Mi cuarto relato sobre la restauración personal se llama: La restauración es un proceso. Los 3 anteriores relatos:

Hoy son 6 años y medio de lucha, un proceso de restauración personal y familiar pasado por lágrimas, ansiedad, amargura, depresión, soledad, incertidumbre, enojo, injusticias, y todo un aprendizaje que no se borrará jamás de mi corazón y que quiero compartir hoy con ustedes.

Me case por la Iglesia Católica a los 25 años de edad, perdidamente enamorada y con un proyecto de vida a mi medida, adornado de viajes, hobbies, placeres, moda, éxitos profesionales, amigos, en otras palabras fabricamos un matrimonio ligth construido sobre el placeres del mundo.

Mi madre me inició en mi Fe católica de niña, y aunque yo asistía a misa los domingos era solo por cumplir.

En la luna de miel quede embarazada de nuestra primera hija, una hermosa bebe, que a los 10 días de nacida  falleció con Síndrome de Down. A los pocos meses quedé embarazada nuevamente y a las 13 semanas tuve un aborto involuntario. Estás dos perdidas fueron el comienzo de nuestra crisis matrimonial que hoy desencadenó en separación y divorcio. Nos casamos para ser felices, nos casamos para vivir nuestros sueños y aunque prometemos en el altar ser fieles en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad, y amarnos y respetarnos todos los días de nuestra vida, jamás pensamos ibámos a enfrentar pruebas tan rápido y tan dolorosas y la división que estas traerían a nuestras vidas. Las familias también tomaron parte en nuestro matrimonio e  hicieron mucho daño. No vale la pena entrar en detalles de todas las causas de nuestra ruptura. Dios en el fondo de su corazón lo conoce todo.

Hice a mi esposo mi ídolo de barro,  y 15 años luego de celebrado el sacramento del matrimonio, se rompió en mil pedazos y no quedo nada. Durante nuestro matrimonio hubo varias infidelidades por parte de mi esposo, que no fui capaz de perdonar y llene mi corazón de mucho enojo, cantaleta, quería espiarlo todo el tiempo y demostrarle lo malo  e injusto que él era. Yo me sentía perfecta, nada tenía que cambiar. Si mi esposo cambiaba, todo se solucionaría de inmediato. Podía ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en mi propio ojo.

Cuando llego la crisis, yo sabía a donde acudir, gracias a la semilla de la Fe que sembró mi madre. Así que empece a acudir a la Eucaristía, a frecuentar los sacramentos, a visitar el Santísimo y pedir consejería a los sacerdotes. Un día en una Eucaristía, el sacerdote hablo sobre el Adulterio, y dije: Ohhh que maravilla, voy a pedirle una cita a este sacerdote  (era un sacerdote muy joven, de unos 30 años de edad, muy moderno,  un sacerdote con los pies bien puestos en en la tierra), voy a pedirle que hable con mi esposo y lo haga caer en razón. Pedí la cita, hable primero con el sacerdote y mi sorpresa fue que el padre se enojo tanto conmigo, me gritaba, golpeaba con fuerza una mesa y me decía: ERES UNA ASESINA, mataste a tu esposo en tu corazón. Mira como hablas de tu esposo, mira como lo juzgas, mira el odio que hay dentro de tu corazón. Crees que porque vas a misa los domingos eres buena? ERES UNA FARISEA, lo haces para que te vean, pero no sientes nada en tu corazón. Esta reunión duró unas dos horas y el sacerdote me decía es la primera vez que me salgo de casillas con alguien y me enojo tanto, tal vez el Espíritu Santo quiera decirte algo. Al final me abrazo, me dijo que no estaba sola en esta situación y que la Iglesia me acompañaría y me dio la absolución en medio de muchas lágrimas.

Esta reunión marco un antes y después en mi proceso, por primera vez tenía la verdad frente a mis ojos. Pero que tenía yo que cambiar?, esta fue mi primera pregunta.

Al comienzo hablaba y hablaba de mi situación, trataba de justificarme en todo, buscaba adeptos, vivía en función de que hacía y dejaba de hacer mi esposo, y quería que sus amigos y familiares le recriminaran por irse de casa. Lloraba mucho, me encerraba en mi misma, vivía mi propio infierno.

Con los días me fui quedando sola, y llegue a un desierto, sin trabajo, con poco dinero en el bolsillo, una gran incertidumbre, mis hijos muy pequeños (2 nuevas bendiciones que Dios nos dio), sin amigos, sin familia, sin mi familia política, la autoestima por el suelo, enferma, triste, sola, humillada, burlada, mi corazón completamente roto, una tristeza profunda y en este desierto  Dios hablo a mi corazón.

El 24 de diciembre de 2009 a las 12 de la noche, Dios me regalo el portal www.jesussalvamifamilia.org. Allí encontré la respuesta a muchos interrogantes de mi corazón, encontré Consuelo, Esperanza, y unos hermanos maravillosos que comenzaron a orientar mi proceso. A los pocos días tuve contacto con hermanos de mi país y pudimos formar los primeros cenáculos de JSMF .

Poco a poco empezó a retornar la paz a mi corazón. Por primera vez experimenté el encuentro verdadero con Jesús. Comenzamos a tener una comunicación abierta y fluida. Yo le decía al Señor que va a ser de mi? de mi futuro? no tengo trabajo hace muchos años y me respondía en Mateo 6:26  si las aves del cielo no siembran ni cosechan y Dios las alimenta y  si los lirios del campo se vestían mejor que el Rey Salomon, Dios conocía todas nuestras necesidades y nos proveería todo. Al día siguiente iba al Santísimo y le contaba al Señor todo mi pasado y lo que me estaba doliendo y el Señor me decía en Isaías 43:18, ya no recuerdes el ayer  y voy a hacer todo nuevo. Otro día le decía Señor me siento triste, sola y abandonada y me regalo Isaías 54 una hermosa y maravillosa promesa donde me decía que no me sintiera sola, triste y abandonada, que se desposaría conmigo, que extendiera mi tienda, que tendría mas hijos que la mujer casada  que vendrían de oriente y de occidente. En una oportunidad le dije Señor me siento muy sola necesito un abrazo pero de carne y hueso, quiero sentir que soy importante para alguien y saliendo del Santísimo me encontré con una amiga que no veía hacia varios años y se acercó y me dijo, tengo unas ganas increíbles de abrazarte y llore en sus hombros lo que no esta escrito. Sentí el abrazo de Jesús en ese abrazo. Otro día, estaba muy triste no quise levantarme de la cama y toda la mañana  estuve acostada llorando y recriminándole al Señor por haber renunciado a mi profesión en beneficio de mi familia y ahora que mi esposo se fue que?, perdí 15 años de mi vida al lado de alguien que no me quiere y no me valora?, de que voy a vivir?, mis hijos en el colegio y yo en casa sola? etc…una cantidad de interrogantes que el Señor contesto a través de mi hijo que en ese entonces tenía tan solo 5 años de edad. Llego del colegio, me abrazo, me dijo que se sentía feliz de llegar y encontrarme en casa, que cuando grande el iba a trabajar y me iba a proveer todo, me regalo un dientecito que se le cayó ese día, para que el ratón Pérez me diera el dinero y yo lo usara en lo que necesitaba. Dios habla en la palabra, en las homilías, en el sacramento de la reconciliación, a través de amigos, familiares, y situaciones de la vida.

Comencé a asistir a retiros, Eucaristías de sanación, peregrinaciones, congresos espirituales y a tratar de llenar mis vacíos en Dios. Era el único lugar donde encontraba paz. Muy rápido el Señor me regalo  la vocación de servicio y comencé a organizar reuniones de JSMF, cenáculos y en la medida que dispuse mi corazón a Dios y a su obra, Dios ha ido sanando el dolor, calmando la ansiedad, restaurando mi corazón, dándome el don del perdón, regalándome el amor por el Santísimo y la Santa Misa.

El dolor y sufrimiento me impulsaron a buscar como restaurar mi matrimonio, pero realmente me llevaron hacia Dios, a un encuentro personal, cara a cara con Jesús. Un encuentro real y verdadero (JESUS Y YO), también comencé a amarlo y conocerlo y querer ser como El, luego no solo quise conocerlo sino ofrendar mi vida y ponerla al servicio de Dios.

Mi nueva meta es el cielo. El Señor en todo este proceso me ha llenado de bendiciones y promesas y se que todo será en el tiempo de Dios. El tiempo de restauración aunque es importante, está en un segundo plano, porque es mas importante tener a Dios como centro de mi vida.

Para alcanzar la santidad me falta mucho camino por recorrer, falta mucho por transformar, renunciar, purificar y reparar. Este no es el camino mas fácil,  pero si el mas seguro.

Hoy aunque no ha llegado la restauración matrimonial, soy muy feliz y le doy gracias a Dios por todas las bendiciones que me ha dado durante este tiempo:

0-  Me regalo Amor por todas las cosas Santas y del cielo y me dio una nueva oportunidad de reconciliarme con El.

1- Restauro mi salud. Estuve 1 año en cama muy enferma y me realizaron una cirugía de urgencia, gracias a Dios tuve una rápida recuperación.

2- Restauro mi familia de sangre  y todos vamos caminando en Dios y mi papá esta proceso de conversión

3- Me regalo un hermoso grupo y apostolado en JSMF

4- Me regalo un excelente director espiritual y un confesor. Me dio la oportunidad de conocer 2 sacerdotes y recibir de ellos orientación y con mucha paciencia y vocación a su servicio me han llevado de la mano.

5- Me regalo amigos y hermanos de lucha que quiero con todo mi corazón. Hoy son mi familia espiritual

6- Se hace presente día a día la Providencia Divina

7- Le dio un nuevo sentido a mi vida

8- Trajo de regreso la paz a mi corazón y a mi familia.

9- Me permite ser una madre feliz y presente en los diferentes procesos de mis hijos.

Que mas viene ahora?, no lo se, todo está puesto en manos de Dios. Yo me esfuerzo por seguir caminando hacia Dios todos los días y Dios tendrá la ultima palabra sobre mi vida, la vida de mis hijos y de mi esposo, de mi familia, de mi familia de sangre y de este hermoso ministerio de restauración JSMF.

Lo único cierto que les puedo compartir, es que nadie sale con las manos vacías cuando dispone el corazón a Dios y tiene un encuentro auténtico y verdadero con Jesús.

Que este testimonio sea para la Gloria de Dios y para el bien de los soldaditos y soldaditas que están atravesando el dolor de la crisis matrimonial, separación y divorcio y quieran luchar por sus matrimonios y familias. Dios los bendiga.