En el libro del Eclesiastés 1, 9 dice: ‘Lo que fue, eso será; lo que se hizo, eso se hará, nada nuevo hay bajo el sol’. En otra versión de la Biblia, que no recuerdo ahora, leí el siguiente texto en el Eclesiastés que habla de lo mismo y dice así: ‘Lo que ayer fue hoy es, lo que será mañana ya es’. El ser humano se desenvuelve en tres dimensiones del tiempo: Pasado, presente y futuro, pero de estas posiciones en el tiempo sólo tienes a tu disposición el hoy, porque el ayer ya pasó y el futuro es de Dios; hoy estás recogiendo la cosecha de la semilla que sembraste ayer y estás sembrando la semilla de lo que recogerás mañana, esto se llama ley de causa y efecto; la misma Palabra dice que la cosecha es de la misma naturaleza de lo que siembras. Es muy normal que las personas vivan en el pasado, que traigan al presente todos aquellos momentos que, en una forma u otra, marcaron sus vidas; traen del pasado las secuelas (recogen la cosecha), como: Los malos recuerdos, el dolor, los resentimientos, los rencores, los odios, el abandono, los fracasos, las frustraciones, y todo lo viven como en el mismo momento de los acontecimientos. Esto significa que están sembrando la misma semilla que viene del pasado y, en consecuencia, será igual la cosecha que recogerán en el futuro. En el mismo orden, si hoy siembras perdón, amor, optimismo, alegría, Fe, esperanza, es la semilla buena que te dará buen fruto, por lo tanto, ¡hoy estás recogiendo la cosecha que sembraste ayer y sembrando la que recogerás mañana!. Muchas personas temen al mañana y ese temor tiene sus efectos que llenan sus expectativas de pesimismo, y esto es efecto de lo que viven hoy. Veámoslo en una forma figurativa para entender mejor el concepto: El día tiene 24 horas, y son las únicas que te pertenecen, y si al día de hoy, le sumas el peso negativo del pasado (24 horas) y, además, le sumas el temor al futuro (24 horas), estarías viviendo 72 horas en 24; matemáticamente es imposible, pero el pensamiento lo puede hacer posible. Te imaginas, entonces, ¿Cuál es la intensidad como vive una persona preocupada por todas estas cosas?, ¿Te imaginas cómo es vivir así?. Piensa un momento: ¿Tú vives en tales condiciones? Ó ¿Conoces a alguien que viva así?. Todo esto se manifiesta como preocupaciones, ¿Qué es preocupar?, el Diccionario de La lengua dice: ‘PREOCUPAR: Ocupar antes o anticipadamente una cosa, o prevenirse en la adquisición de ella’. Si descomponemos la palabra preocuparse vemos que está el prefijo PRE y luego OCUPARSE, que traducido al significado literal dice, ocuparse antes de. Esto es lo que las personas hacen generalmente, dedicarse a anticipar los acontecimientos en su mente y a vivir su vida en la desesperación. Ante esto, La Palabra de Dios dice, textualmente, en Mat. 6, 34:’Así que no os preocupéis del mañana: El mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal’. Sembremos de hoy nuestro propio mañana y dejemos a Dios los resultados, porque ‘El que siembra recoge y al que pide se le dará’. Sólo existe una manera de solucionar la problemática de vivir preocupado y esa es ¡PERDONANDO Y TENIENDO FE!. Santa Teresita es muy clara al expresar: ‘El pasado se lo dejo al buen Dios para que me perdone’ y yo le agrego, para que perdones y te perdones, y perdonar no significa aceptar lo que te hicieron, cuyo peso no es tuyo sino de quien te la infringió la ofensa, lo que pasa es que tú eres quien le pone el peso; lo que se debe, entonces, es que te descargues de tu propio dolor. Perdonar no es olvidar, porque estas cosas no se olvidan, solo que cuando las recuerdes ya no te duelen, como la cicatriz que te quedó después de cerrar una herida, sólo que ahora ya no te duele pero te recuerda que allí tuviste una herida abierta. Santa Teresita agrega: ‘El futuro para que me dé soluciones’ . Para sembrar el futuro es con tu comportamiento correcto, de acuerdo a la voluntad y el deseo de Dios, y esperando con Fe y Esperanza en Jesucristo, ¡No temas!: ‘No temerás el terror de la noche, ni la saeta que de día vuela, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía’ Sal: 91, 5. Santa Teresita continúa: ‘Y el hoy lo vivo yo’. Ahora te queda lo único que está en tus manos, el día de hoy, pues aprovéchalo viviendo lo mejor posible, sin preocupaciones y sembrando hoy el bien para ese mañana, que es semilla buena. ‘El hombre es forjador de su propio destino’, lo que significa que tu futuro es hoy, y Dios, solo Dios es dueño de los resultados; de lo que sí puedes estar seguro (a), es de que si actúas en concordancia con el Mandato Divino, la respuesta, no necesariamente, es lo que pides o esperas, pero sí será lo mejor para ti, de acuerdo a la Sabiduría de nuestro Padre; pero si siembras el mal, la respuesta será de la misma naturaleza de la semilla y no es de Dios sino de ti mismo (a), por ley de correspondencia, porque de Dios proviene todo lo bueno, el mal es la ausencia de Dios: ‘Mas bien, así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura : Seréis santos, porque santo soy Yo ‘ (1 P 1, 15 16). Por lo tanto, pídele al Señor que te dé la fortaleza para borrar el dolor de tu pasado, la sabiduría para aceptar lo que ya no tiene remedio, la Fe para confiar en Su Voluntad, la serenidad y la paz para esperar y el corazón dispuesto para dejarse guiar por Su Espíritu Santo. Por último quiero compartir una palabra que el Señor puso en mi corazón para ustedes: ‘Donde unos ven un final, otros ven un comienzo, sigue luchando que la guerra no se ha perdido ‘. Un abrazo en Jesús y María . Coordinación JSMF.