Respóndeme, Señor, respóndeme, para que todo este pueblo sepa que tú, Señor, eres el Dios verdadero, que puede cambiar los corazones. QUERIDOS HERMANOS DE JSMF: Cuando iniciamos nuestra lucha espiritual por la salvación de nuestra familia, o cuando ya iniciada, recibimos algún revés que nos hace dudar de continuar, es cuando debemos sentarnos, serenarnos, ponernos en oración y pensar, ¿para que estoy acá luchando contra lo que todo mundo ve como imposible? Una pregunta siempre flota en el aire, ¿realmente Dios puede salvar un matrimonio destruido?. Incluso la pregunta muchas veces va mas allá, ¿querrá Dios salvar mi matrimonio?, porque por mas que se lo pido no creo que me escuche porque mi marido (esposa) sigue vociferando que no me ama o ya tengo tiempo divorciada/separada y se ve que vive tan feliz con esa persona. Podemos ir mas lejos y decir, ¿Dios, esta entre tus planes realmente salvar mi matrimonio, o mejor busco una nueva pareja que me haga sentir feliz que al cabo es lo que tu dices que para eso fuimos creados? Y no es de extrañar que se diga, ok Dios, te doy el beneficio de la duda, entonces dame una prueba de que lo harás, no sea que me pase muchos años luchando y al final tu no me quieras devolver a mi esposo.

Dios en su infinita sabiduría, sabía de nuestra debilidad de espíritu, que envió a tantos profetas para transmitirnos su sabiduría. Pero ante nuestra dureza de corazón, el padre nos regaló a su hijo único para darnos todo aquello que necesitamos para avanzar en el difícil camino de la vida. Ante el dolor que estas viviendo, la invitación es para que hoy te decidas a dejar de sufrir y de una buena vez dejes en sus manos todo aquello que ya no está en ti resolver.

Hoy retomemos una bella enseñanza de fe de parte del profeta Elías. “¿Hasta cuándo van a andar indecisos? Si el Señor es el verdadero Dios, síganlo’ 1 REYES 18,21 Ante la indecisión del pueblo de adorar a Dios único verdadero o al ídolo pagano Baal, Elías toma el reto del rey Ajab y acepta la prueba impuesta. Tomate un momento y medita en el pasaje del primer libro de los reyes capitulo 18 versículos 20 39. Es tan poco lo que Dios te pide, solamente que lo dejes entrar en tu vida. Que lo dejes transformarte, que le permitas sanarte. Dios lo único que espera de ti, es que le abras la puerta (cfr. Apocalipsis 3,20). Hoy acepta tu también el reto. Dios quiere y puede sanar tu familia, no limites el trabajo de Dios, no le pidas que tu marido vuelva a casa, que tu esposa te ame, que deje a esa mujer, que deje de pensar en el divorcio, etc. El plan de Dios es mucho más amplio que eso. Hoy es día que renuncies al ídolo de barro en que has convertido a tu esposo o a tu matrimonio. El matrimonio es un camino para alcanzar la santidad, es una manera en como encontramos la felicidad de la vida eterna, y que en caminar diario nos derrama felicidad ‘humana’. Pero hemos confundido el medio como el fin. El matrimonio es el medio hacia la felicidad eterna….no es el fin mismo. No le digas al Señor, Señor devuélveme mi matrimonio para ser feliz. Toma el reto de convertir tu camino hacia Dios por completo y veras que le felicidad siempre ha estado al alcance de tu mano. El amor de Dios, amor verdadero es aquello que Dios nos da como su gracia. Eso es lo que te permitirá aprender a amar sin ser amado, a perdonar sin ser perdonado, a comprender si ser comprendido. Solo encamina tus pasos hacia tu parroquia, busca un sacerdote para confesarte. Ve a diario a misa y comulga. Reza a diario tu santo rosario. Lee y medita con tu biblia a diario. Y todo esto que hoy puede ser una muy difícil practica, pronto se convertirá en tu nueva forma de vivir. Cuando hayas aprendido a amar como Jesús nos ama, podrás voltear hacia atrás y decir, cuánto me amas Señor mío y Dios mío que me has transformado en tu amor. Y te aseguro que en ese momento Dios permitirá que aquellos que se han alejado, regresen. Pero debes entender que si fuiste elegido por Dios, fue para que tu dieras testimonio de su amor, transformándote en una nueva persona. Con amor verdadero en tu corazón, no te pesará orar por la conversión y sanación del padre (madre) de tus hijos.

Y lo harás con la certeza de saber que Dios lo quiere y lo puede hacer, quiere recuperar a tu esposo(a) y devolverla al rebaño. Y quieres saber porque te eligió a ti?, para que tu testimonio de vida de que tu familia sea salvada, servirá para que otros mas crean como un día tu creíste. Si todo esto lo crees de corazón, te invito a que te hinques en lo secreto de tu habitación o en la capilla del santísimo sacramento de tu parroquia, y ores como oró Elías al Señor. “Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya he ejecutado todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que todo este pueblo sepa que tú, Señor, eres el Dios verdadero, que puede cambiar los corazones”. 1 REYES 18,36 37 Abre tu corazón a Dios y permítele que te convierta en un testimonio vivo de que el puede cambiar corazones. Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Dios nos bendice. Viva Cristo Rey!!! Miembro coordinación JSMF.