Habacuc 2.2 3. “Entonces Yahvé me respondió diciendo: Escribe la visión y grábala claramente en tablas, para que corra el que las lea. Aunque por un tiempo la visión tarde en cumplirse, al fin ella hablará y no defraudará. Aunque tarde, espéralo; pues sin duda vendrá y no tardará”.

La visión es un tema necesario en las cuestiones de fe, en las empresas pegan letreritos con todas partes, con la misión, la visión y los valores organizacionales y si así con las cosas para el mundo con mucha más razón lo debe ser para las cosas de Dios, debes  tener una visión clara y no soltarla por nada del mundo. Tener una visión de nuestro cónyuge y de nuestro hogar como será después de la restauración en el Señor, es importante para no desfallecer cuando las cosas no se estén dando.

El Señor hace todo a su tiempo, el sabrá cómo tocar el corazón de nuestro cónyuge, no cuando nosotros se lo exijamos, El sabrá ¿cuándo? ¿Cómo? y ¿Dónde?; Jesús también ama entrañablemente a tu pareja y quiere lo mejor para ella, pero necesita de tus oraciones, de tu fidelidad al matrimonio y a Jesús, de tu perseverancia, de tu constancia para hacer su trabajo. Deja que Él sepa cuándo, tal vez, cuando todo esté más oscuro para ti, es cuando Dios va a comenzar a hacer su obra. Recuerda el “Jesús piénsalo Tú”, o “Jesús, confío en ti” (de la divina misericordia). Pero volviendo al tema de la visión es necesario trazarnos una meta, una meta en el Señor, para saber qué es lo que queremos y para mostrarle a Dios que confiamos en su omnipotencia y en su Infinita bondad y misericordia. Debemos leer mucho la Palabra de Dios, y la doctrina de la Iglesia para saber qué quiere Dios de nuestros hogares y de nosotros como personas. Te sugiero entonces que tomes papel y lápiz, computador y Word, y plasmes cual niña(o) que hace su carta de navidad lo que tú quieres para ti, para tu hogar, y para tu cónyuge, para tus hijos, no te limites, sueña, confía infinitamente en el poder infinito de Dios, confía ilimitadamente en el amor ilimitado de Dios, confía poderosamente en la omnipotencia de nuestro Dios, pide todo lo que siempre has soñado, pide los segundos vinos mejores que los primeros, como en las bodas de Caná. Recuerda que Jesús hace los milagros sin tacañería, con magnanimidad; por ejemplo, en la multiplicación de los panes y los peces (Juan 6,10 13), donde sacia a unos cinco mil hombres y todavía sobran doce canastos. Y en el milagro de Caná no convirtió el agua en cualquier vino, sino en uno de excelente calidad. Tú y yo sabemos que prometimos estar en las buenas y las malas, ya sabes que estas en las malas, pero tienes una ventaja tienes a Dios contigo. ¿Cuántos no quisieran tener esa ayuda omnipotente, ese compañero fiel que nos ama hasta dar la vida por nosotros y prometió junto al altar mantenernos unidos con nuestras parejas en El para siempre? Confía en Dios y Él te compensará. Ahora lo que tienes que hacer y con mucha paciencia es escribir tu carta a Dios donde le expones los deseos que tienes sobre tu hogar, tu amor, tu familia, tus hijos, de papá y mamá en el Señor, donde por ejemplo visiones (veas) a un padre y una madre amorosos, que se respetan, que son fieles, que aman a los hijos, que oran antes de comer, que se abrazan y tratan con amor, donde no hay recriminaciones, donde no hay pasado, donde hay calidez y confianza para pensar en el futuro, donde Jesús y María reinan en el hogar, donde se rece el santo rosario diario, donde se respeten mutuamente a las familias políticas, donde brille la comprensión, la ternura, la fortaleza en las dificultades, en fin; tu sabes más que yo qué deseas para tu hogar, para tu esposo o esposa (como se lo sueñan) y para sus hijos. Una cosa es cierta, esto no es mágico, esto debes ir a leérselo a Jesús en el Sagrario y decirle que ése es tu sueño y que quieres que Él lo haga realidad, que se tome todo el tiempo que necesite pero que lo haga realidad y confía pues Él lo hará bien como todo lo que El hace, y tu pondrás todo de tu parte para que sea así. Luego, espera… no será de inmediato que se cumpla, tú se fiel, ora incesantemente por tu hogar y presérvate de pecar y si lo haces busca la confesión, pero no desesperes, confía, tu visión vale la pena y Dios la irá cumpliendo punto por punto y dará más de lo que le has pedido. Además, Dios no te puede dar tu pareja así como está en este momento, esa amada personita no está fundamentada en el Señor y cualquier cosa la hará desistir de cualquier propósito que haga por mas bueno que sea, tu estás en el territorio de Dios y debes traerlo a este territorio, pero mientras siga en el territorio del enemigo, tu esposo(a) no es útil ni a si mismo(a) pues está eligiendo no estar con Dios y esto pone en peligro su vida eterna, por lo tanto debes orar mucho porque tu esposo(a) sean sensibles al amor de Dios, ora para que se caigan sus barreras auditivas espirituales para escucharlo y se termine su ceguera espiritual y pueda verlo de nuevo.

Si nuestro amado(a) no reconoce a Jesús, en caso de volver contigo las probabilidades que se vuelva a ir son altas, si es que ya no has pasado por eso. Es Jesús quien une, es Jesús quien sana, por eso confía en El y deja que haga su sabio trabajo. Cuando lleguen las noches oscuras, las más oscuras, saca tu carta y léesela de nuevo al Señor, recuérdasela amorosamente, hasta con lágrimas en los ojos y dile que confías en El, que siguen juntos en esta misión y que te de fuerzas para continuar, Él es fiel y no te fallará, ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa. Miembro de JSMF.