Hace unos días, por sugerencia de una amiga me dijo que hiciera sacrificios y se los ofreciera a Dios por la sanación de mi matrimonio y de todos los matrimonios. Ella me contaba que cuando hacia ayunos y sacrificios, su esposo (ella vive con él) se comportaba mejor y era más llevadera la relación. Pues por diferentes circunstancias no he hecho ayuno, (pero esta semana reinicio apoyando las labores del ministerio de oración) el tema es que se me ocurrió ponerme unas piedritas en el zapato, ofreciéndole esa incomodidad a Dios por varias intenciones: la sanación del corazón de mi esposa, la sanación de mi corazón, la sanación de mi matrimonio y la sanación de todos los matrimonios de JSMF y del mundo en general. Así lo estoy haciendo hace una semana. (Aunque contándoles pierdo merito, pues quisiera que esto fuera oculto y solo a los ojos de mi Señor y yo, y que mi mano izquierda no se dé cuenta de lo de la derecha y no quiero aplausos por esta iniciativa, pero pienso que es algo que se debe capitalizar para el grupo. Lo cierto es que camino más despacio y me molestan las piedras en mis zapatos y bueno mi esposa pues digamos que anda de mejor genio y mejor humor, pero aunque sé que todos quisiéramos una oración mágica para resolver nuestros problemas matrimoniales y quisiéramos ofrecer algo y con ese mero sacrificio cerrar todo, nuestro Dios no piensa que es mejor así y El sabrá por qué, el tema es que comprendí algo, más allá de ese sacrificio, mi esposa (aclaro tal como es la amo) es de genio difícil, y prefiere ver un vaso medio vacío a medio lleno. Insisto al fin de cuentas la amo, así como es y así la recibí de manos de Dios, el tema radica, que en estos días mientras yo andaba un poco lento al lado de ella, se dedicó a la criticarme y un montón de cosas más, luego, lo primero que pensé es ¡estas piedras no sirven para nada! pero fui más adelante y comprendí que aunque Dios veía y ve con buenos ojos mi sacrificio de piedras en los zapatos, pues estas me incomodan mucho pero nadie se da cuenta de ellas (solo Dios y los que estamos en el grupo) o sea mientras me incomodan yo sonrió(Para cumplir lo que nos pide el Señor que nuestro ayuno sea en lo secreto y con cara alegre que nadie se de cuenta de nuestra oración) para Dios es más agradable que cuando mi esposa me suelta sus piedras de mal humor o de crítica o de resentimiento o de rechazo, yo sonría, pues Dios quiere misericordia más allá que sacrificios (frase muy mencionada en la Biblia) (Mateo 9,13 Dice Jesús: Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificios”) (ver también Oseas 6.6, citado también en Mt 12.7 ) Lo cierto es que aún no alcanzo la perfección, aun algunas de las piedras que me suelta mi esposa no las resisto bien, otras sí, estoy pidiendo la gracia de sonreír ante todas las piedras que ella me suelta, pero las piedras en mi zapatos me recuerdan, que debo sonreírle siempre que la situación se ponga difícil (sea a ella o cualquier prójimo) y que mi pequeño sacrificio alivia los dolores de su alma. Pero lo que más la alivia es el amor que le doy constante aunque ella no quiera recibirlo. Los invito a todos y a todas a llevar su piedrecita en el zapato. para dos cosas: 1 recordarse que deben ser dulces sus cónyuges aunque ellos estén llenos de amargura y hiel (amarlos con el amor de Jesús) 2 ofrecer un pequeño sacrificio a Dios por su matrimonio, y todos los matrimonios del grupo. Dios les bendiga.