El tiempo es el tiempo de Dios que es Perfecto, Dios trabajara sin cesar en cada uno de los cónyuges y solo el Padre sabrá cuál es el tiempo de entregar la Promesa. El tiempo no debe ser un enemigo para nosotros, debe ser nuestro mejor aliado: No reflexionan ni dicen: “Temamos al Señor, nuestro Dios, quien a su debido tiempo nos da lluvia, las lluvias de otoño y primavera, y nos asegura las semanas señaladas para la cosecha.”(Jeremías 5,24).

Constantemente debemos pedir a Dios poder discernir en que tiempos estamos, solo para trabajar junto a Dios en nuestra conversión, restauración y sanación matrimonial. Pero yo, Señor, te imploro en el tiempo de tu buena voluntad. Por tu gran amor, oh Dios, respóndeme; por tu fidelidad, sálvame (Salva mi Matrimonio). (Salmos 69,13). Nunca caigamos en el error de limitar a Dios, colocando fechas de lucha, colocando límites de tiempo, porque Dios es el único que conoce cuando estaremos preparados para la Restauración Matrimonial y Familiar. M.E JSMF