder de Cristo. El enemigo puede mandar demonio tras demonio; pero cada uno de ellos dará contra una pared inmovible que es el nombre poderoso de Jesucristo. Porque la Palabra y Jesús mismo lo derrotó en la cruz, lavándonos de nuestras faltas. El enemigo sabe que cuando uno de nosotros, reconoce el pecado y la mentira, se arrepiente, su batalla ha sido perdida en nombre de Jesús, ya no hay más atadura porque inmediatamente estaríamos buscando al Padre y de este recibiendo toda la sabiduría necesaria para mantenernos lejos del pecado. Nosotros sabemos que Dios ama a su Hijo. El hablo con Jesús y lo enseñó durante su tiempo en la tierra. Y Dios no solo escuchó sino que contestó cada petición que su Hijo hizo. Jesús testificó esto, diciendo: ‘Él siempre me escucha.’ En resumen, el Padre nunca le negó cualquier petición a su Hijo. Hoy, todos aquellos que creen en Jesús son envestidos en su posición de Hijo y el Padre celestial nos recibe tan íntimamente como El recibe a su propio Hijo, ¿por qué? Es por nuestra unión espiritual con Cristo, a través de su crucifixión y resurrección, Jesús nos ha hecho uno con el Padre: ‘Para que sean uno; como Tú, oh Padre, en mí, y yo en Ti, que también ellos sean uno en nosotros…Yo en ellos, y Tú en mi ‘ (Juan 17:21, 23). Nunca fue la intención de Dios que nosotros dejáramos que el diablo rebasara nuestros corazones y hogares, más bien, su intención para nosotros es que hagamos una declaración que es alta y clara, debemos tomar nuestra posición en Cristo, y clamar, ‘¡En el nombre de Jesucristo!’ es tiempo que cada creyente se ponga de pies y declare: “He vivido con temor bastante tiempo, en el nombre de Jesucristo, no temeré más la muerte, al hombre ni al diablo.” Quiero que el mundo vea la excedente grandeza de mi Cristo, por la grandeza de mis peticiones. Mi Dios dice que pida en grande, y lo haré. ¿Cómo puede algo ser muy difícil para El? Para concluir, echa mano de la Palabra de Dios, y cree que Jesús te ha hecho estas promesas. Estas son las armas de tu guerra, armas que son poderosas a través de Él y serán poderosas en tus manos cuando echas mano de ellas y las reclamas.

Oración: En nombre de nuestro Señor Jesús Cristo, declaramos victoria en las familias porque escrito está que Dios restaura desde las ruinas y hace renacer las hojas secas del campo, para el Padre nada es imposible. Amén.

Oración: En nombre de Jesús pedimos al Padre acortar el tiempo de conversión de cada uno de nosotros y nuestra familia. Amén.

Oración: Sello con la Sangre Preciosa de Jesús toda nuestras familias para que el enemigo no se pueda colar para dividir lo que Dios ha creado y quiere mantener unido en nombre de su hijo amado Jesús. Amén. Bendiciones. Miembro de JSMF.