Hermanos

Este es otro de mis apartes del proceso de restauración personal, el anterior lo titulé ¨La intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe¨.

Esta vez quiero compartirles algo doloroso de mi proceso, pero nada es casualidad, mas bien Diosidencia y una vez mas Dios y la Santísima Virgen María se hacen presentes en mi vida, en los momentos mas difíciles y dolorosos.

Llegaba de un mini congreso de JSMF en otra ciudad, cuando al llegar casi a media noche suena un pito en mi celular y lo miro y era un correo electrónico de mi esposo, al abrirlo decía este es el documento de DIVORCIO para que lo firmemos. Sentí un frío aterrador, me temblaba el mentón, y quede casi paralizada. Eran casi 5 años de separación y jamás habíamos tocado el tema de divorcio.

Le respondí con calma el mail a mi esposo y le dije con la verdad y toda tranquilidad, no puedo firmarte los papeles. Es como si le pidieras a alguien pro-vida que realice un aborto. No puedo darte el divorcio, yo estoy luchando por mi matrimonio y mi familia. Fueron varios días de mucha oración, de subes y bajas emocionales, llanto, dudas, dolor en mi corazón y el no respondió nada. Unos meses después me llegó una citación del juzgado pidiendo el divorcio y la citación un 13 de Mayo, día de la Santísima Virgen de Fátima. Tuve muchos días para prepararme en oración para este encuentro, mi confesor me ayudo muchísimo y llego el día esperado. Sentí un poco de temor, ansiedad, pero, fui con la frente en alto de ser una soldadita comprometida con mi lucha, y al llegar me doy cuenta que mi esposo olvidó ir y me llama la juez, entré en su despacho y mi sorpresa, ella con una medalla hermosa de la Santísima Virgen en su cuello y comenzamos a hablar y parecía miembro de Jesus Salva mi Familia. Me dijo la juez, la Iglesia protege los matrimonios y no existen los divorcios para la Iglesia, esto es solo un papel, y he visto muchas restauraciones, confía en la Santísima Virgen María. Este es mi trabajo y tendré que dar sentencia, pues la causal es mas de dos años de No convivencia, pero sigue orando, sigue luchando. Hoy NO firmaremos el divorcio, porque tu esposo no está presente, así que tendremos una nueva cita. A los pocos días me llegó nuevamente la citación para el día de Corpus Christi. La verdad quedé asombrada, una confirmación mas que Jesús y María me acompañan en este duro y doloroso proceso.

Asistí a la nueva cita y la juez que nos asignaron todo el tiempo estuvo de mi parte, y finalmente concedió el divorcio civil, no sin antes recordarnos a los dos que era un papel, pero que el sacramento seguiría vigente.

A un año de haber firmado esa sentencia, habiendo aún un poco de incertidumbre, les puedo decir que mi esposo no ha dejado nunca de venir a visitar a nuestros hijos, viene todos los días a casa, se hace responsable de nosotros, nuestra relación es cordial aunque distante, pero se que Dios y María Santísima están en control.

Nada es coincidencia, no se mueve la hoja de un árbol sin la Voluntad de Dios. Entre mas grande la prueba mayor será la bendición y sigo confiando en que algún día Dios en su infinita Misericordia va a tocar no solo el corazón de mi esposo, sino de muchos otros esposos que han abandonado sus hogares y por quienes oramos todos los días. Dios los bendiga.