Que el amor de Cristo nos abrace hoy y siempre a nosotros y a nuestras familias. Todos conocemos el pasaje bíblico de las bodas de Caná de Galilea, escrito en Juan 2 1 11, sobre todo por lo que representa para nosotros, el primer milagro de Jesús y en un matrimonio. De una de las tantas veces que he meditado sobre él, hoy quise sacar en resumen que he aprendido, sobre lo que movió a Jesús a realizar este milagro y abrir los corazones de los presentes para que creyeran en El. Partiendo del hecho que nunca ninguno de nuestros matrimonios ha ido tan lejos como para no dar un giro de 180 grados y volver a Dios, único que puede sanar y restaurar nuestras vidas, les comparto lo siguiente: 1. En primer lugar dice la palabra que: “Fue (Jesús) invitado también a la boda con sus discípulos.” Lo primero que debemos hacer, es invitar a Jesús a nuestras vidas, esto implica en nuestra casa, decisiones, palabras, acciones, que Jesús sea el centro de nuestras vidas no solo para cuando estamos en crisis, sino que también cuando por su misericordia estamos en gozo. Establecer una relación con Jesús, no es tan fácil debido a que estamos en este mundo aunque no pertenecemos a él, el enemigo tratará de impedírnoslo, esta es una relación que tiene que darse con la entrega total, con la obediencia, con el amor que Dios mismo nos va proveyendo.

1.   En segundo lugar dice la palabra de Dios que: “Y, como

faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.»” Luego de encaminarnos a una relación personal con Dios, debemos humildemente aceptar que nos falta todo, que solo Dios puede darnos lo necesario para que podamos seguir nuestro camino. El no tener vino, significa que en plena fiesta de la vida, se nos ha acabado, la sabiduría, el amor, la comprensión, la tolerancia, la paciencia, la fortaleza, la luz, etc. En plena boda, se nos ha acabado lo que necesitamos para honrarnos como familia y sobre todo amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismo.

La confesión ante Dios de manera sincera que sin El nada podemos y que la falta de vino podría arruinar la boda en nuestras vidas, es un punto importante en nuestro crecimiento espiritual, puesto que  Jesús no puede darnos nada de lo que necesitamos para ganar la batalla, si nosotros mismos no reconocemos que nos hace falta y por esa falta hemos pecado y ofendido a Dios y nuestras familias.

3. En tercer lugar sigue la palabra de Dios diciéndonos: “Jesús le responde: « ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Jesús no contestó: ¡No puedo!, no dijo: ¡No lo haré!, no explicó: ¡Esto es imposible!, no, de ninguna manera. Dijo: “Todavía no es mi hora.” Esto nos quiere decir que las cosas ya no serán a nuestra manera, ni en nuestro tiempo, porque nuestra humanidad en un alto porcentaje nos lleva a peores consecuencias, Dios tiene un tiempo perfecto en cada uno de los milagros que nos entrega. La espera es otra de las virtudes que debemos aprender junto a Jesús, la espera es una de las armas de gran importancia para mostrar nuestra fidelidad a Dios, que consecuentemente ahuyentará al enemigo, pues resistirlo dice el Apóstol Santiago y el tendrá que huir.

4. En cuarto lugar y la que me más me impresiona dice: “Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.»” Que fe la de nuestra madre, ¡bendita sea entre todas las mujeres!, Jesús le dice: “Aun no es tiempo”, y ella simplemente le dice a los sirvientes: “hagan lo que Él les diga”. María conocía la misión de su hijo, conocía su poder, conocía su corazón, su misericordia, porque es el hijo de Dios y ella conocía a Dios Padre, ella no dudó ni un instante, solo les dijo hagan lo que Él diga, ante estas declaraciones, Jesús no pudo dejar de pasar el momento y hacer el milagro en esa familia, pues conoce al Padre, y El Padre se mueve por fe, por la confianza, por la fidelidad y obediencia. Dios no miente ni se arrepiente, su Palabra es clara y nada cambiará su Palabra. Para nosotros es una indicación  que aunque nuestras circunstancias se vean negras, pues imagínense el agua y debe convertirse en vino, ¡se acabó el vino!, ante esto debemos actuar como María, haré lo que Jesús me pida, porque conozco su corazón y Jesús vino a sanarnos, salvarnos y liberarnos. Por amor se entregó a la muerte, y ¡vaya que muerte en la cruz!, ni un milímetro de duda.

5. En quinto lugar sucedió que: “Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una”. ¿Qué usó Jesús para el milagro? unas tinajas. ¿Cómo era el estado de estas tinajas? Purificadas, pues según la tradición Judía así debía ser. ¿Cuántas tinajas eran? 6, el seis representa lo imperfecto, lo que quiere decir que Jesús de lo imperfecto, lo llevó a la purificación. ¿Para qué? para que sean llenadas y se convirtieran en el mejor vino del amor. Esto nos enseña, que debemos purificarnos, que nuestras imperfecciones no serán para Jesús motivo de problemas, que debemos abrirnos como tinajas para recibir lo que Jesús quiere depositar en nosotros hasta que vea en lo natural el milagro. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. 6. Y por último lugar, dice la Palabra de Dios: «Sacadlo ahora, les dice Jesús, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron. Ahora Jesús dice ” Esta listo”, llevadlo al maestresala, No se lo dio a sus discípulos primero, ni a nuestra madre, ni a ningún invitado, Si no en quien caería la racionabilidad de que se acabara el vino en esta boda, los que fuimos llamados a interceder por esta nuestra familia y así mismo lo llevó al novio, ( el maestresala u organizador de la fiesta es el amigo del esposo. Se está afirmando el comienzo de unas nuevas relaciones entre Dios y su pueblo).Y le dice: “Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.” Cuando nosotros confiamos a Dios nuestras vidas, nuestras vidas va hacer cada día mejores, independientemente de las circunstancias, porque Dios siempre tiene algo mejor, aunque muchas veces no comprendamos las cosas, Dios en cada una de nuestras vidas tiene un propósito y es el propósito lo que desea Dios que se cumpla en nuestras vidas. Cuando Jesús termine de llenar las vasijas y dé la orden de llevarlo al maestro de la boda, entonces veremos cuanto valió la pena pasar por estas luchas, pues añejaron un mejor vino, fortalecieron un amor, una fidelidad, una entrega, una nueva vida. Para la gloria de Dios y en el nombre de Jesús. Amén. ¡Bendiciones a Todos! Coordinación JSMF.