Buenos días JSMF: Después de no sé qué tanto tiempo, (parece que más de un año), vuelvo a escribir, veo personas nuevas, personas que inician el proceso de restauración.
En mayo del 2008, se dio la fractura en mi hogar, algunos tal vez recuerden, aquel hombre que les preguntaba que si Dios de verdad restauraba matrimonios. Ahora me doy cuenta que no solo eso hace, “Dios sabe realmente lo que hace en nuestras vidas”, son tan perfectos sus caminos y en ocasiones hasta tienes tanto temor (no miedo) cuando alcanzas a conocer algo de su poder de su ¡Omnipotencia!.
Mi familia está reunida nuevamente, iniciando esta reunión en febrero de este año y terminando en la misma casa mi esposa, mis tres hijos y yo exactamente la misma fecha 12 de mayo, en que empezó todo. Podría contarles cada detalle de lo que pasó en este tiempo, hasta este momento. Pero creo que me pasaría horas y horas escribiendo y no terminaría. Dentro de todo este tiempo tuve que aprender muchas cosas. El único testimonio que puedo escribir es que “Dios restaura vidas”. y él único camino para la restauración de vidas es el “Shema Israel”, no hay otro, pero para alcanzar su significado se tiene que pasar por un proceso de expiación, que en este muchos desertan porque no es fácil. Al final, me rendí ante el Señor y solo me quedó decir “Hágase tu Voluntad y no la mía”, y después tuve esperanza, y así viví mucho tiempo, pero me di cuenta que la “esperanza” no lo es todo, y me faltaba algo, fue cuando tome la “fe” y cambió todo. Pero esta fe no era para que mi esposa cambiara, sino para que yo cambiara, para que tomara este corazón y lo moldeara como El quisiera, esta fue la parte más fuerte de esto, porque me di cuenta de lo que había hecho no solo en mi vida de casado, sino en toda, de mis pecados, de mis fallas, mis errores, en otras palabras me di cuenta de lo que soy. Cuando te pasa esto, realmente se sufre, pero es sufrimiento que encuentra cobijo en Jesús.

Poco a poco fue cambiando todo, en las noches me pasaba un buen rato platicando con EL, encontré en El “el mejor amigo de toda mi vida”, quiero decirles que no ha habido momentos más felices en vida que esos en los que sentía tanto su presencia en mí. Y les digo algo: “Se me olvidó mi esposa”. Al final me dio lo que le pedí, hasta el mínimo detalle (aquí es cuando tengo temor porque me lo dio todo). El reencuentro no es fácil, pero ahora son dos cosas las que pasan en mi vida: Primero: Ahora no estoy solo, Jesús está en esto. Segundo: Tengo Fe que Él va terminar su obra en mí. Es más difícil ahora porque ya se lo que está bien o mal, el despertar de la conciencia es demasiado fuerte, es un reto que no cualquiera acepta, muchos se rinden, porque muy en el fondo de su ser saben que estarán comprometidos a cambiar, no con nadie sino con ellos mismos y con Dios.

Estoy planeando renovar mis votos matrimoniales el año que viene, donde pienso tener a un invitado especial que me faltó invitar la primera vez que me casé, este invitado es ¡Jesús!, ¡mi Señor!, al que le rindo mi vida y todo mi ser. Le agradezco a Jesús que me haya dado esta experiencia en mi matrimonio, ¿porque sin esto que sería de mí? Sé que me falta mucho por caminar, que esto es el comienzo. Pero a mis cuarenta años, Jesús como a su pueblo me sacó de este desierto, para empezar a conocerlo. Al final entendí que la lucha no era con mi esposa, con el mundo, con mi religión, sino conmigo mismo, y me di cuenta que no hay enemigo más temible que yo, y que sigo en lucha para someterme a los Caminos de Dios, aunque me cueste lo que me reste de vida. Pero siempre habrá una luz, una mano que me ayudará. Ahora termino cuando canto, escribo o medito con estas palabras que nunca dije antes de esto: “TE AMO JESUS” Bendiciones, JSMF.