Salmo 23 “puedo pasar quebradas oscuras.” Sé que muchos sufrimos el abandono de nuestros pródigos, pero nuestro amado Padre nos ama tanto que El nos pone a prueba de cuán grande es nuestro amor por El y en estas pruebas debemos tomar 3 pasitos importantes para poder cruzarlas de su mano. Hermanitos: Dios nos ama como no tienen idea. ¿Qué Padre sacrifica a uno de sus hijos por amor? Solo nuestro Padre Yahvé y ¿qué hermano es capaz de dar la vida crucificado de esa manera tan atroz, humillado, escupido? Solo nuestro amado Jesús. Entonces ¿por qué no creer que ellos son capaces de dar todo por nuestra conversión por nuestra salvación y la de nuestros pródigos? Sé que el camino es bastante duro, doloroso y difícil pero recuerda que ni uno de nosotros está solo, caminamos con paso seguro, caminamos con paso valiente, caminamos con paso de amor, porque cada paso que damos nuestro Padre, Hermano y mamá María estarán pendientes y cuidando de nosotros. El primer paso a dar es cambiar es cooperar. 1 Pedro 6,7 “Por lo cual rebosáis de alegría, aunque sea preciso que todavía por algún tiempo seáis afligidos con diversas pruebas, a fin de que la calidad probada de vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero que es probado por el fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la revelación de Jesucristo.” Cuando Dios permite una prueba es porque hay algo en nosotros que hay que cambiar, si Dios nos prueba porque hay algo que madurar en nosotros, nuestro carácter, tomando en cuenta que Dios nos creó así y nos ama así pero debemos ir moldeando nuestros defectos para que nuestras cualidades sean más notorias como hijos de Dios, por ejemplo en una mujer que su pródigo se fue de casa normalmente se la pasa hablándole a todos mal de su esposo solo piensa en lo que a ella le hizo daño, lo que ella está sufriendo y Dios la prueba para que reconozca que vive mal, que su matrimonio no era como El deseaba, que tienen que madurar, que tienen que cambiar, que tienen que cooperar con su prueba para cambiar a un matrimonio como Dios desea. ¿Quieres mejorar tu vida? Coopera con la obra de Dios hacer cada instante la ternura de Dios, descubre la personalidad de nuestro amado Padre. Así que si te sientes solo(a), deprimido(a), sin trabajo, todo oscuro a tu alrededor coopera y piensa: “Señor me estás probando hay algo en mí que tengo que cambiar ayúdame a lograrlo, quiero cooperar con mi conversión, quiero cooperar con tu Voluntad en mí.” El segundo paso a dar es se firme y pelea la buena batalla. 2 Corintios 5,7 “Pues caminamos en la fe y no en la visión” Así es hermanos caminamos en la fe no en la visión, ¿cuántos de nosotros hemos visto a Dios, o a Jesús? Sabemos que están con nosotros, los sentimos, sabemos que nos aman y nosotros los amamos, como Padre y Hermano que son, claro también a nuestra amada mama María, que nos ha dado demostraciones de amor a través de sus lágrimas, o de sus escarchas en las imágenes, ¿pero quién los ha visto? Caminamos en la fe hermanos caminamos en la fe, recuerdo haber escuchado a un sacerdote que decía que cuando vemos todo terrible a nuestro alrededor siempre decimos: he perdido la fe, y él mencionaba que la fe no se gasta, la fe no se acaba, es la esperanza de seguir luchando la que se agota, son las fuerzas las que se acaban, la fe ahí está solo falta que la cultivemos y confiemos en Dios, que lo que pedimos se dará, pelea la batalla hermano, pelea la batalla de tu hogar, pelea la batalla de tu familia, se firme y pelea de antemano, sabes que no estás solo, que siempre tendrás a nuestro Padre amado, a nuestro Hermano, a mama María y al Espíritu Santo. ¿Qué más fuerzas puedes tener que las manos de cada uno de ellos? Tómalas y pelea la buena batalla de tu familia, pelea la buena batalla del alma de tu prodigo, y también recuerda que el tiempo no es tuyo, no es mío, no es de tu prodigo, es de Dios. Recuerdo que fueron a casa hacer oración y la lectura que Dios nos dio para meditar y reflexionar fue de la mujer que sufría de hemorragia por 12 años, imagínate doce años sangrando, ¿Qué cuerpo podría resistir? Y tanto tiempo, como era posible que la mujer no estuviera muerta o enferma de leucemia, porque imagínense el sangrado, tendría anemia y al paso del tiempo sería leucemia, pero no, ella se arrastró entre la gente, ella no perdió la batalla a pesar de ver cuánta gente alrededor que no la dejarían pasar, solo ponte en su lugar, la gente que te dice: Deja de luchar ya, se fue déjalo, ya no pases entre tanta gente no llegarás a robarle la bendición de Dios en tu hogar, El no te escuchará, mejor has tu vida. ¿Piensas antes de luchar, perder la batalla de tu hogar? o ¿piensas como la mujer arrastrarte hasta Jesús y tocar solo su túnica para que salves el alma de tu pródigo? pelea la batalla de tu hogar sé firme y pelea.

El tercer paso: Espera y Dios te recompensará. Marcos 5,36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: “No temas; solamente ten fe.” Así te dice hoy Jesús: “No temas solamente ten fe.” Si dices: “ahora es que estoy sola, mi pródigo está con otra(o), y anda de novio por las calles, feliz sonriendo, yo mientras con mis hijos”, oye su Voz: “ Calla no tengas miedo solamente ten fe, recuerda que Dios te recompensará porque su amor es como un río que pasa y deja vida, da frutos todo el año, así que no trates de convencer a tu esposo(a), que está mal, no lo fuerces, si no escucha solo espera en Dios y te recompensará.” Este me recuerda mucho a la meditación de la roca. Cuando Dios le dijo a un hombre que había una roca en lo alto de una montaña que necesitaba que El la moviera, el hombre entusiasmado por que estaba siendo probado por Dios dijo: ¡si puedo!, y todos los días subía esa montaña y empujaba, empujaba y ni siquiera un milímetro se movía, entonces perdió la esperanza y las fuerzas, porque su fe ahí seguía confiaba en Dios pero sus fuerzas se iban al ver que simplemente no movía nada. Entonces fue que dijo: “Dios mío, Padre mío me postro ante ti, y te confieso mi miseria, no he podido mover la roca, no he podido mover a mi prodigo, no he podido convencerlo de regresar a casa, no he podido que sus ojos vean a sus hijos y se doble, no he podido, mira qué miserable soy, no lo he movido ni conmovido ni un poquito Dios mío y Padre mío, así que aquí estoy cual miseria humana sin fuerzas, entonces Dios sonrió, no de su miseria si no de ese gran amor que fue naciendo entre ellos, porque Dios prueba con amor porque sabe que hay algo en ti, en mí que necesitamos cambiar, por ello nos prueba imagínense qué padre más amoroso sabe que esa prueba nos cambiará, nos convertirá y cuando llegue su momento de cerrar los ojos si cooperamos en esa prueba, si peleamos la batalla en nuestra conversión, en la salvación del alma del pródigo y cuando vimos todo perdido nos refugiamos en sus brazos amorosos y esperamos su bendición. Es seguro que veremos sus ojos amorosos decirnos: “Hijo mío estás conmigo las pruebas te han convertido ven a mis brazos que yo te recompensaré porque te amo.” Con cariño. Jesús, José y María. Os doy el corazón y el alma mía. Jesús, José y María. Asistidme en mi última agonía. Jesús José y María. En vos descanse en paz el alma mía. Miembro de JSMF.