Hola queridos hermanitos, hoy me toca realizar la editorial, y surgen tantas ideas en mí que pido al Espíritu Santo dirija mi mano. Revisando mi vida y esta largo proceso para mí (pues son 5 años separada) me doy cuenta del crecimiento que he tenido y hoy hago vida una frase que escuché y me gustó mucho: ”La derrota del hombre es la oportunidad de Dios” y así fue en mi caso, hasta que no me sentí derrotada y vi que yo no podía hacer nada decidí probar con Dios, porque lo demás no funcionaba, esas cosas mundanas que no tocan el corazón solo el ego, los psicólogos, psiquiatras, y hasta esoterismo debido a mi gran ignorancia de Dios. Y así fue que Dios en mi caso me fue poniendo ángeles en mi vida para conocerlo, y así como todos ustedes de alguna manera providencial estoy aquí en el grupo desde sus inicio y lo que más me tocó y me hizo ruido fueron los 3 sencillos pasos para la restauración del hogar y pensé que esa receta e instrucciones me podían funcionar. Y traté de empezar por el primer paso: Jesús y yo, aquí era medio fácil, pues tenía que asistir a misa confesarme, y rezar el rosario y así lo hice y aparentemente no pasaba nada, pues mi esposo seguía igual, y es ahí el punto más importante, hasta que no mordemos el suelo por así decirlo, y dejamos y soltamos a nuestros cónyuges y vemos nuestros errores, vemos que nuestra forma de ser también afecta a nuestros hijos, papás, hermanos o a quienes están a nuestro alrededor para bien o para mal pero siempre afecta. Y en medio de oraciones y rezos no pasaba nada (según yo) pero !Oh sorpresa! sí pasaba, y no en mi esposo, sino en mí, ya no me sentía perdida sino tranquila, con paz, y ahí se empieza a discernir y a aclarar un poco el panorama, sí cuando estamos en paz, podemos ver más a Jesús que a nuestros cónyuges, en medio de este ejercicio espiritual, eso de misas diarias y rosarios dios actúa pues sí, porque se vale de todo para tocarnos y lo más importante lo tenemos disposición, y con esa disposición Dios se vale para ponernos en el lugar indicado con las personas indicadas para conducirnos, solo es cuestión de dejar pensar con razonamientos y dejar de buscarle la lógica a todo. Y vaya que eso que no era nada fácil y sencillito ahí, eso de morir a nosotros mismos, de negarnos, de no hacer caso a las caras, indiferencias, frialdades, contestaciones, cuestan muchas caídas, pues nos derrotamos fácilmente al principio, pero después vamos encontrando el camino para volver al carril del amor, sí ese amor que elegimos, ese amor que tiene poder de transformar y que sólo viene de Dios. El tener en nuestra boca palabras de aliento en todo momento, el proclamar la victoria de un Cristo que vive y que quiere lo mejor en nuestras familias, familias como la suya, un papá, y una mamá y El que es producto del amor, de un amor sublime. Sí, las palabras tienen poder y tienen poder de bendición o lo contrario, vaya que la lengua es un arma muy fuerte así que tiremos dardos de Espíritu Santo con nuestra boca, proclamemos victoria, esperanza, bendiciones y restauraciones, la Palabra tiene poder, y la Palabra de Dios tiene palabras de vida eterna, y todo lo que nos dice en su Palabra es vida, esperanza; amor, resurrección y no existen palabras de ‘pues no se pudo’, ‘resignación’, ‘lastima’. ‘pobre’ ‘resígnate’ no, esas palabras no son vida, Él dijo ten fe y te salvarás tú y tu familia. Así que caminemos en fe aunque no veamos nada. Algo que me encantó escuchar hace algunos días y lo dejo ahí para que lo mediten es lo siguiente: En el pasaje del Evangelio de Lucas cap. 17, habla de los 10 leprosos: “De camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaria y Galilea, y al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro 10 leprosos, Se detuvieron a cierta distancia y gritaban: ‘Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros’ Jesús les dijo ‘vayan y preséntense a los sacerdotes’ mientras iban quedaron sanos. Es aquí lo que me gustaría compartir con ustedes. Es el caminar en fe, sí en esa fe firme que nos permite seguir en el camino, por más lepra que tengamos, estos 10 hombres pedían a gritos su sanación, y Jesús no los sanó inmediatamente, les pidió que se presentaran a los sacerdotes y ellos obedecieron y caminaban aun con lepra, pero en el momento que se presentaron a los sacerdotes estaban sanos. Es similar a lo que vivimos hermanitos, ahora tenemos lepra quizá de rencores, resentimientos, heridas quizá no sanas aun, quizá miedo, cuestionamientos, etc. Pero seguimos caminando en fe y sabemos que en este camino seremos sanados, para que cuando llegue el momento de nuestra restauración y de lo que Dios quiere de nosotros estemos sanos, libres, sin miedos y listos para construir con Él lo que El desea para nosotros y nuestras familias. Así queridos hermanitos yo los invito a que sigamos firmes en la fe y en el camino a nuestra total sanación y empieza con este primer paso: Jesús y yo. Lo demás vendrá por añadidura. Los amo en Jesús y María. Miembro de JSMF.