Pareciera que en nuestro cuerpo no queda mas agua que puedan sacar nuestros ojos. El dolor se convierte a diario en un sentimiento común de nuestro diario vivir. Lloramos recordando nuestra familia unida, lloramos por el dolor de haber sido traicionados, lloramos por las necesidades, lloramos en soledad, lloramos por ver a nuestros hijos tristes, lloramos por los planes que no se cumplieron, lloramos por no saber si nuestro amado(a) estará bien…. (Salmos 42,4) ¡Son mis lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿En dónde está tu Dios? Nuestro Dios esta aquí en nuestro corazón, esta aquí sufriendo a nuestro lado, esta aquí limpiando con el agua que brota de nuestros ojos esa alma perturbada por las pruebas y zancadillas del enemigo. ¿acaso que para limpiar nuestro hogar no es necesario el agua?, Si hermanos, es una limpieza profunda la que esta ocurriendo en nosotros, es una limpieza santa que Dios esta haciendo en nuestro corazón, nos está haciendo sensibles a los errores y pecados, para que sintamos su dolor cuando le fallamos a EL. (Salmos 119,136). Mis ojos destilan ríos de lágrimas, porque tu ley no se guarda. (Eclesiástico 22,19). Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre el sentimiento. Han herido nuestros ojos, con circunstancias dolorosas, mostrándonos lo mal cruel que no ha podido pasar, pero como Dios lo ha explicado claramente en su palabra, luego de herir nuestros ojos, han herido nuestro corazón y hemos descubierto un sentimiento, el verdaderos y santo AMOR. A esto se refiere esa limpieza del alma, a quitar el sentimiento negativo y volver a lo que originalmente esta sembrado en nosotros. Nos ha tocado sembrar con lagrimas la semilla del verdadero amor por nuestras familias. ( Gracias Señor ) Veamos pues ,sus promesas en cuanto a nuestras lagrimas, lloremos sin decir ya no puedo mas!, porque el ha visto nuestro dolor, el ha escuchado nuestro gemir, y tiene presente nuestras oraciones, y mas aun conoce NUESTRO CORAZON… (Isaías 38,5) «Vete y di a Ezequías: Así habla Yahveh, Dios de tu padre David: He oído tu plegaria, he visto tus lágrimas y voy a curarte. Dentro de tres días subirás a la Casa de Yahveh. Añadiré quince años a tus días. (Baruc 4,23) Os despedí con duelo y lágrimas, pero Dios os devolverá a mí entre contento y regocijo para siempre. (II Corintios 2,4) Efectivamente, os escribí en una gran aflicción y angustia de corazón, con muchas lágrimas, no para entristeceros, sino para que conocierais el amor desbordante que sobre todo a vosotros os tengo. (Hebreos 5,7) El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, Queridos amigos sembremos con lagrimas semillas que darán su fruto en nombre del Señor, sembremos la verdad para derrotar la mentira, sembremos la sonrisa para derrotar la amargura, sembremos el amor para derrotar al odio, sembremos la justicia para derrotar la injusticia, sembremos la humildad para derrotar la soberbia, sembremos la unión para derrotar la división, sembremos con lágrimas para recoger los frutos del Señor. Padre Celestial: innumerables las Gracias que produces en nosotros tus amados hijos, se que cada una de las lágrimas que han salido por mis ojos están llenando un espacio del corazón de otros, inclusive el de mi amado esposo. A ti Me querido Padre GRACIAS! Dios Bendiga hoy con abundancia cada unos de los hogares de este grupo de luchadoras JSMF. Miembro de JSMF.