Hola todos hermanos en Cristo, estoy a una semana de ¡ser restaurado mi hogar!, del Sábado Santo pasado haber ofrendado mi hogar junto con mi esposito y mis hijitos en la Resurrección del Señor ante mi comunidad, y ¡mi corazón no cabe de felicidad Gloria a Dios!.

Empiezo por contarles cómo comenzó todo entre mi esposito y yo, nos conocimos en el colegio, nuestro noviazgo comenzó el 5 de junio de 1998, para el 8 de noviembre de 1999 nació nuestro primer hijo; fuimos padres adolescentes de tan solo 16 años, creíamos tener el mundo a los pies. En fin al año de 2002 nos fuimos a vivir juntos , en el 2003 nació nuestra tercer hija y decidimos casarnos por la iglesia , estábamos enamorados , igual ya habíamos convivido, pero no todo fue fácil, éramos un par de jóvenes jugándonosla toda, sin trabajos estables, sin lugar fijo para vivir y con tres responsabilidades, eso sí con la mochila llena de ilusiones, esas ilusiones que nos llevaron en especial a mí a querer tenerlo todo (material, lo espiritual lo dejaba de lado) poco a poco me consumí en obligaciones, en mis ganas de estudiar, de no frenar mis sueños (solo los míos, no pensaba en los de mi esposo) unido a esto la inestabilidad laboral de mi esposito, el querer darles a mis hijos todo me cegó y así fui dejando de lado mi familia, ahora importaba mis amigas ,el querer divertirme así fuera un poco(me lo merecía había sido madre muy joven)

Ahora veo lo equivocada que estaba. Fui dejando mi matrimonio de lado y sembrando en el corazón de mi esposito sin imaginarlo sentimientos ajenos al amor, lo descuidé y traté de excusarme en sus defectos para tapar los míos yo era perfecta, más de lo que el merecía, pero por Dios! si somos jóvenes! ¿Por qué no quiere progresar?; en fin basura que el enemigo sembró en mi cabeza, es más sentí que ya no lo amaba, estaba ciega completamente. Me dediqué a trabajar y a estudiar y él a mi lado callado pero alejado. Y si les digo de Dios….fui criada en un hogar católico, pero mi corazón estaba vació de Dios creía que con saber que existía y tenerlo presente en la bendición diaria con eso era suficiente, de los sacerdotes pensaba: son humanos y cometen errores peores que los míos, para qué confesarme si Dios sabe todos mis pecados, pensaba. La Eucaristía que pereza, en fin mi fe y mis creencias estaban por el piso y en mi hogar era igual, tanto él como yo somos muy devotos a la Virgen (él a la del Carmen yo a la Medalla Milagrosa), los dos pensábamos lo mismo.

Así paso el tiempo yo creía que mi era hogar perfecto, hasta principios de 2012, en abril y mayo, el empezó frió distante y yo ni cuenta me daba, hasta que una noche no llegó. Así apareció en nuestras vidas la O.M, él me lo confesó. Pasó el tiempo y mi calvario empezó, mi esposito jamás me alzaba la voz, me insultaba, o hablaba mal de mí, pero todo esto cambió, las peleas eran diarias, el triste de su mirada era tiniebla, permanecía de mal genio.

En junio gracias a una luchadora (la señora Nidia Roció) conozco esta hermosa página, empiezo a seguir los pasos, empecé el Rosario diario, a apoyarme en las lecturas, unido a esto asistía a Eucaristía(la verdad se me dificultaba diaria) los domingos con mis hijos, unido a esto él viviendo aun en mi hogar le aplicaba agua bendita en sus cosas y en sus comidas, descubrí la confesión y el alimento de Cristo: Su Palabra y Comunión, oraba mucho por ella, pidiéndole a Dios un hombre bueno, un amor puro para ella, es más hacía una de decena del Rosario por esto, me imaginaba a Jesús y a la Virgen llevándoselo.

Me uní al grupo de oración al que pertenece mi hermano, un apoyo inmenso en esta lucha, pero como sabemos cuándo hay oración fuerte y el enemigo quiere atacar todo se ve más difícil, así fue como el 30 de septiembre del 2012, se marcha de la casa para este momento, yo ya era luchadora de este hermoso y bendecido grupo, fue duro pensé que todo estaba perdido, reconozco que me desanimé, ese día me llevó a donde viviría para que corroborara que iba a estar solo, que quería tomar tiempo para pensar, caí pero me levanté, intensifiqué mi oración, me levantaba a las 3 de la mañana a orar el Rosario la Divina Misericordia de rodillas, me refugié en mi párroco, ese domingo que él se fue de casa, llegué destrozada a la capilla de mi barrio y él sin más me dijo: “confía regresará me lo repitió tres veces imponiéndome las manos. Yo tenía las dos argollas ya que ella había guardado en un saco, para la eucaristía y sobretodo en el momento de comulgar me las ponía juntas.

Como humana débil caía y me levantaba, los dos primeros meses no soportaba ni verme, eso sí estaba pendiente de sus hijos siempre, llegué a escuchar lo que muchos dicen: “nunca, nunca volveré contigo”, palabras hirientes que me desbastaban, pero aprendí que ese no era mi esposito, “no lo escuches, entrégamelo me decía Jesús”. En su palabra me llevó a citas donde era claro el mensaje ‘ten fe’ serás restaurada’. Fui ganando una paz indescriptible y decidí entregárselo al que todo lo puede y a mi madre Santísima quien lo cubre con su manto.

Para el 8 de diciembre, día que mis hijitos menores hicieron la primera comunión se confesó y comulgamos los 5. Empezó el cambio; alguien no sé quién (un ángel) le regaló una Biblia. Pasamos año nuevo juntos con los niños y en este comienzo de año se acercaba, me contaba sus problemas y yo los míos, pasábamos horas hablando, iba a casa lo atendía, compartía con los niños, se llegaba a quedar, una vez dijo: “no me quiero ir”. Empezamos a acercarnos, había momentos en que el enemigo quería atacar y yo me dejaba llevar por el desespero de apresurar todo, como si no entendiera que era en el tiempo de él no en el mío.

Así transcurrieron estos meses ¿cómo? no me lo pregunten pero algo me decía que en esta Semana Santa iba ser. Todos los santos días los cubría (como si él habitara en la casa aun) y me cubría con la Sangre Preciosa de Jesús (aun todavía lo hago) Y la OM si me preguntan ¿qué pasó con ella? solo sé que se alejó. Dios me lo había mostrado, en resumidas Dios me dijo otra vez: “Te lo cumplo y el Domingo de Ramos me dice: “Claudia quiero volver a casa, empecemos de ceros” yo dije “si”, me dice: “Tú tienes algo mío (la argolla) me la pones”.

Hermanos: ¡Crean que se les dará!. Sí Dios les muestra algo a través de su Palabra es verdad, ¡se cumple!, si caen levántense. El los lleva en sus brazos y a su lado va María con su manto cobijando cada espacio de la vida. El Rosario es arma poderosa y letal, mientras estaba en la lucha se me presentaron dos imágenes de la Virgen una en la iglesia donde nos casamos, mientras yo lloraba y oraba frente al Santísimo mi hijita en la silla donde ellos estaban sentados encontró una estampa de la Virgen del Carmen (diosidencia), mi esposito la carga en la billetera y la otra una imagen de la medalla Milagrosa, apareció en la casa sin saber cómo, esta vez la encontró mi otro hijo, aún está en mi hogar. Conságrense a María y consagren su hogar, gracias Sergio por sus consejos que me levantaron, a la señora Nidia Rocío quien en estos últimos meses Dios llevó acercarse a mi esposito, sé que fueron ángeles enviados por El. Mientras escribo esto pienso qué hermoso es haberlos encontrado. JSMF…mil bendiciones por existir. Sé que no me debo soltar de la mano de Dios, que hay cosas que mejorar, pero tengo confianza, Dios ahora es primero en mi hogar.