Esta época de adviento hemos estado preparando nuestros corazones para la venida de Jesús y darle el sitio que merece para que habite en nosotros y vivir diariamente en su presencia, vigilantes siempre en el camino de Dios con justicia y amor. Así podremos ser luces de esperanza al vivir y al ayudar a los demás a vivir en gracia de Dios. Muchos de nosotros en un momento de nuestras vidas nos hemos sentido desilusionados cuando, después de creer que éramos felices, de la noche a la mañana nos dimos cuenta que durante mucho tiempo habíamos estado viviendo de ilusiones y no de esperanzas. La verdadera esperanza solo la encontramos en Jesús y muchos hemos puesto esas esperanzas en cosas o personas y al final es cuando llega la desilusión. La esperanza es una virtud importantísima, virtud sobrenatural infundida por Dios en la voluntad con la cual estamos seguros de alcanzar la vida eterna con la plena confianza en nuestro Padre del cielo, apoyados siempre y en todo momento en su auxilio porque tenemos la seguridad de que El nos dará los medios para alcanzarla. La esperanza nos abre el camino del amor de Dios y nos llevan hacia la verdadera conversión. La esperanza nos cobija permanentemente para protegernos del desaliento, del desfallecimiento, cuando llegan los momentos de tribulación. Nos ayuda a apartarnos del egoísmo que nos aleja del amor de Dios y los demás. Hermanos, Jesús es nuestra gran y única esperanza. Estamos cerca de Su nacimiento. La navidad es Jesús, pero un Jesús que nace en el corazón de cada uno, un Jesús que viene a llenar de esperanzas a cada uno de nosotros y llenarnos de luz para que la proyectemos a los demás. Una esperanza de reconciliación con El porque nos hemos apartado por el pecado, por nuestra falta de fe y confianza en quien nos ama tanto y quiere darnos la verdadera felicidad, una reconciliación de amor y fe. Abramos nuestros corazones para que Jesús entre y ocupe el lugar único que le pertenece para que estando en cada uno de nosotros florezca el verdadero amor. Dejemos que sea El el dueño absoluto de nuestras vidas y sea El quien guíe cada pensamiento, cada sentimiento, cada actuar. Dejemos que Su amor llene el corazón de cada uno de la única esperanza en la cual debemos vivir y es alcanzar la vida eterna. En esta navidad hagamos esa gran fiesta, celebremos en grande, cantemos, alabemos y demos gracias a Dios por haber elegido a Maria como la Madre de Jesús nuestro Salvador. Si hay un poquito mas de amor, un poco mas de perdón, un deseo grande de buscar a Dios, si estas buscando que florezca en tu alma la esperanza, la justicia entre los hombres. Si estas dándote con amor y no esperas nada a cambio y estas sufriendo con amor y en ti aumento el gozo de tu fe, si sientes que tu corazón rebosa de amor…te puedo decir con toda certeza hermano eso es NAVIDAD. A todos mis hermanos de JESUSSALVAMIFAMILIA pidamos a nuestra Madre Santísima que nos prepare el corazón para darle el SI a JESUS como Ella lo dio que a ejemplo de ella permanezcamos llenos de amor, paz, esperanzas y reine JESUS en nuestro corazón hoy y siempre. Que llevemos a los demás el amor de Dios y seamos luz para quienes viven en tinieblas. Oremos unidos por nuestros cónyuges para que ellos también en estas navidades preparen sus corazones para la llegada del Niño Jesús y los llene de amor y paz y busquen en el perdón y la reconciliación para que encuentren el regreso a sus verdaderos hogares para que gocen del verdadero amor que solo viene de Dios. «Un mismo amor, una misma alma, un único sentimiento» (Filipenses 2,2). Así brillaban ellos en el mundo como antorchas (ver Filipenses 2,15). Desde sus comienzos, la esperanza cristiana a encendido un fuego sobre la tierra . «Yo te bendeciré, dice el Dios de Abraham. Y por ti se bendecirán todas las familias de la tierra» (Génesis 12, 2 3). «La esperanza no decepciona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.» (Romanos 5,5) .Miembro JSMF.