Leí una vez un artículo del Vaticano donde se revela que los pecados más comunes de hombres y mujeres” en ellas es la soberbia, mientras que entre los varones es la lujuria. Pero reflexionando en el texto, es fácil inferir por que los matrimonios se están destruyendo (en términos generales) Por lo general (se que tenemos muchas variaciones) se van a dar estos dos casos: El hombre peca de adultero (lujuria) y la mujer no lo perdona (soberbia). La mujer es intolerante y rencorosa (soberbia) y el hombre busca escampadero en el adulterio (lujuria). Aunque si reflexionamos los pecados de la soberbia y la lujuria son por si mismos, suficientes para dañar un matrimonio y destruir una familia. El tema es que “por naturaleza” nuestros pecados comunes tratarán de separar la pareja, es por lo tanto necesario, un hombre nuevo y una mujer nueva en Cristo para lograr superar las luchas y retos del matrimonio. Es por lo tanto necesaria la conversión propia, dejar de acusar y asumir nuestras culpas (no las de la pareja, ojo con eso) y avanzar hacia la reconciliación conmigo mismo, con Dios y con mi cónyuge. Es necesario la sanidad y la conversión para progresar siendo familias sanas, les insisto de nuevo a comenzar por el PASO 1 Jesus y yo. Busquemos el Reino de Dios y lo demás se nos dará por añadidura (Mt 6,33) Dios les bendiga.

El artículo de prensa manifiesta que los fieles no se confiesan. Una investigación realizada por el Vaticano asegura que tanto los hombres como las mujeres pecan, aunque de distinta forma. La flaqueza más común entre las féminas es la soberbia, mientras que entre los varones es la lujuria, informa la cadena británica BBC. La investigación, que publica el diario de la Santa Sede L’Osservatore Romano, se basa en un estudio del jesuita Roberto Busa, de 95 años, que ha analizado las diferencias entre hombres y mujeres en el confesionario. El teólogo Wojciech Giertych explica en el periódico vaticano que los mayores vicios de los hombres son, por este orden, la lujuria, la gula, la pereza, la ira, la soberbia, la envidia y la avaricia. En el caso de las mujeres, la soberbia, la envidia, la ira, la lujuria y la pereza. Según la tradición cristiana católica, los siete grandes pecados capitales son la lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. La penitenciaria apostólica de la Santa Sede, que fija los castigos e indulgencias a los pecadores, actualizó el año pasado su lista de pecados para incluir otros más modernos que, según la Iglesia, prevalecerán en la era de la “imparable globalización”. Se trata de la modificación genética, los experimentos con personas, la contaminación ambiental, la posesión o venta de drogas consideradas ilegales, la injusticia social, el causar pobreza y la codicia financiera. La investigación se publica en un momento de preocupación por la disminución del número de confesiones.

De acuerdo con la BBC, un estudio reciente del Vaticano señala que cerca de un tercio de los católicos considera que ese sacramento ya no es necesario, mientras que uno de cada diez lo ve como un obstáculo en su diálogo con Dios. Miembro JSMF.