Hola a todos, hace mucho que no escribía, pero ahora lo hago y con muy buenas noticias. Mi esposo ya está siendo como antes, ya no hay una tercera persona en nuestras vidas y la verdad estoy muy feliz de que gracias al Señor nuestro Dios y a las oraciones de todos los integrantes de este hermoso grupo, les puedo asegurar que nuestro matrimonio ya está en el proceso de restauración. Las palabras que pensé ya no escucharía como: “te amo, ya las dijo.” Ya se ve en sus ojos ese amor de hace años y sé que aunque falta mucho camino por recorrer, para que todo sea mejor que antes, este gran comienzo es un milagro de Dios y la verdad créanme que Dios sí nos escucha y sí actúa cuando Él considera es el tiempo correcto.

Por favor hermanitos, no desistan, porque si es verdad, pasamos por momentos muy difíciles, dolorosos, en los que perdemos toda esperanza y hasta nos queremos rendir y ser quien dé el primer paso para una separación, pero por favor no lo hagan, ya verán cómo Dios se manifestará cuando menos lo esperen. Gracias de nuevo y no claudico, yo seguiré trabajando para que nuestro matrimonio siga adelante y mejorando día a día y sobre todo de la mano de Dios, que aún me falta acercar más a mi esposo a la iglesia pero sé que se dará. Animo por favor, si se puede hermanitos, si se puede. Bendiciones.

Primero deseo pedirles perdón porque hace algún tiempo que no entro a la página. He tenido días con mucho trabajo. En este momento ya estoy más tranquila. Deseo comentarles que después de dos años que me enteré que mi esposo tenía a otra persona, y que gracias a Dios encontré esta página bendita que me ha ayudado mucho a sentirme bien y a no renunciar a mi cruz, a estar en ella y no bajarme nunca, siguiendo las enseñanzas de las escrituras de la Palabra de Dios, a pesar que todos (amigos, familia) creían que era una tonta porque no reaccionaba y lo sacaba de mi casa.

Resumiendo, mi esposo se fue de mi casa en septiembre, después que sus hijos se enteraron de lo que estaba haciendo. Mis hijos sufrieron mucho, no entendían cómo su papá era capaz de hacer lo que había hecho; y después de dos meses de alejamiento, mi esposo ha regresado a casa. El ha pedido una nueva oportunidad, y mi familia (tengo 3 hijos: una de 19, la segunda de 15 y el último de 13), se la hemos dado. Pidió regresar para ser una nueva familia, una mejor que antes, pero aún lo veo como no muy convencido de su regreso. Está muy gruñón; supongo que debe estar tratando de olvidar a la otra persona, pero lo bueno es que ha regresado sin que nadie se lo pida, por su propia voluntad, y pienso que nadie puede saber lo que va a suceder mañana o en el futuro, solo Dios sabe nuestro destino. Estoy convencida que esto que nos está pasando a nuestra familia es obra de nuestro amado PADRE.

He sufrido mucho, pero nunca me sentí sola; traté de no guardar rencor ni otros sentimientos malos, sabía que ÉL iba a obrar y así fue. A pesar de no ver a mi esposo muy convencido, sé que con nuestras oraciones, él va ir cambiando poco a poco hasta sentirse nuevamente feliz de estar con su familia. Lo que si les comento es que mis hijos ahora oran todas las noches y que mi hija la mayor, que estaba bien rebelde, ha cambiado para bien. Me pide rezar e ir a Misa (antes no quería), ya se confiesa y comulga. Mi esposo regresó el 16 de noviembre y hemos pasado la Navidad y el Año Nuevo juntos en familia, con la bendición de Dios. Solo espero que el cambio de mi esposo se dé por completo y que pronto desaparezcan las dudas y los miedos, que se convierta y que sea un discípulo de Dios, porque aún no quiere ir a misa; él dice que cree en Dios a su manera.

Nunca voy a dejar esta página, me ha ayudado mucho. Todos los libros que recomiendan son muy hermosos, ayudan a tener mucha fe y creer que mientras más oremos y estemos cerca de Dios siguiendo sus enseñanzas, viviendo de acuerdo a sus escrituras, ÉL, nuestro Padre nunca nos abandonará. Sé que ahora me toca luchar por la conversión de mi esposo. Él ha regresado pero aun lo noto ausente, no quiere reunirse con nadie (familiares), supongo que aún no olvida y extraña a la OM. Por momentos lo siento indiferente, con mis hijos está muy bien pero conmigo no. A veces se comporta un poco áspero y como que no me quiere mirar, está un poco malhumorado. Espero que poco a poco se dé cuenta que su familia es única y que nosotros somos uno. Gloria a Dios y que bendiga a todos las familias en crisis. Con amor A.