¿DEBO SEGUIR ORANDO?   Queridos hermanos luchadores: estando yo en plena batalla, me llegaron mil consejos del mundo: que dejara a mi marido, que buscara la manera de rehacer mi vida, que lo demandara por abandono de hogar, incluso que buscara a la otra persona y que hablara con ella, en fin, ‘consejos’ que si bien no son mal intencionados, no comulgan con lo que el Señor y en nuestro querido grupo nos han enseñado. Afortunadamente entendí que esta lucha era espiritual y que la victoria se sustentaría en cuatro factores principales: Mi propia conversión, perseverancia, fe y mucha oración. Y es precisamente en este último punto donde hoy me quiero detener.   He escuchado en innumerables hermanos que me dicen que ya no oran más pues han soltado a sus esposos y/o esposas, que ya no oran por la restauración de sus matrimonios, que han pedido ya demasiado y que por lo tanto Dios ya sabe que quieren. También, y lo escribo con tristeza, hay quienes afirman que ya no piden más por la unión de su familia pues les han dicho que es un acto egoísta el que no permitan a sus cónyuges ser felices.   Hablaré de mi propia experiencia y de lo que he aprendido a lo largo de los 25 años que llevo trabajando para el Señor. Tú familia, tengas hijos o no, este o no consagrado, es una obra que Dios ha puesto en tus manos, y una obra del Él no se puede descuidar.

Cuando se vive una fractura familiar, indiscutiblemente en algún momento de nuestra relación, hubo un descuido de ambas partes. Ambas partes.   ¿Porqué fuimos los elegidos para luchar? Es una respuesta que no puedo contestar. Pero lo que sí te puedo decir sin temor a equivocarme, y lo he repetido en varias ocasiones,   es que no llegaste al grupo por una mera casualidad, fue nuestro Padre celestial quien te trajo hasta aquí y te ha encomendado la tarea de luchar por lo más preciado que te ha dado: Tu vida, la de tu esposo (a) y la de tus hijos. ¿Cómo? CON LA ORACIÓN.

ORACIÓN CON FE. Porque si pasas un tiempo en oración con el Señor, sin creer realmente que Él te está escuchando, sin creer que es capaz de realizarte ese milagro que a nuestros ojos y los del mundo   parecen imposible, no recibirás nada. Pero si en verdad oras con un espíritu de fe, con un espíritu de saber que por lo que estás pasando Dios lo puede resolver a través de la oración, ¡te va a levantar!   Si eres parte del pecado de tu casa, tienes que ponerte a cuenta con Dios. Si   has permitido que entre el pecado a tu casa, tienes que ponerte a cuenta con Dios. Si has sido flexible y coqueteas con el pecado, pensando que como tu cónyuge no está,   tienes libertad para pecar, tendrás también que ponerte a cuenta con Dios.   Ahora bien, si eres íntegro para Dios, no le temas a lo que se te está presentando. Nuestro Padre tiene un propósito para cada situación y él irá poniendo orden en tu vida y en la de tu familia. Pero necesitas entrar constantemente en su presencia. ¿Cuánto tiempo? A Dios no se le pone tiempo. Primero debes pedirle que saque de tu mente tanta basura que tienes guardada, que no debe que acumularse y que son de satanás. Entonces, estando con Él en la intimidad, habla como le hablarías a un Padre amoroso, confiando en que te puede liberar de todas tus cargas.   Hermanos, yo se que en la actualidad se habla de calidad más que de cantidad, pero permítanme decirles algo, los verdaderos guerreros de oración, el liderazgo de la iglesia que ora, los que están firmes en el Señor son los que pasan más de tres horas orando. Y tenemos tantos ejemplos actuales, como nuestro querido Beato Juan Pablo II, Teresa de Calcuta, y tantos héroes que libran a diario una batalla personal, contra el tiempo, el cansancio, el llamado del mundo, en fin, las múltiples actividades que se presentan para hacernos desistir de pasar más tiempo con el Señor.

Sí hermanos, la oración también implica disciplina. No se puede pedir más al Señor cuando en realidad no pasas ni treinta minutos orando por tu esposo, o por tus hijos. Y entonces ¿Cómo quieres que se arreglen las cuestiones sentimentales, sociales, económicas, espirituales, si en realidad no oras? Te aseguro que puedes pasar más de tres horas en un consultorio de un médico, o ante la televisión   y no dedicas ni una hora a la oración.

Cuando oramos por algo determinado, el mismo Espíritu Santo pone en uno el por qué orar y advierte para el que tenga oído de fe y quiera obedecer, pero si   no quieres obedecer, si prefieres creerle al mundo, si prefieres creer más en las acciones o palabras que dice tu esposo, no pierdas tu tiempo y no digas que el Señor no te escucha ni quiere atender tus ruegos. Sabemos de sobra que Dios detesta la tibieza.   Debes orar hasta que recibas una respuesta concreta de lo que estás orando, o veas que el Señor te ha levantado. ¿Cuánto tiempo? No lo sé. Dios tiene su tiempo perfecto y hará lo que tenga que hacer; Te aseguro que sólo pasará lo que el Señor necesite que pase. Cuando tengas una duda tienes que preguntárselo al Señor, ir a sus rodillas, y esperar a que bajo la unción del Espíritu Santo te responda.   ¡Levántate hermano! continua orando hasta que haya certeza y seguridad de que eso que tanto anhelas ya se levantó. No confundas el tiempo que dedicas a rezar, (Rosario, Coronilla, etc). Por supuesto que es muy importante, pero tu oración personal, ese momento íntimo con tu Dios, en donde le cuentas todo, el momento en que le clamas, ese   espacio en el que tú y Él tiene un verdadero diálogo Padre e hijo NO LO PUEDES SUPLIR. Procura tener en tu hogar un tiempo de oración, ya sea en el cuarto donde duermes, un lugar donde puedas tener privacidad y no te interrumpa el ruido del mundo. Ten ese momento santo en casa pues será de mucha bendición para tu hogar, y ora hasta que tengas respuesta de Dios. No olvides acudir a visitar al Santísimo y haz oración liberadora para tu familia. ¡Rompe las tinieblas hermano!

No olvides dar gracias a Dios por todo lo recibido, por todo lo expuesto, por todo lo encomendado, porque Dios es misericordia, porque has podido orar ese día. No se puede dejar de orar en el tiempo en que vivimos y mucho menos en el tiempo de batalla. Sabemos muy bien que la familia hoy por hoy, es la célula más atacada por el demonio. ¡y cómo no si son en las familias donde se gestan los Santos, donde se educan a los futuros Sacerdotes y guías espirituales, son los hogares verdaderos semilleros de buenos cristianos!   Por ello es importante que nosotros los cristianos tengamos la llama de la Palabra encendida en   casa. Aunque haya un televisor, aunque tengamos imágenes, que se vea que hay una Biblia en un lugar determinado, no como adorno, sino como uso normal de una familia cristiana.

Yo sé hermano lo que es la angustia de la espera, se también que frecuentemente nos preguntamos la razón de la demora del Señor, pero no olvides lo siguiente: Lucas 18:1 8 ‘También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. Y dijo el Señor: Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?’   En esto que hemos leído hay una palabra que dice ‘esta viuda me es molesta’. Esta palabra es un vocablo griego, que quiere decir ‘golpearse el pecho con angustia’ ‘lamentarse’ o ‘estar de duelo’. La idea es que es persistente y tenaz. La insistencia de una persona que va a una autoridad pidiendo ayuda. Y así debemos ser los necesitados de la tierra con Jesús.

Ser ‘molestosos’, doblegar nuestro orgullo e ir con angustia delante de Dios, rendirnos, persistir y decir: ¡yo no puedo Señor, pero tú sí puedes. Ayúdame!   Satanás es capaz de cambiarles la mente a los cristianos. He oído a muchos hermanos que sus cónyuges eran buenas personas, dedicados a su hogar, que entre ellos había amor y que no saben la razón por la que están actuando así. Entonces nuestro Padre nos llama y nos dice TU HOGAR ESTA SIENDO ATACADO POR EL DEMONIO, SÁLVALO Y ORA PERSISTENTEMENTE HASTA SER MOLESTO.   Cuando una contestación a tu pedido se demora, continúa fiel en la oración, no desmayes. Ten un grupo de anotaciones por lo y los que quieres orar diariamente; organízate en tu oración. No solamente es venir, tirarse de rodillas y buscar su presencia amorosa, dulce y provechosa. Es mucho más todavía,   es saber que tu Padre no te defraudará, no te dejará. Ríndete a tu Padre en oración. No te puedes rendir viendo tele, no te puedes rendir leyendo un libro secular, tienes que rendirte apartándote para él. Sabemos del poder de la intercesión y está bien que pidas oración de otros, pero no quieras utilizar sólo las muletas de ayuda. ¡Usa tus propias muletas! Pregunta al Señor ¿Qué no has hecho? ¿Qué te ha faltado? ¿Qué decisiones debes tomar? ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos?   En este capítulo de Lucas 18, la confianza en el Señor nos ayuda a saber que Él no nos abandona. Si hay confianza, si tienes fe, tenemos que saber que El NUNCA nos abandona. Ahora bien hermano, cuando el sacerdote que me ayudaba espiritualmente me dijo lo siguiente, lo gravé en mi corazón: El fruto de la oración puede ser abortado o puede ser cortado antes de tiempo y quizás nunca recibas respuesta si no eres persistente en lo que pides.   Cuántos han orado por algo y han vislumbrado ya en el horizonte la bendición y han cortado la oración al no ser persistentes. Dios no te ha dicho que pares, Dios simplemente te está dando señal de que Él oyó, señal de que Él va a vencer, señal de que Él va a resolver, pero no te ha dicho que pares.

¿Cuándo debemos de dejar de orar por lo que estamos pidiendo? Cuando está la convicción, cuando la señal ya es tácita.   Lucas 11:9 10 ‘Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá.’   Si tú vas a la casa de un vecino y llamas a la puerta ¿acaso no te abren?, pero tú tienes una acción que hacer allí, tú tienes que dirigirte a dónde vas a llamar y tocar.  Cuando tú quieres resolver algo personal, cuando el dolor de ver que tu vida se desmorona se apodera de tu corazón, cuando el panorama se ve totalmente oscuro e incierto, y caes en cuenta que sobre tu hogar y sobre tu familia ha caído un espíritu de infidelidad, un espíritu de desunión, un espíritu de falta de amor y comunicación ¿ Cómo se levantan esos espíritus ? Por medio de la oración. Igual que fuiste al vecino y tocaste, tienes que apartarte y buscar a Dios para que en su Nombre Poderoso huyan esos espíritus. ¡Y CREE! No te empantanes con lo que dice tu cónyuge, no te detengas a escuchar a los que te vienen a decir lo que hace o no hace tu cónyuge no te detengas a revivir el pasado sino sólo para edificarte no para lacerarte. Cuando tú traes un pasado viejo al presente, estás diciendo que te encuentras en la peor necesidad espiritual, porque tú puedes traer un pasado al presente, pero con paz; con la historia de un pasado que ya lo pasaste, pero sin caer en depresión, sin caer en amarguras ni en fatalismo. Yo sé que lo que vives es muy duro y doloroso. Yo lo viví.   Pero el que cae en fatalismo constantemente no está creyendo en Dios. Si sigues diciendo que tu vida es fatal y que no le encuentras remedio, simplemente   vas a seguir fatal. Es muy importante formarnos en el ajuste de la Palabra.   Hay que seguir buscando, hay que seguir pidiendo, hay que seguir ayunando, hay que seguir dependiendo de alguien que es una sustancia espiritual y que puede ayudarnos. ¿Puedo aconsejarles algo hermanos? A veces uno tiene que cortar con personas que nos molestan y no nos edifican, personas que cuando las escuchamos no nos dejan paz, cortar y seguir adelante. No mires atrás, sigue adelante. Dios te pondrá personajes en los cuales tú puedas tratar, dominar, entender, ayudar, pero lo que no podemos dejar es de seguir orando.   Santiago 4:3 ‘Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.’  Hermanos queridos ¡NO DESMAYEN! TU MILAGRO VIENE EN CAMINO. NO DEJEN DE ORAR. EL SEÑOR LO PROMETIÓ Y SUS PROMESAS SIEMPRE HERMANOS, SIEMPRE SON CUMPLIDAS. NO ESCUCHES A AQUELLOS QUE TE DICEN QUE NO VALE LA PENA SEGUIR ORANDO, NO ESCUCHES A TU PROPIA VOZ CUANDO TE DICE ¡NO ORES! MIRA CUANTO TIEMPO LLEVAS PIDIENDO Y NO SE VE NADA. NO TE RINDAS A LA FLOJERA, NO TE RINDAS AL CANSANCIO, NO TE DEJES VENCER POR LA FATIGA.   REPITE CONSTANTEMENTE ‘ Mi Señor hoy me va a resolver mi problema y esto se rompe porque el diablo no es más poderoso que mi Señor; y mis generaciones son levantadas en el nombre de Cristo Jesús y si tengo que seguir una milla, la sigo y le digo a satanás la voy a seguir con gusto porque ¡MÍA ES LA VICTORIA!’   Sí hermanos, Jesús nos ha dado un espíritu de tenacidad, de consistencia, de firmeza, de seguridad en nuestros principios, de seguridad en quien hemos creído. Sigue orando, y el enemigo huirá y no podrá entrar nunca más a tu hogar. Amén, amén y amén.

Clau Ortiz