Detén tus pies y espera que Dios ponga a andar tu corazón: ¡No abandones tu hogar! Jeremías 42. Una de las consecuencias más desbastadoras en nuestro proceso de restauración matrimonial es la desobediencia, es muy probable que por razones de humanidad o carnales esto suceda al punto de traernos más problemas, veamos cómo un pueblo guiado por un profeta desobedecen a la voz del Señor. En el capítulo de Jeremías 42, leemos que aun cuando el pueblo oró y pidió a Jeremías preguntarle al Señor cuál sería su camino, el enemigo jugó su papel enviando confusión y descredito (incredulidad) para que el pueblo de Dios no obtuviera la bendición. 3 “Que el Señor, tu Dios, nos indique el camino que debemos seguir y lo que debemos hacer”. El profeta Jeremías les dijo: «De acuerdo. Voy a rogar al Señor, su Dios, como ustedes dicen, y les comunicaré todo lo que el Señor les responda, sin ocultarle nada».5 Ellos dijeron a Jeremías: «Que el Señor sea un testigo veraz y fidedigno contra nosotros, si no obramos en todo conforme a la Palabra que el Señor, tu Dios, te enviará para nosotros. En este último versículo no dudamos que ninguno del pueblo reunido, discerniera que lo mejor que podían hacer era orar y pedir dirección a Dios para su actual problema, en ningún momento dudaron, que el único camino era escuchar el mandato de Dios. 6 “Nos guste o no, oiremos la voz del Señor, nuestro Dios, para que nos vaya bien por haber obedecido la voz del Señor, nuestro Dios”. Inclusive afirmando que sea lo que queramos o no, obedeceremos a la instrucción del Señor”. Muchísimas veces hemos pasado por esto, un temor invade nuestro corazón al sentir que tal vez el próximo paso de obediencia será algo que nos cueste, que no queramos hacer o que sea difícil desde nuestra humanidad, algo debemos tener claro: Solo Dios conoce la mejor opción para nuestros problemas. 7 Al cabo de diez días, la palabra del Señor llegó a Jeremías. 9 y les dijo: «Así habla el Señor, el Dios de Israel, a quien ustedes me enviaron para presentarle una súplica:10 Si ustedes permanecen en este país, yo los edificaré y no los demoleré, los plantaré y no los arrancaré, porque me arrepiento del mal que les hice. Evidentemente la opción era quedarse donde estaban y no seguir camino a Egipto como lo querían hacer, podemos reflexionar, cuántos hombres y mujeres enfrentando crisis matrimoniales, lo primero que desean es huir de sus hogares, es abandonar la presión de los problemas y confiar en nuestro propio sentir pensando que lo mejor será abandonar e ir a otro lugar, El Señor tiene otra opción, muy probable más difícil para nosotros es quedarnos en el lugar donde estamos, a esperar la obra de Dios en nosotros y nuestras familias, ¡Difícil!, ¡Problemático!, ¡Sacrificio!, tantas cosas pasarán por nuestra mente a la hora de atender el mandato de Dios, pero en los siguientes versículos Dios muestra que entiende lo difícil, entiende nuestro sentir y nos dice: 11 “No teman al rey de Babilonia, del que ahora tienen miedo; no le teman oráculo del Señor porque yo estoy con ustedes para salvarlos y para librarlos de su mano”12 “Yo haré que ustedes encuentren compasión, y él se compadecerá de ustedes y los dejará habitar en el país.” ¡No teman Yo estoy con ustedes! Ahora entendemos la magnitud de estas palabras del Señor, ahora luego de crecer en la fe y haber experimentado la obra del Señor podemos creer en su fidelidad, en sus Palabras ‘ Yo estaré contigo ‘no estaremos solos sino con el único capaz de hacer de lo Imposible todo posible. El Señor como único conocedor de los corazones, repite las consecuencias que tendremos al desobedecer la orden, es decir, no dejar nuestro hogar, esperar de Dios su Sabiduría cambiar, restaurar, sanar y liberar todo lo que nos impide vivir con el amor santo en nuestros hogares.

13 Pero si ustedes, desoyendo la voz del Señor, su Dios, dicen: «No permaneceremos en este país»;14 si dicen: «No, entraremos en el país de Egipto; allí no veremos guerra, no oiremos el sonido de la trompeta, ni estaremos hambrientos de pan; es allí donde queremos permanecer»,15 entonces, escuchen la palabra del Señor, ustedes, resto de Judá: Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Si ustedes pretenden a toda costa entrar en Egipto, para residir allí, 16 la espada que ustedes temen los alcanzará allí, en Egipto, y el hambre que les da miedo se adherirá a ustedes allí, en Egipto, y morirán.

Todos hemos pasado por lo mismo, ¿cuál será la mejor opción? Llegamos a ese momento en donde evaluamos solo las circunstancias sin obedecer lo que Dios pone en nuestro corazón, su Palabra e instrucción, no cabe duda que el enemigo trata de confundirnos y hacer todo lo posible por mostrarnos que lo que Dios está indicando ‘ No será la solución’, nuestra carne es rápida para actuar, ninguno queremos sufrir, no queremos humillarnos, no queremos dar el primer paso etc. El mundo resuelve las cosas a lo contrario de la manera de Dios, decidimos que lo mejor es que abandonemos el hogar para que se calme las aguas, para que pueda respirar, para que él o ella puedan estar solos etc. Pero Dios nos dice: No hijo ¡espera! ¡Quédate quieto! Tengo una mejor opción aunque te parezca malo, abandonando el hogar será peor, entonces meditemos: ¿Seguir en lo malo o ir a lo peor? Indiscutiblemente quedarse en lo malo, porque Dios su promesa es que de lo malo siempre sacará un bien para mostrar su gloria y honra, nos cuesta hermanos, la disciplina y la obediencia son difíciles de comprender y cumplir, pero Dios disciplina a los que ama, Dios quiere lo mejor para sus hijo y está atento al llamado de su hijos para actuar, para ayudar, para proteger y restaurar. Es nuestra inclinación carnal y las opciones presentadas por satanás que desvían nuestros caminos, que serán del todo peor, el enemigo no desea nuestro bienestar sino nuestra propia destrucción y la de nuestra familia. Entonces hombre o mujer que te encuentres, en una situación de crisis, en una situación de presión, en una situación problemática, no abandones tu hogar, espera en Dios. El segundo paso de obediencia, escucha tu corazón, no importa cuánto duela o difícil sea, piensa más allá, piensa en que todos los que obedecieron a Dios fueron salvados, sanados, restaurados y llevados a esa tierra prometida que Dios tiene para cada uno de sus hijos. Detén tus pies y espera que Dios ponga a andar tu corazón antes de seguir dando pasos en falso, Bendito sea nuestro Señor.

Oremos: Por cada hombre o mujer en situación de crisis en su hogar para que no lo abandone, a no dejarse llevar por la presión o confusión de la pruebas, si no que ejercitando la paciencia escuche su corazón el mandato de Dios, para que Nuestro Señor realice desde la paz una obra maravillosa en nuestra familias en el nombre de Jesús. Amén. Bendiciones. Coordinación JSMF.