Como tantas veces les he insistido hasta los médicos se enferman, doy gloria a Dios por eso por mis enfermedades y debilidades del alma que no permiten que me envanezca, que hacen que luche, y que nunca hacen que me señale a mí, gloria a Dios, señalo, predico y sigo a Cristo y no a mí. (Y no es humildad es una realidad) dentro de tantos correos, dentro de tantas dudas que llegan al grupo y a mí, tales como: aún no perdono, ¿cómo hago para sanar? ¿Cómo supero la lujuria, el adulterio, la masturbación, la pornografía, las malas miradas y otros pecados? (tema común y lamentablemente normal entre los hombres) ¿Cómo hago para no sentirme solo / sola ¿Qué hago con mi vida, espero la restauración o busco la nulidad? ¿Estaré desperdiciando mi vida esperando un milagro? ¿Cómo hago para dejar de odiar? ¿Cómo hago para perdonar a mi esposo /esposa o la tercera persona o mi suegra ,cuñada, o esa persona que aconsejó mal o le hizo tanto mal a mi matrimonio y hogar? ¿Cómo hago para amar a mi esposo/ esposa sabiendo que se porta tan mal? ¿Será que me estoy aferrando a un imposible y mi felicidad? y ¿mi juventud? ¿No tengo derecho yo también a amar y sentirme amado / amada? ¿Por qué él / ella puede hacer lo que quiera y yo no? Y tantas, tantas ideas más que nos rondan como un enjambre nos acosan y nos hacen perder la paz. Aclaro, las principales causas para perder la paz son: El pecado (Y para acabar de ajustar, vivir en pecado nos termina llevando a perder el sentido de la vida, y a vivir más infelices y engendrar más pecado.) La desconfianza. No veo otras raíces, pero yo me quiero centrar es en cómo vencer el pecado y lo malo en nuestra vida, vivir en gracia de Dios, ser amiguito de Dios, encontrar el Reino de los cielos para que el resto llegue por añadidura, estar con paz en la tormenta, ser feliz con Dios, con uno mismo y los demás aunque las cosas no sean perfectas y nunca lo serán.

¿CÓMO SUPERAR ENTONCES EL PECADO Y LA DESCONFIANZA?

La respuesta aunque es obvia, tiene su ciencia: Para lograr vivirla y es necesario comprender dos cosas importantísimas, que la gracia, la amistad con Dios, la alegría de ser su hijo, su amigo, de sentirse bendecido es un tesoro llevado en vasijas de barro (“Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro , para que todos vean que una fuerza tan extraordinaria procede de Dios y no de nosotros” 2 Cor 4,7) y debe cuidarse y cultivarse. Y adicionalmente dejar de pelear contra lo malo, dejar de luchar contra la tristeza, el pecado, la soledad, dejar de esperar a que todo cambie (esperar cansa y lo he dicho muchas veces) y es dedicarse a lo bueno, no luchar contra lo malo (que desgasta tanto), sino pelear por lograr lo bueno y ¿qué es lo más bueno que podemos hallar en esta vida? Pues a Dios mismo o sino ¿por qué tantas personas se van para un convento de clausura? Y no estoy diciendo que debamos irnos para allá algo bueno tiene que haber ¿o no?), por lo tanto no es dejar de luchar contra el pecado” sino luchar por amar y poseer más y más de Dios y estar en gracia de Él.

Que cada mañana nuestro propósito, sea amarlo y conocerle más, amarle y compartir más tiempo con El, es dejar de luchar por ser mejores, aunque es interesante ser mejores y la santidad y la perfección es la meta que nos puso Jesús (‘Sed santos como es santo vuestro Padre celestial” (Mt 5,48)). Pero es más interesante, lo he vivido, lo he sentido, lo he experimentado y es: Luchar por amar más a Dios. (Quisiera resaltarles y marcarles esta idea) cuando el amor de Dios llena tu vida todo toma orden, todo, (es el primer mandamiento). El pecado desaparece, la angustia desaparece, la perfección en el amor emerge fácil, la perfección en la oración aparece, la alegría y la felicidad no son un bien anhelado sino poseído, ¿por qué? por una simple, y grande razón que siempre ha estado ante nuestros ojos: amar a Dios sobre todas las cosas, es tenerlo todo en El.

Hoy en mi debilidad le pedía a Dios una Palabra y me respondió desde esta aplicación de la página de citas al azar:

“Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza quien a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta.” (Santa Teresa de Jesús) y retumbaban de nuevo en mi corazón, quien a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta, sólo Dios basta ¡ sólo Dios basta! ¡sólo Dios basta! esa es la clave, mis queridos compañeros de lucha: Luchando por amar más a Dios, El con su gracia les ayudará a cumplir el resto de los mandamientos, lo he vivido, soy testigo de eso, y no solo yo, muchos que quieren y queremos amarle y servirle. Luchen, luchen por tener más de Dios en sus vidas cada día, en sus corazones, levántense queriendo amarlo más, acuéstense pidiéndole perdón por las faltas y rogándole que en la noche le sigan amando, no luchen contra el pecado (es bueno y necesario, además debemos es dejar de exponernos a situaciones de riesgo) pero si en vez de luchar contra el pecado, decimos: Quiero amar más y más a Dios, no habrá que nos detenga. Dios y tú son un ejército invencible. El amor, el verdadero amor, el amor de los amores, el amar al amor de los amores, nos hará fieles y la fidelidad nos dará, fuerzas, amor, conversión, esperanza, fe y la fidelidad a los mandamientos no será un estorbo y la desconfianza desaparecerá. Recuerdan cuando se enamoraron, recuerdan quienes aman a sus esposos o esposas (pues sé que muchos están heridos/heridas), que cuando estábamos completa, radical y absolutamente enamorados y embelesados con nuestras parejas, podía pasar por delante de nosotros los mejores pretendientes, las mujeres más llamativas y dulces, en fin los non plus ultra y nuestro amor nos hacía felices y fieles a ellos. Pues bien, a enamorarse, a enamorarnos de Dios, luchando por amarle terminaremos poseyendo el reino de los cielos , las añadiduras prometidas, siendo felices y sirviéndole contra viento y marea sea que haya o no restauración(que de seguro la habrá y será una consecuencia de nuestra restauración personal) insisto: no quieran llegar a la restauración matrimonial sin trabajar fuerte y decididamente en la restauración personal, conversión e intercesión (batalla espiritual) al tiempo y luego restauración matrimonial. Amemos a Dios, te pregunto: ¿Dios es lo más importante para ti? ¿Te duele ofenderle? ¿Has sentido su amor en tu vida? ¿Has tenido un encuentro personal con Cristo? ¿Sabes que como un padre te mira y te cuida, día a día, segundo a segundo? ¿Amas a Dios con todo tu corazón? con toda tu alma? ¿Con toda tus fuerzas? ¿O amas a un señor y aborreces a otro? (Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. Mateo 6,24) ¿Te tiembla tu corazón de amor de solo pensar en ofenderlo? y faltarle a tantas bendiciones? ¿Alguna vez te confesaste de no amar a Dios sobre todas las cosas? Si la respuesta es no, aún me falta (al igual que yo) ¡ánimo! no estás solo / ni sola, luchemos juntos, busquémosle de corazón, no quedaremos defraudados, Él lo promete, insisto que solo el amor, el amar al verdadero amor nos hará completamente fieles y felices en esta vida y la eternidad “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura” (Mt. 6, 33) Les amo en Jesús y María, Les pido me incluyan en sus oraciones. Ustedes están siempre en las mías.

SHEMÁ ISRAEL: DEUTERONOMIO 6, 4 9. “Oye, Israel: Yahveh nuestro Dios, es uno, amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, has de atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos, las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, o andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas, para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró Yahveh a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.” Coordinación JSMF.