Hola mis hermanos, mis amigos de JSMF a los que llevan rato en el grupo y a ¡todos los nuevos! Cada vez que entro a la página y veo desesperación, rezo más por todos nosotros, pero también pido a Dios que todos logremos entender y aceptar la prueba y la Voluntad de Dios en nuestras vidas, en todo momento. Todo tiene un propósito y de seguro no es que nos rindamos. Mi matrimonio ha sido restaurado, pero aún estamos en proceso y lo que he aprendido es que este proceso será hasta que Dios nos llame a la vida eterna. Esto no acaba, siempre habrá una prueba que superar para seguir creciendo por dentro, porque eso no parará jamás. Hay que seguir dando lo mejor de sí, ¡hasta que nos llegue la hora!

Aquí mis consejos: lo que a mí me ayudo y me sigue ayudando a diario, porque hay recaídas y tentaciones, solo hay que saber no caer en ellas con el paso del tiempo y por supuesto la ayuda de Dios, María, oración, confesión y comunión.

1.Lo primero que aprendí fue a no perseguir, buscar, suplicar, averiguar, etc. a mi esposo. Lo dejé en manos de Dios y lo dejé totalmente, no fue fácil, pero tuve que aprender a morir a mí misma. No lo llamaba, no lo buscaba, solo respondía sus llamadas y acercamientos con relación a nuestra hija y lo hacía de la forma más respetuosa (como me gustaría que él me tratara) y así fue. Al pedir respeto en momentos en que él no lo era conmigo, por mi conducta hacia a él, terminaba siendo respetuoso y moderado. Nunca dejé de hablarle, tratarlo bien ni le negué a nuestra hija (fotos, visitas, etc. que me pedía) siempre estuvo presente en los momentos de nuestra hija, porque lo mantuve presente, a pesar de su alejamiento, amenazas de divorcio, salidas, viajes, etc.

A pesar del dolor, de la humillación, de todo, lo traté como padre y esposo siempre. Al día de hoy, que todo está diferente y Dios está guiando nuestros pasos y vidas, mi esposo no olvida eso, eso fue lo que más le tocó, ya hasta me lo ha dicho. “Tú siempre me tratas bien, aunque yo no me lo merezca”. En la prueba difícil, de dar sin recibir, de amar y respetar cuando los deseos de hacer lo contrario acechan, le pedía a Dios, a nuestra Madre y al Espíritu Santo que me ayudaran, le ofrecía todo a Dios, por mi esposo, por la otra mujer, por nuestro grupo JSMF y por mí misma. Me fui llenando de Dios y de felicidad.

2. Consagrarme a María fue otra de las mejores cosas que pude hacer en mi vida. Rezar el Rosario, aprender cada día a poner el corazón, olvidarme de pedir lo que yo quería, y pedir la Voluntad de Dios, amarlo más y amar más a María. Todavía hoy sigo queriendo poder poner más el corazón en la oración, pero hasta los pequeños intentos Dios y la Virgen los cuentan y obran maravillas. Llegó un punto en que si no rezaba el Rosario diario, me sentía que algo muy grande había faltado en mi día. Hoy día me despierto y lo primero que hago es rezar, lo escucho por Tunen (App) y busco Estereocatolica o EWTN español. Hacer la confesión y comunión de 5 sábados por 5 meses por María y reparación por las ofensas a su Virginidad e Inmaculada Concepción ha sido milagrosa. La última vez que lo hice terminé en noviembre pasado y ese mismo mes, apenas una semana después, María trajo el corazón de mi esposo a nuestra familia y a la Iglesia en la Santa misa nuevamente después de talantoso tiempo y rechazo a mis invitaciones. Lloré y sentí el abrazo de Nuestra Santa Madre tan de cerca.

3. Confesión y comunión, pero sobre todo poner el Corazón en la Santa Misa, disfrutarla, agradecer cada suceso de ella, hasta el punto en que mi necesidad y felicidad de estar en la Misa es lo que llena mi semana. Es como si fuera a ver un novio, del deseo tan grande de ir y quedarme allí! Me enamore de Jesús, de su Amor, de su Misericordia, de su Grandeza de todo El! Eso ha sido lo más bello, desear estar al lado de mi Jesús siempre que pueda, no para pedirle sino para ¡disfrutar de su presencia! Cada vez que comulgaba le pedía a Dios que mi esposo le recibiera, aun lo hago, y le digo “Gracias Dios por otro día, otra oportunidad de poder recibirte, como para Ti no hay tiempo ni lugar, así como nos uniste en nuestra boda diciéndonos que mi esposo y yo somos una sola carne, que al yo recibirte él también te reciba, ¡eres Maravilloso!, ¡todo lo haces perfecto!, porque mi esposo te recibe a través de mi…” y lloraba y aun lloro porque no puedo creer lo perfecto y maravilloso que es Dios. Cada vez que mi esposo me decía que él no quería ir a misa ni saber nada de Dios, yo solo le decía “Dios está más cerca de ti de lo que tú crees”, pues claro si cada Domingo aunque él no asistiera ¡recibía a Dios!.

4. Algo que me ayudó a completar todo esto fue visitar a Jesús en el Santísimo Sacramento en la exposición del Santísimo de mis parroquias. Antes era una vez al mes, donde vivo ahora es cada viernes y mínimo estaba 15 minutos, solo para sentirlo, agradecerle y sentir la sensación de paz y de llenura en el alma, que Jesús me hace sentir. De una vez aprovechaba y escribía en el libro de peticiones de la Iglesia por mi esposo, por la OM y por todos los que de una forma u otra estaban involucrados en esta ¡ historia! .

5. Ayuno, otra pieza importante de este proceso. Al inicio lo hacía porque necesitaba de Dios el favor, le pedía por mí y mi esposo. Ahora sigo ayunando y terminé decidiendo que debo ayunar siempre cada miércoles y viernes hasta que Dios me de vida, porque se hizo parte de mi vida, negarme a mí misma hasta en una simple galleta de chocolate. Mi ayuno es de no comer dulces y chocolate, especialmente los días de ayuno es cuando más deseos me dan de comerlos o cuando más me ofrecen gratis en todos lados dulces, galletas, bizcochos y con cara de felicidad y tranquilidad aprendí a decir que no y agradecer la prueba porque eso agradaría mucho a Dios y a nuestra Santa Madre. Y la tentación siempre llega, en mi mente llegan pensamientos como, ” si es una simple galleta”, “comete una que no sea de chocolate”, “ya es tarde son las 10:00pm el día casi termina, comete una”. Y les digo que caí, pero aprendí a no caer en la tentación y a agradar a Dios y María con una simple galleta, si soy fiel en lo poco el me confiara más, ¿verdad? Ayer mismo me sucedió y no caí en la tentación, inclusive mi hija me pidió galletas y le di 2 de chocolate, pero no comí, me fui a dormir y dije mañana si puedo comerla, hoy no me han dado deseos de comer chocolate, ahí confirmo que fui tentada y pasé la prueba.

Muchas veces después de pasar la prueba, alguna bonita sorpresa o noticia sobre algún cambio en mi esposo aparecía frente a mis ojos, en algún mensaje o un gesto suyo y agradecía a Dios por todo. Mis hermanos y hermanas, estos consejos no son nada diferentes a los que están en los pasos de la página, ni a los consejos que tantos de nosotros semanalmente escribimos pero son cruciales de recordar.

Lo que más aprendí de todo esto, como resultado de todo lo que escribí arriba es: “que Dios solo quiere que le demos el primer lugar y que confiemos en El ciegamente, aunque todo y todos digan o actúen como si no hubiera remedio. No importa lo que diga nadie y nadie es hasta consejeros espirituales que aconsejan todo lo contrario a lo que debemos hacer, obviamente cada cual analice su caso que es particular. “Solo confiar ciegamente en Dios”, ciegamente, ¡eso es lo que salva a la familia!

Para terminar les dejo los mensajes que en más de una ocasión Dios me puso de frente al leer su Santa Palabra o escucharla en la Santa Misa. (leer la Biblia es otra parte importante, porque es como Dios se comunica con nosotros en palabras humanas). Los mensajes de libro de Fabiana “déjate amar” me ayudaron inmensamente, es maravilloso ese libro. Escuchar solo música en estaciones católicas, así como ver programación católica y optar por ver películas de santos en vez de otra programación, ha sido un bálsamo.

Todo toma tiempo, pero si deseamos que Dios trabaje en nosotros, El será capaz de darnos paz en medio de la tormenta y el dolor. ¡Todo pasa, Dios no se muda!

1. No te he dicho que si crees verás la Gloria de Dios? Juan 11; 40

2. Para Dios no hay nada imposible.

3. Salmo 23 4. Salmo 17 en especial el versículo 8.

5. San mateo 4; 24 y Lucas 6;18 6. Lucas 17; 3,4 7. Lucas 14; 26,27

8. Lucas 11; 10, 13, 27, 28 9. Lucas 9; 23,24

10. Mateo 6; 6 y muchas otras más, con mucho amor, cariño y siguen en mis oraciones ¡diario! su hermana en Cristo y María.