Tengo 29 años y mi esposo 24, nos conocimos hace 2 años en el restaurante donde trabajábamos. Nos conocimos en marzo de 2010 y nos hicimos novios en mayo, Las cosas se dieron muy rápido entre nosotros, lo que no es bueno, porque desafortunadamente no nos dimos el tiempo de conocernos mejor y de hacer las cosas al derecho, que terminó en los problemas más grandes. Yo no tenía donde vivir y él también estaba buscando un lugar para mudarse, así que decidimos mudarnos juntos, en Julio nos pasamos a vivir juntos.

En Octubre quedé embarazada. En mayo nos casamos, para darle a nuestra hija un hogar “más estable” y yo dejé de trabajar por decisión de los dos, pero no contábamos con la terrible situación económica que se nos vino encima. Era desesperante porque a veces no teníamos ni para comer y las peleas empezaron a llenar nuestro hogar. Durante mi embarazo mi esposo fue atento, amoroso, cuidadoso, fue genial, a pesar de los problemas económicos que nos tocó sobrellevar, nuestra hija nació en julio y fue una experiencia extraordinaria, ella nació el 20 de julio.

Mi esposo es un entrenador personal y el 28 de julio conoció a la OM, era su clienta. Mi esposo comenzó a distanciarse terrible y yo tenía que hacer todo sola, me empezó a tratar con mucha frialdad e indiferencia. Yo siempre había leído que después de un bebé las cosas eran difíciles, pensé que era normal, parte del proceso. Mi familia vive en Colombia, nosotros vivimos en Estados Unidos, así que a mí me tocó ser nueva mamá y las cosas de la casa, sola, aprender experimentando y con una horrible situación económica.

En noviembre, el fin de semana antes de acción de gracias, mi esposo me dijo que no era feliz conmigo, que consideraba que lo mejor era que me fuera con la niña para Colombia, que allá estaríamos mejor y él tendría más oportunidad de hacer cosas, que él quería vivir su vida y nosotras éramos un impedimento para él. Para ese entonces mi situación legal estaba en proceso y hasta me dijo que me había casado con él por tener papeles. Yo le pregunté si había otra persona en su vida y me lo negó. Desde ese tiempo las cosas iban peor, peor y peor. Decidí irme una semana a la casa de mi suegra, y pues los planes se corrieron por un día y mi esposo me trató súper mal, todo lo que yo hacía le fastidiaba, me dijo que el carro se le había dañado y que después del trabajo se tenía que quedar donde un amigo. Al siguiente día volvió con flores y un juguete para nuestra hija. Mi suegra nos recogió y allá me quedé una semana y recapacité sobre nuestros problemas y hablamos por teléfono, me decía que me extrañaba y yo me sentía muy feliz de verlo de nuevo y prometimos solucionar las cosas. Cuando volví del viaje, las cosas estaban algo mejor, pasó mi cumpleaños y le pedí que pasara el día conmigo, me grito que no podía y que no tenía dinero. y se iba de 6am a 12am Y sus pagos cada vez más pequeños. Me metí a revisar los registros telefónicos y me di cuenta que tenía miles de llamadas y mensajes con el mismo número. Cuando llegó lo confronté y me aceptó que estaba con otra mujer. Sentí que el cielo y la tierra se me unían, sobre todo porque empecé a atar cabos y para mi gran dolor el día de mi cumpleaños no lo pasó conmigo, por estar con la OM, yo pasé mi cumpleaños solamente con mi bebita. Nos peleábamos terrible, nos insultábamos, él me humillaba, yo hable con la OM y con su familia.

Mi vida, mis festividades de navidad fueron un horrible infierno, yo le daba pecho a mi hija y la leche se me secó, la niña se me enfermó por mi estrés y depresión, yo no tenía a nadie, nunca me sentí tan sola en mi vida. Yo descubrí el engaño el 20 de diciembre, ya se imaginarán mi navidad y año nuevo, el irrespeto ya no daba para más, mi esposo me gritaba que había dejado a una maravillosa mujer por mí, que nuestra relación no valía la pena, que ella sí era divertida y alegre, que ella lo escuchaba, hasta dinero le daba. Después descubrí que era una de sus clientes, descubrí que la OM le daba dinero, me humilló tanto, tanto, tanto, incluso una de las veces que hablé con la OM y le reclamé, me dijo todas las cosas horribles que mi esposo decía de mí. Mi autoestima estaba por el suelo, lloraba mañana, tarde y noche y no tenía a nadie con quien desahogarme. Especialmente sabiendo que la OM era una mujer bonita, más joven que yo, más cercana a la edad de él, con una carrera, de mucho dinero, con un bonito cuerpo, (yo había tenido a mi hija unos meses atrás, no estaba en mi mejor momento, quedé con muchas estrías y me tocaba las cosas de la casa, a duras penas y tenía tiempo para bañarme, jamás de arreglarme).

Mi esposo me menospreció tanto, me humilló, me hizo menos. A toda hora me amenazaba con dejarme, fue un infierno día tras de día desde octubre, hasta el 21 de febrero, que me dijo que no quería estar más conmigo ,que ya no quería nada que ver conmigo, que él se quedaba en el apartamento y cumplía con sus obligaciones, pero que nada conmigo, que el entraba y salía a la hora que quisiera y con quien quisiera, que si él quería estar con alguien más, yo no tenía derecho a decir nada, porque nosotros no éramos nada. Me empezó a exigir que me regresara a mi país con la niña. No me fui, porque tenía mi residencia temporal y la podría perder al irme y podría perder a mi hija también, así que irme estaba mucho más allá lo considerable.

Mi familia me presionaba que me fuera a Colombia de regreso y lo mismo de siempre: “usted merece a alguien mejor”, “otra persona estará más adelante para usted”, “valórese, usted vale mucho”, etc., Cuando le dije a mi esposo que se olvidara, que yo me iba a irme, gritó que yo le arruinaba su vida y me dijo que él quería estar era con la OM. Ni siquiera me sorprendió, me trato tan mal y hablaba pestes de mí y a mí me decía maravillas de la OM y yo era lo peor para él. Por supuesto que ella era más alegre, sin hijos, sin responsabilidades, sin compromisos, solo acostarse con ella, ponerse el pantalón y salir y yo en una casa sola, con necesidades económicas, siendo nueva mamá a cargo de absolutamente todo.

El 21 de febrero yo misma le empaqué la ropa y le pedí que se fuera. Me dolió mucho, pero me sentí aliviada, ya no tendría a nadie menospreciándome e insultándome, a pesar de todo esa noche regresó a dormir en la sala, y me gritó que sí, que había pasado toda la noche con la OM, que simplemente había llegado a dormir porque era quien pagaba las cuentas. Yo llamé a la OM y le exigí respeto, que si iba a meterse con mi esposo tuvieran la decencia que a mi casa, donde vivía mi bebé de meses, no llegara, que yo no permitía esto más. Ella le reclamó y él me insultaba, y le rogaba por teléfono frente a mí, ¡Nunca sentí tanto dolor y tanta humillación en mi vida!.

Después de esa noche, no volvió a llegar, hasta la siguiente semana vino a ver a la niña, ni llamaba a preguntar por ella. La OM me llamaba y le decía a mi esposo que yo la llamaba a acosarla, ella me llamaba a decirme que se habían peleado, que él le rogaba, humillación tras humillación, de parte y parte. Una mañana llegó como una fiera a gritarme que dejara en paz a la OM, que yo le estaba ocasionando dolor, que era una maravillosa mujer. Yo empecé a buscar en internet por mis derechos, para no perder a mi hija, para no perder mis papeles, para ver que tenía que hacer ahora, etc. Buscando por divorcio me apareció el link de ” Jesús Salva a mi Familia”, decidí verlo por curiosidad y cuando empecé a leer todo, fue como si el mismísimo nuestro Señor me hablara y de hecho, les puedo decir que lo hizo. Fue mi gran compañero y apoyo en esos momentos de soledad y tristeza.

Yo me dediqué a leer las historias y los consejos, a ver videos etc. Decidí no escuchar a nadie diferente a nuestro Señor y me dediqué a orar, de hecho yo siempre he sido creyente, y muy Mariana, de hecho mi hija se llama Mariana en honor a la Santísima Virgen. Me entregué a la oración y eso me dio muchísima fortaleza, decidí SALVAR MI FAMILIA, no permitirle al enemigo separarnos. Al principio yo le respondía con rabia, con dolor a mi esposo, pero gracias a ” Jesús Salva a mi Familia “, lo empecé a tratar con respeto, con cariño, y yo me empecé a tratar de la misma manera.
Cubría todos los días con la Sangre de Cristo a mi esposo y a la OM. Mi esposo era un suba y baje, era muy grosero, odioso, me gritaba que me odiaba, que era lo peor que le había pasado en la vida, que se arrepentía de haberse casado conmigo y de lo que vivimos. Yo le hacía de comer, café, lo atendía con cariño, pero cada vez que se iba yo me ahogaba en lágrimas por su dureza conmigo. Cada vez que yo desfallecía, me llegaba o veía un testimonio o una historia que me hablaba, que me impulsaba a seguir y a no dejar la oración. Traía agua bendita de la Iglesia. Incluso unas plantas que tengo se me llenaron de gusanos y no había veneno que los matara y desde que empecé a rosear el apto todos los días con agua bendita, mi esposo empezó a cambiar, hasta los gusanos de las plantas se fueron.

El 19 de febrero, para la fiesta de San José, le ofrecí que si me traía de regreso a mi esposo, yo donaría una imagen a la iglesia, al siguiente día, mi esposo, absolutamente tocado por un milagro llegó a ver la última película de shrek (que se las recomiendo mucho), Shrek se arrepiente de su vida de esposo y la pierde, después hace todo para recuperar a su familia. Pasamos el día junto (los 3) y hablamos de darnos otra oportunidad y se quedó en el apartamento. ¡No lo podía creer, fue maravilloso!.

Al otro día mi esposo se transformó nuevamente, se llenó de dudas y me dijo que era un error, que no estaba seguro y que había cambiado de opinión. Yo me sentí devastada, usada, engañada, burlada, defraudada, lloré tanto, le dije a mi esposo que se fuera si era lo que deseaba, pero que no jugara con mis sentimientos. Esa noche regresó y siguió regresando cada noche, pero nada fue como me lo imaginé, seguía distante, grosero, fue muy duro y con más fuerza me aferre a Dios, el enemigo no lo quería soltar. Decidí hablar con mi esposo y decirle lo mucho que yo lo amaba, lo grandioso que yo sé que es y le dije que si no estaba seguro de hacer funcionar las cosas siguiera por su camino y me permitiera continuar con el mío.

Poco a poco las cosas empezaron a cambiar, las cosas mejoraron y ahora más que nunca pongo mi familia en las manos de Dios. En pocos días viajaremos a Colombia a que mi familia conozca a Mariana, a bautizarla y celebrarle el primer añito y les cuento que mi esposo decidió bautizarse junto con nuestra hija. Nuestro Señor no deja oración sin ser escuchada, no se den por vencidos que con ÉL está la Victoria. Muchas gracias a los creadores de “Jesús Salva a mi Familia “, porque con su ayuda un Matrimonio más ha salido victorioso. ¡ Miles de bendiciones!.