Muchos de nosotros nos unimos en matrimonio con la convicción de pasar por el resto de nuestras vidas con la persona amada, de formar un hogar llenos de hijos y prosperar en bienes para nuestras futuras generaciones, tal vez sabíamos que no sería fácil, pero estoy segura que no nos detuvimos a pensar cuán difícil podría ser. En la iglesia o en lo civil, las palabras pronunciadas por la autoridad competente, habla de que en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en los escases y en la prosperidad, una de las palabra claves que determinaría el aceptar o no, estampamos nuestra firma, dijimos: sí lo acepto. Bien dice: En tiempos de prosperidad y en tiempos de adversidad hasta que la muerte nos separe. Amén, aceptamos, gustosos, llenos de alegría, seguramente pensando solo en los tiempos de felicidad, lo más cerca de la adversidad, sería uno que otros problemitas en casa, nada más, hermanos estos son los tiempos de adversidad que nos hablaba el documento civil y el documento eclesiástico: Aceptamos entonces estar en la adversidad hasta que la muerte nos separe. Dice la palabra en Proverbios 24,10 “Si en tiempos de adversidad desmayares, perdiendo la esperanzas, decaerán tus fuerzas.” Si quedamos claros que son ‘tiempos’ tenemos la firme convicción que no es eterno, que es momentáneo, si desmayamos es porque estamos perdiendo la esperanzas, ahora bien, preguntémonos ¿en quién estamos poniendo nuestras esperanzas? Es acaso en Dios que todo lo puede, que cambia lo torcido en nuestras vidas, que sus misericordias son eternas, en el Padre que perdona, que todo lo hace por el bien de quienes los aman. Entonces no podemos dejarnos robar esta esperanza, pues inmediatamente decaerán nuestras fuerzas, aún más me pregunto: ¿quién está interesado en que no tengamos fuerzas? no es acaso aquel que obra el mal, que desea familias separadas, que desea almas en pecado, el padre de toda mentira. Pues meditemos siempre, aunque sea dura la prueba, debemos poner nuestra confianza en Dios e inmediatamente nuestras esperanzas serán renovadas evitando que nuestras fuerzas decaigan.

Dice más adelante en el versículo 16 del Proverbios 24 que:’ Porque siete veces caerá el justo y siempre volverá a levantarse, al contrario los impíos se despeñaran más y más en el mal’. Ahora podemos ver más claro, porque el enemigo trata de robarnos la esperanza, nos quiere llevar a la impiedad, nos quiere robar la promesa que si somos justo 7 veces caeremos pero de seguro nos volveremos a levantar por la mano poderosa de Nuestro Señor. Hoy que son esos tiempos de adversidad en nuestras familias, permanezcamos fieles a Dios y a ese pacto hecho al ser amado, buscando siempre estar en su justicia y en su gracia. Meditemos siempre que: Son ‘tiempos de adversidad’, no serán eternos (Proverbios 24,10) La guerra se dirige con orden y disciplina (Proverbios 24,6) Procuremos rescatar a nuestros esposo(a) que son condenados a muerte (Proverbios 24,11) No, nos alegremos por la caída de un enemigo (Proverbios 24,17) Sembremos en nuestro esposo(a) la esperanza, teniéndola siempre nosotros en nuestros corazones (Proverbios 24,20) Nunca olvidemos: Que debemos arreglar nuestras propias labores, cultivando en nuestros propio campo(nuestro corazón), para después formar nuestra casa, es decir, comencemos en nosotros mismos esos cambios que nuestro Padre quiere hacernos, para después construir sobre esa roca nuestro matrimonios. (Proverbios 24,27) Busquemos y pongamos la esperanza en nuestro Señor, para no caer ni perder fuerzas, cultivemos con esmero y perseverancia, para después formar nuestro hogar en el nombre poderoso de Jesús. Porque con Cristo Jesús somos más que vencedores. Amén. Bendiciones. Miembro de JSMF.