Muchos a medida que avanzamos o aun iniciando este camino, creemos que somos muy, pero muy buenos. En la calle todos nos alaban, y nos dicen cuán buenos somos, nos piden consejo y asombramos a todos con nuestra sabiduría. Nos llenamos de orgullo y hasta nos dicen: ¿Pero por qué te pasa esto si eres tan bueno? y nosotros con la mano en el corazón y moviendo la cabeza con cara de tristeza, abnegación y heroísmo, contestamos no lo sé, solo Dios lo sabe y así lo recibo y nuestro interlocutor se marcha pensando en: ¿Cuándo nos irán a canonizar? Y lo fuerte que es nuestra intercesión y fortaleza. Y puede que hasta sea así, que tengamos gran intercesión, y sabiduría y hasta fortaleza, pero recordemos esta frase que nos dice Jesús que se encuentra al final de las bienaventuranzas: ¡Ay de vosotros cuando todos os alaben, porque así hacían los antepasados de esta gente con los falsos profetas! Lc 6, 17.20 26 Y como todos nos alaban en la calle nos sentimos con derecho a juzgar y hablar mal de nuestro cónyuge y de todos los que no son tan buenos como nosotros, ni han alcanzado nuestro grado de santidad. La benevolencia para juzgar Mateo 7,1 5 Lucas 6, 36 42 7: 1 “No juzguen, para no ser juzgados”. 7: 2 2 Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.” 7: 3 “¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?” 7: 4 “¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo?” 7: 5 “Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.” Y para serles sincero, nos parecemos mucho a los fariseos y escribas de la época de Jesús, estamos buscando que nos alaben, y nos reconozcan por nuestra falsa piedad, pero por dentro somos unos sepulcros blanqueados. Nuestra constante crítica en la casa falta de caridad, falta de amor tienen a nuestro cónyuge y a nuestros hijos al borde de la locura desde que estamos en el trono de los justos e impartimos justicia manipulando con nuestra falsa piedad, nadie es bueno, nadie hace las cosas tan pero tan bien como nosotros tenemos tantas virtudes que no alcanzamos a ver nuestros defectos somos implacables con los demás (no les perdonamos nada, un cubierto mal puesto, una expresión errónea) y demasiado benévolos con nosotros mismos. (Debiendo ser al contrario severos con nosotros mismos y compasivos con los demás como los santos) Debemos centrarnos en nuestra conversión y cambio, en dejar de ver lo malo de los demás y comenzar a ver lo malo en nosotros. En dejar de acusar a los demás y comenzar a acusarnos a nosotros ( les recuerdo que el acusador por excelencia es el enemigo y cuando muramos ante el trono de Dios, él nos acusara de todo lo que no quisimos acusarnos frente a Dios, es por eso que con la confesión le quitamos poder al enemigo sobre nosotros, pues le quitamos la posibilidad de acusarnos al nosotros reconocer con humildad nuestro pecado) cambiemos nosotros, seamos el milagro nosotros no esperemos que los demás cambien para que nuestro mundo cambie no esperemos que cambie nuestro cónyuge seamos nosotros, el milagro, seamos un verdadero Jesús, una verdadera María apliquemos los consejos que damos a otros a nosotros mismos, serán de gran bendición para nosotros y nuestra familia (pues ellos por fin descansaran de nuestro ego y permitiremos que llegue la bendición) Permitamos que la luz llegue a nuestra casa con nuestra conversión. Isaías 58.6 9 el ayuno agradable “El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes. Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá. Entonces, si me llamas, yo te responderé; si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: ‘Aquí estoy.’ Si haces desaparecer toda opresión, si no insultas a otros ni les levantas calumnias”. Coordinación JSMF.