Ponte en la presencia de Dios y di con todo tu corazón: “yo Te acepto, Jesús, como mi Salvador y Señor, Dios de misericordia: Reconozco que soy pecador/a y necesito salvación, perdona mis pecados; me arrepiento de todas mis maldades, de todos los errores que he cometido, de haber caminado en la vida como a mí me ha placido y haber hecho las cosas como a mí se me ha antojado. Reconozco mi necesidad de salvación y de que Tú tomes el control de mi vida. Recibo a Jesús en mi corazón, y con Él, el perdón de mis pecados, creo que soy justificado delante de Tí, por la fe en el poder de su Sangre derramada en la cruz del calvario. Gracias por hacerme tu hijo/a y gracias por la paz que me das al haberme amistado contigo, ayúdame a permanecer en esa paz y a serte fiel siempre, como Tú eres fiel. En el nombre de Jesús, Amén.”

Si hiciste esta oración con fe, de todo tu corazón crees que eres amado y perdonado(a) por Jesús, ve a la iglesia católica más cercana, confiesa  todos tus pecados con el sacerdote, recibe a Jesús Eucaristía y comienza a permitir que Dios cambie tu vida. Vuelve a la misa dominical, aún más, te recomendamos asistir durante un mes seguido a la Eucaristía, allí recibirás la sanación de tu corazón y la liberación de tu vida. Adicionalmente encontrarás la fuerza para comenzar a restaurar tu familia. También te recomendamos hacerte devoto(a) poco a poco del santo rosario diario, hallarás allí a nuestra madre María Santísima esperando por ti, con todas las gracias y bendiciones para ayudarte en este proceso. Miembro de JSMF.