Señor yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Job 42: 5. Quienes estamos en este fantástico viaje de encuentro con el Señor, nos ha llegado en muchas ocasiones el sentirnos tal cual el siervo de Dios Job habrá sentido, siempre que leo este maravilloso libro me lleva a reflexionar en que lo que vivió Job fue una guerra espiritual, pues se probaba la integridad de Job a través de las pruebas que Dios permitió a satanás. Lo primero que me llama la atención es que Dios le puso un límite a satanás, es decir: “no extienda tu mano hacia su persona dijo Dios a satanás” Job 1:12, si bien es cierto que Dios respeta el libre albedrío, es creación de Dios, indudablemente lo primero que se me ocurre pensar es que si Dios no puede contradecirse pues el diablo tampoco tiene potestad con nuestro libre albedrio, pues si Dios lo respeta ¿quién es satanás para no hacerlo? Nadie, otra cosa es, que con sus trampas, seducciones, y mentiras nos lleve a tomar malas decisiones que terminarán siendo un caos en nuestras vidas y no hablar de la vida eterna de nuestra alma. Job fue probado, perdió todo, se enfermó, perdió su familia, estaba deshecho totalmente, pero satanás tenía la orden de Dios de no tocarlo o producir su muerte física. Job era un hombre con dones de paciencia y de fortaleza, lo cual satanás quería probar que con sus ataques para ver si maldeciría a Dios su creador, pero no pudo, Job usó su libre albedrio y se decidió por seguir junto a Dios. Creo plenamente que debió en Job desarrollarse una guerra espiritual para sostener su fe en Dios, su agradecimiento, aunque en diversas oportunidades, por no ser perfecto, habló no de manera adecuada, no se rindió, luchó aun cuando su prueba más difícil fue el ataque de sus 3 amigos, siempre meditó y pienso porque fue largo y extendido toda la injuria que recibió de estos 3 amigos, ¿por qué no hablar Job justo de lo que había perdido o de sus dolores? ¿Por qué satanás usó estos tres amigos? Siento que esto podemos verlo en nosotros mismos, muchas veces nos duele perder cosas, y se nos es duro pasar fuertes pruebas, pero el debate espiritual de amigos (nuestra familia) es mucho más fuerte en sí que cualquier otra cosa. No es oculto para nosotros tampoco, que en las pruebas somos moldeados, somos probados, somos purificados, que no por merito propios sino es la presencia viva de un Dios amoroso en nuestras vidas, cuando vamos descubriendo cuantas verdades han estado ocultas debido a nuestro malo proceder y cuantas bendiciones se nos han escapados por estar lejos de Dios.

Esta historia de Job tiene un final extraordinario, fue solo después que Job mostró ante Dios su humildad y reconociendo parte de su insensatez y oró por sus tres amigos que Dios sentenció a su favor devolviéndole doblemente lo que había tenido por medio de Dios en tiempos pasados. Job declaró: “Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos.” Job 42: 5 tremenda declaración de Job, cuántos de nosotros conocíamos un Dios que estaba allí, que nos había dado mandatos, que nos llamaba a ser más santos cada día de nuestras vidas, lógicamente que conocíamos a un Dios, de promesa, de consuelo etc. Pero solo ha sido durante estas difíciles pruebas que hemos visto a Dios, sí, lo hemos sentido en cada lágrima, en cada milagro, en cada cambio en nosotros y otros, lo hemos vivido realmente, cuando ahora familiarizados con su Palabra vemos con nuestros ojos que se cumple su Palabra. Es difícil estar agradecidos por las pruebas, por el dolor, por la enfermedad, por la separación, pero debemos hacerlo porque es justo en estos momentos en donde nuestros ojos ven a Dios, y fue justo cuando Job declaro que ahora veo a Dios, que fue bendecido para la gloria y honra de Dios Padre, por esto hoy los exhorto a estar agradecidos por la prueba que vivimos, a ver a Dios con nuestros ojos en cada momentos que pasamos y mediante lo que vemos con los ojos y con el corazón, lo practiquemos en otros, para que nuestra bendición sea eterna y doble de la que teníamos antes de ver a Dios con nuestros propios ojos en el Nombre de Jesús. Amén, bendiciones. Coordinación JSMF.