En este camino, la lucha es una constante, pero hay momentos en que ya no queremos seguir en esto. Estamos cansados de tantas cosas, el rechazo, la soledad, la desesperanza, lo que vemos hacer a nuestro cónyuge, nuestros amigos viviendo como los cariñositos, entre nubes y arcoíris de colores y nosotros nada. Resulta que a nuestra mente y circunstancias vienen y nos visitan dos ideas: dejar de luchar y rehacer nuestra vida, y estar solos, hasta que Dios nos envié cualquier persona para que seamos felices (lo cierto es que Dios no va a enviar a nadie a nuestras vidas, somos nosotros los que abrimos puertas, pero Dios no quiere que vivamos en pecado ofendiéndole.)Aceptar a quien nos está cortejando, la verdad nos encontramos ante una encrucijada en la vida. Les soy sincero, yo he recorrido esos dos caminos y ambos me llevan de nuevo al mismo punto, y a la misma ruta, a la de la entrega a Dios y luchar por mi matrimonio. Después de conocer a Dios, pecar aunque es igual de fácil que siempre, duele más, pues uno en algún momento conoció el amor de Dios y alejarse de su amor nos va triturando el alma, alguna vez escribí algo en lo que decía que el dolor del pecado es mucho más grande que este camino de gracia, que no niego hay sufrimiento pero hay un consuelo divino que nos fortalece día a día. El punto es que si quieres irte, hazlo, respetamos tu decisión, seguiremos orando por ti y por tu hogar, Te pasara lo siguiente: 1 saldrás con alguien que era la persona que siempre habías imaginado para ti, te sentirás pleno por un tiempo te sentirás hasta vengándote de tu cónyuge y dándote la vida que merecías, luego te darás cuenta que es igual de humana que tu cónyuge y te desilusionarás. La otra opción 2 es que salgas, seas “feliz” por un tiempo (nadie es feliz en pecado) de una vez les aclaro la idea. Está comprobado solo somos felices cuando estamos con Dios) aunque esa persona no tenga “defectos” no soportarás estar con ella, la incomodidad hará que sus pequeñísimos defectos te superen y volverás a estar solo hasta la próxima persona (aunque tal vez te cases por lo civil con ella pero siempre tu alma te preguntará por tu cónyuge.)

La última opción es: después de muchas vueltas entre las opciones 1 y 2 anteriores y nunca seas feliz, ambas son soluciones humanas pero no saciarán tu sed de ser feliz. Hay una razón, que la expone sabiamente San Agustín, que antes de su conversión fue tan o más pecador que nosotros, con este poema: “Tarde te amé ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, ¡tarde te amé! Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera, Y por fuera te buscaba; Y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste, tú estabas conmigo más yo no lo estaba contigo, me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían, llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera, brillaste y resplandeciste y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed; me tocaste y me abrasé en tu paz.” “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” San Agustín.

Por último, te invito a que dejes de luchar, a que te abandones, a que te dediques a amar y a conocer a Dios y a disfrutarlo. Entre más le ames más sanaran tus heridas (y por bendición sacramental las de tu esposa/o). Suelta la lucha y dedícate amar. A amar a Dios y a tu prójimo, a llenarte de Él. No hay arma más fuerte que el amor, si en tus oraciones y actos hay amor y ganas de llevar a Dios y tu alegría a otros. Si seguimos haciéndonos arrebatando las bendiciones con nuestras elecciones por el amor, por el verdadero amor, el amor que habla el evangelio, veremos los frutos en esta tierra mucho más rápido de lo que imaginamos. Sobre el verdadero amor: (1 Corinitios 13) 13: 4 “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 13: 5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, 13: 6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 13: 7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” Coordinación JSMF.