Queridos Hermanos: Estamos seguros que hemos sido llamados a un ministerio, estamos más que seguros que el Padre nos ha encomendado una misión, más que seguros que hemos sido llamado mediante el dolor a ser testimonio de su gloria. Este es su llamado y nosotros hemos, respondido al Él, evidentemente hemos tenido que ser purificados y entrenados por el Padre para emprender una dura batalla Junto a Él, Junto a su amado hijo y de la mano de nuestra madre celestial. Alguien no está contento por esta gran decisión del Padre, alguien querrá hacer hasta lo imaginable por destruir esta misión, alguien no descansará hasta hacernos volver a sus garras. Pero hay una llama en nuestro corazón, que ha sido encendida y ha sido sembrada esta llama es: El alma de un luchador. Muy seguramente satanás vendrá para detener esta obra de Dios, el reunirá enemigos, circunstancias y todo lo que repite hacer para venir a estropear esta misión, sin embargo tenemos la plena seguridad, que esta misión encomendada por Dios, aunque nos ataque a diario no será detenida, si estamos ocupados en ella y confiando en Jesús, nada ni nadie podrá detenerla. ¡Gloria a Dios! (Josué 1,7) “Sé, pues, valiente y muy firme, teniendo cuidado de cumplir toda la Ley que te dio mi siervo Moisés. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas.” Esto es lo que nos pide Dios, mantenernos firmes y cumplir con sus leyes, practicar el amor, seguir ese camino trazado sin desviarnos, sin caer en tentación y seguir caminando hasta llegar a la meta del éxito. (I Samuel 18,14) “David ejecutaba con éxito todas sus empresas y Yahveh estaba con él.” Dios ha prometido que estará con nosotros siempre y por eso tendremos éxito, no debemos tener miedo, si no entregar la confianza plena a aquel que pelea nuestra Batalla: Dios. (II Crónicas 31,21) “Todas las obras que emprendió en servicio de la casa de Dios, la Ley y los mandamientos, las hizo buscando a su Dios con todo su corazón y tuvo éxito.” Todo lo hagamos siguiendo la Voluntad del Padre tendrá éxito, aunque nuestros ojos no lo pueda ver de inmediato, escrito está, que Satanás y su poder no sobrepasa, ni sobrepasara el poder de Dios, y que el Padre le ha mostrado a través de los siglos, que somos su hijos y que Él ha permitido que seamos atacados hasta cierto punto, precisamente para mostrar una y otra vez más su inmenso poder, y la gloria que diferencia entre la verdad y la mentira. Ninguno ha sido defraudado, nadie que sigue el camino al Padre ha sido derrotado, y esto queridos hermanos le da pavor, al que por mala decisión se reveló al Padre. La palabra éxito está escrita en las santas escrituras suficientes veces para darnos cuenta que no tenemos un Dios de fracasos, que tenemos un Dios de éxito que la palabra éxito le retumba en los oídos, aquel que solo quiere nuestra destrucción, aquel que se ha empeñado en hacernos caer. (Tobías 4,6) “pues si te portas según verdad, tendrás éxito en todas tus cosas” (Salmos 118,25) ¡Ah, Yahveh, da la salvación! ¡Ah, Yahveh, da el éxito! (I Macabeos 3,6) “Por el miedo que les infundía, se apocaron los impíos, se sobresaltaron todos los que obraban la iniquidad; la liberación en su mano alcanzó feliz éxito.” El Poder de quitar todas estas luchas, toda estas tentaciones, toda esta maldad, está centrada en la confianza plena que tenemos en el Padre y su Hijo, esa fe ciega que nos permitirá ver más allá de nuestras circunstancias un bello amanecer, un camino libre y santo. Todo lo que tenemos que hacer es orar, orar es la comunicación directa que tenemos con Dios, para estar constantemente instruidos, para estar constantemente apoyados por El, que todo lo puede y quiere el bien para sus hijos. Es posible que lo que pidamos no se nos conceda inmediatamente o de la manera que lo queremos, pero pasará con toda seguridad que nos concederá lo mejor, no conocemos en muchas de nuestras luchas qué será lo mejor para nosotros, solo Dios lo sabe, que nos hará feliz, que nos hará seguir el camino hacia Él, que nos hará eternamente libres. Como creador y como Padre de nosotros, debemos dejar todo en sus manos, creemos conocernos, pero no todo, El Padre conoce cada milímetro de nuestras vidas y nuestro sentir, por eso nos afirma que: Su Voluntad es y será mejor que la Voluntad de nosotros su hijos. (Isaías 54,17) “Yo he creado al destructor para aniquilar. Ningún arma forjada contra ti tendrá éxito, e impugnarás a toda lengua que se levante a juicio contigo. Tal será la heredad de los siervos de Yahveh y las victorias que alcanzarán por mí oráculo de Yahveh”. Puedes estar seguro, hermano ¡Dios te librará! No importa cuál ha sido tu fracaso, tu lucha, tu trampa. Él está de tu parte. Sólo detente y espera por su salvación. Aunque estés débil, puedes clamar a Él. ¡Él promete venir y romper la red! Él ha venido a sacarte de tu desesperación a romper el lazo que te ata, y a hacerte libre y darte el éxito. ¡Aleluya! Padre Celestial ahora que sé para qué he sido llamado, muéstrame el camino al éxito, no cambiaré de senda, no miraré las piedras puestas en el camino, miraré al cielo y llevaré esta alma a Ti para que le mostremos al mundo tu inmensa gloria. ¡Amén! Bendiciones. Miembro de JSMF.