¡Bendiciones en Cristo Jesús! Cuando nuestro matrimonio es restaurado por nuestro amado Jesús, es porque nos hemos entregado a su Voluntad, hemos confiado y tenido mucha fe que Jesús lo restauraría y hemos trabajado en nuestra sanidad. Jesús se vale de cualquier medio para restaurar un matrimonio. En mi caso particular cuando ya no tenía fuerzas y oraba y clamaba a Jesús porque no me doliera, tuve un sueño y soñé que Jesús me traía de su mano a mi esposo. Y así fue como comencé a abandonarme y a confiar en Jesús, pero sobre todo a perdonar y a perdonarme. Sólo les puedo decir que en mi oración le pedía a Jesús que cuando mi esposo regresara convertido y que me enseñará a amar como él y que yo, no quería lastimar a mi esposo, porque eso sería lastimarle a Él.

Mi esposo y yo teníamos 5 años y 6 meses sin vernos, vivíamos en países distintos, pero antes de viajar, mi esposo me seguía pidiendo el divorcio, se veía muy enamorado de la señora con quien estaba. Yo viajé confiando en que el Señor restauraría mi matrimonio, pero nunca pensé que fuera en este viaje, pues según yo todavía no estaba preparada para que Jesús lo restaurará. Después de días sin ver a mi esposo estando allá, el me llama y me cita para vernos, sentí el lastimar de mi corazón y el de él, nos abrazamos y lloré como niña. Allí conversamos y él me dijo que estaba confundido y que tenía miedo de regresar conmigo, que yo le había hecho daño, y además que nuestro regreso iba ser una tortura para él porque siempre le iba a recordar la infidelidad. Yo, le dije que habíamos hecho una promesa y que Dios no quiere el divorcio. Que yo respetaba la decisión que tomará y que Dios era el dueño de mi vida, y que yo, había cometido muchos errores pero que Dios me estaba transformando, que era humana y que por el amor que le tengo a Dios me esforzaría por no lastimarlo, ni herirlo pero soy humana y por ende podría hacerlo inconscientemente. Me dijo que le diera tiempo, que regresaríamos, que quería estar conmigo.

Tan bueno es Jesús y misericordioso que sólo estando bajo su gracia pude actuar como lo hice después de esa conversación, tuve que despedirme de mi esposo y humanamente sentirme la otra, porque él se iba a la casa de ella, porque ellos vivían juntos o sea humanamente mi matrimonio se había perdido. Pero como Dios tiene otros planes, nos seguíamos viendo como si fuéramos amantes todos los días en las mañanas y luego a las 4 de la tarde me deja donde yo vivía y se iba a la casa de la señora, no teníamos relaciones tampoco. Un día llega y me dice que estaba convencido de regresar y comenzar y recién tuvimos intimidad, sólo Jesús podría estar en mi corazón y me entregué a Jesús, le dije Señor: “yo no deseo lastimarlo por eso lo hicimos”, para mí fue como nuestra primera vez; después de eso él se quedó muy mal, y me dijo: “Tu eres mi esposa y te tengo como la otra”, no pude más humanamente, me quebré y le dije que no aguantaba esta situación y me dijo: ”Las cosas van a cambiar, dame tiempo, no quiero lastimar a la señora que está conmigo”. Y sentí que eso era una cariño de Jesús, porque Jesús no quería que nadie saliera herido, ella era una víctima también de satanás; después no tuvimos más intimidad hasta el día que me dijo: “Hoy quiero quedarme a dormir contigo, ya hable con ella”. Y allí comenzó a Jesús a transformarlo.

Todo lo hace Jesús, sólo tenemos que orar y entregar nuestro corazón para que Él lo transforme, lo demás él lo hará a su debido momento, sólo debemos confiar y pedirle que aumente cada día más nuestra fe. Mi esposo me dijo que su corazón siempre fue de Jesús, pero su mente estaba siendo seducida, confundida, que nunca pensaba que con su actitud lastimaba, que él era egoísta y que no sabía el daño que causaba, no se daba cuenta de las consecuencias de su pecado. Es lo poco que me ha contado aún está en proceso de conversión, a él le duele hablar del pasado, porque se siente arrepentido y avergonzado. Él no me lo dice pero yo lo siento así. Lo respeto, y con esto quiero decirle a los matrimonios restaurados que muchas veces, lastimamos a nuestros cónyuges porque permitimos que el enemigo manipule nuestras emociones y queremos pensar por ellos, creemos que está pensando en la OM, que no son felices estando a nuestro lado, y tantas otras cosas que nos pone en nuestra mente el coludo; cuando en realidad nuestros cónyuges han sido unas victimas del cachudo y que ahora que han vuelto y han visto el amor de Jesús se siente que no nos amaron, no nos valoraron que perdieron el tiempo, siente vergüenza y arrepentimiento.

Entonces hermanitos tenemos que tener Misericordia y disposición en Jesús para amarlos como quiere Jesús. Hermanitos: ¡preparasen para ese glorioso momento!. Hermanos no desesperen, perdonen, y trabajen en buscar el Reino de Dios, lo demás vendrá sólo a su debido tiempo. Confíen, esperen y luchen. Porque de Cristo es La victoria. ¡Paz y bien!