Queridos Hermanos de JSMF: Que la paz del Señor esté con ustedes. Comúnmente me gusta recordar una definición de qué es JSMF y qué hacemos los que le pertenecemos, y usarla cuando llega alguien nuevo: “Somos un grupo de locos, que vamos por el mundo remando contra corriente, persiguiendo algo que parece humanamente imposible”. Y es que a todas luces lo que hemos decidido hacer muchas veces va contra la lógica, luchar por un matrimonio destruido, esperar el regreso de alguien que dice no amarnos y que lo demuestra fuera de casa, anhelar ver nuestra familia sana, etc. Pero una vez que nos comprometemos a recorrer el camino que nuestro buen Padre Dios pone frente a nosotros, nos damos cuenta que el sendero ni era tan tortuoso, ni tan estrecho, como nos parecía antes de decidirnos a recorrerlo. Por supuesto, no deja de ser un camino difícil, sin embargo, debemos hacer honor a la verdad y reconocer que por nosotros mismos no podríamos caminar, sino es por la ayuda siempre solícita y amorosa del Buen Pastor. Pero, ¿en verdad tiene sentido perdonar sin ser perdonados, amar sin ser amados, esperar a quien no quiere regresar? Cuando el Señor Jesús invitó a que le siguiera Leví, Andrés, al joven que quería ir a enterrar a su padre, al joven rico, Él les pidió algo simple pero contundente, deja todo y sígueme. ¿Seguirte, a dónde? si ni siquiera tienes dónde reposar tu cabeza y eso que eres el Hijo del Hombre, seguramente pensaron muchos. “Y los que hemos dejado todo y te hemos seguido, que recompensa tendremos?”, le preguntó Simón Pedro. El Cardenal Karol Wojtyla acuñó una frase hermosa que define a nuestro Señor y que nos confronta a los que queremos seguirle: “Estamos llamados a convertirnos en un signo de contradicción como lo fue Jesucristo en su tiempo”. Bueno, aún en nuestros días Jesús sigue vigente, sigue siendo un signo de contradicción con su ejemplo y sus enseñanzas. Hagamos memoria: ¿Antes de conocer a Jesús y aprender de Él, hubieras concebido amar sin ser amado, perdonar sin ser perdonado, tratar bien a mi esposo(a) a pesar de sus ofensas, orar por su conversión a pesar de ver que parece ser “feliz” allá donde decidió ir, bendecir a esa tercera persona que entró a nuestra familia y al corazón de nuestro cónyuge? Sé sincero, ¿en verdad lo hubieras aceptado? Seguramente hoy sí quieres hacer eso que Jesús te invita a hacer, ¿pero te está resultando difícil, verdad? San Agustín decía: “Señor dame fuerzas para lo que me pides, y pídeme lo que quieras”. Entonces, eso de ser signo de contradicción en nuestras circunstancias familiares, aun pareciendo imposible, de pronto parece posible a la luz de la fe y la esperanza. ¿Qué si puedo? Todo es posible para quien cree” le respondería nuestro Señor Jesús al padre del niño epiléptico. Marcos 9, 23. Hoy es un buen día para definir nuevamente en quién creemos y qué es lo que queremos. Todos deseamos que nuestra familia sea salvada, pero debemos reconocer que hemos encontrado la perla de gran valor que nos describe el Señor en Mateo 13, 45 46. Cuidemos pues esa llama que se ha encendido en nuestro corazón desde que conocimos a Jesús. Por más grande que luzca nuestra montaña, el poder de Dios es más grande; por más difícil que parezca la conversión de nuestro cónyuge, el poder de Dios es más grande; aun cuando sientas que ya no eres importante para tu cónyuge, Dios te ama con amor eterno. Sí, este camino es de locos. Sí, el mundo nos ofrece consuelos tentadores a cambio de abandonar la lucha. Sí, estamos llamados a ser felices. Sí, queremos a nuestra familia de nuevo unida. Pero no olvidemos que nuestro llamado más importante es a ser santos como lo es el Padre del Cielo (cfr Mt 5, 48 ). Si a nuestro Señor lo creyeron loco, por qué no habríamos de querer parecernos a El? 20 “Después entró Jesús en una casa, y otra vez se juntó tanta gente, que ni siquiera podían comer él y sus discípulos.” 21 “Cuando lo supieron los parientes de Jesús, fueron a llevárselo, pues decían que se había vuelto loco.” Marcos 3,20 21 Si es así, Señor dame un poco de tu locura. Todo sea la mayor Gloria de Dios. Dios nos bendice. Miembro de JSMF.