Hola querid@s herman@s ! Sólo quería compartir lo que hace unos momentos acabo de vivir. Primero les cuento que desde hace dos días, noto que mis fuerzas están bajas, que tiendo a desalentarme, y que no puedo dejar de responder a las agresiones de mi esposo (que aún vive conmigo, pero con el que cada vez se torna más difícil la convivencia), con lo cual, después de cada pelea, me siento mucho peor, por haber cedido a mis impulsos y no dejarme guiar por el Señor; en verdad, por mi temperamento, me cuesta ser dócil. Estoy por el séptimo día de la novena al Sagrado corazón, en la que pido por la conversión de ambos y la restauración de mi matrimonio, y sin embargo es como si se hubiera desatado una tormenta en mi casa. Le pedí fuerza al Señor para perseverar en su camino, y seguir orando a pesar que las dificultades aumentan, a pesar que el enemigo me dicta que no soy digna que el Señor me escuche, porque aún no me convierto. Acudo a la Santísima Virgen, y ella siempre calma la tempestad que existe en mi corazón. Vivo una verdadera batalla espiritual, pero encuentro pequeños triunfos que me fortalecen, hay muchas ocasiones en que soy capaz de “no devolver mal por mal” y en verdad, eso sólo es obra de Dios en mí.  Hoy atravesando muchos escollos logré llegar a la celebración (no misa) con Eucaristía, y luego el diácono, pasó el Santísimo para que nos bendijera a cada uno. Pude “tocar el manto” de Jesús y le dije que quería aferrarme a Él con las pocas fuerzas que tuviera, que me guiara, que me dijera cómo tengo que actuar en las circunstancias que vivo actualmente, y fui consciente de muchos errores que cometo, y de la necesidad urgente de una buena confesión, a pesar de no hacer tanto de haberme confesado. Unas horas después de regresar a mi casa, comencé a ponerme triste, por la indiferencia de mi esposo, y el clima de mi casa. Vine en busca de ayuda a leer los mensajes tan sabios, tan firmes y tan verdaderos que ustedes envían a otros hermanos, pero los ojos se me llenaban de lágrimas. De pronto viene mi hija con La Biblia en la mano y me dice: “esto es para vos” y señalando con el dedo un versículo, me dice “tenés que leer acá” yo le digo sí, qué dice? y me dice no sé, marqué ahí para que lo leas, pero no lo leí” y bueno… hermanos, quería compartir la hermosa Palabra de Dios que me llegó, y me embargó de emoción, les copio lo anterior al versículo que me señaló mi hija, porque me parece fundamental, y el versículo en color:   ‘Pon la mano, pues, en tu corazón y tiende tus manos hacia Él, aleja la maldad que hay en tus manos y no dejes que la injusticia habite en tus tiendas, entonces levantarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor. Se te olvidarán tus penas y su recuerdo será como de aguas que pasaron. La vida será para ti más resplandeciente que el mediodía, en que los rincones mismos son todavía mañanas. Vivirás seguro, lleno de esperanza, serás protegido y te acostarás tranquilo’ Job 11,13 18, les recomiendo leer todo el capítulo, vale la pena!   Me siento muy feliz que el Señor me aliente a seguir “trabajando” en mi conversión, que será cosa de cada día, todos los días. Les pido me tengan en sus oraciones. Los tengo también en las mías a cada uno de ustedes, están en mi corazón, querid@os herman@s de JSMF! Dios los bendiga!