Por: Carolina. wlkarito@hotmail.com

Hermanos muy amados en Cristo Jesús: Quiero compartir con Ustedes la dicha de cómo Dios restaura un matrimonio, cuando le dejamos realmente a Dios todo el control. Tengo un hogar conformado con mi amado esposo, hace 23 años de los cuales 11años fueron en unión libre; tenemos tres hermosos hijos el varón que es el mayor y dos nenas, lo que llevo de casada eso es lo que llevo en esta lucha: 12 años orando y luchando por la conversión y restauración de mi matrimonio.

Pasaron muchas cosas que no voy a entrar en detalles, pues ya no vale la pena a no ser de una consejería, pues esta sé que va a ser la misión de ahora en adelante. Recuerdo ese 13 de mayo de 1999, cuando le dije al Señor que yo quería ser testimonio de cómo el restauraría mi hogar para darle Gloria y ayudar a muchas parejas, que sentía en mi corazón que esa era mi misión, siempre busqué a Dios por mi hogar pero como siempre en nuestro afán no dejamos a Dios hacer la obra y retrasamos el milagro.

Pasamos por dos separaciones, la primera fue en el 2006. Recuerdo tanto que le dije al padre: “Ya no aguanto más a mi esposo, definitivamente no va a cambiar”. Decidimos de mutuo acuerdo separarnos, fue duro para él y para todos pero creíamos que era lo mejor en ese entonces ,él salió de casa en junio 2006 aprovechando que nuestros hijos estaban de vacaciones con su abuela; solo pasaron tres meses de la separación y mi suegra falleció (la tercera persona en nuestro matrimonio) lo sentí como un designio de Dios, un llamado a darnos la oportunidad de vivir como esposos sin terceros entre los dos, pero no fue así, fue todo un caos mi esposo tenía mucho resentimiento y yo también, dolor por sus ausencias y vacíos pues nos convertimos en un mueble más de la casa, nunca tenía tiempo para nosotros, habían cosas que no sanaban por las múltiples heridas causadas durante muchos años y todo empeoró, volvimos a lo mismo: “Cuando yo quiero usted no quiere” y viceversa todo se volvió un círculo vicioso.

Había soberbia de parte mía, orgullo se puede decir, por asistir a una comunidad de oración y me creía que hacía las cosas bien, donde se hacen retiros, encuentros de parejas, convivencias, vigilias y otros más, vivimos la espiritualidad de la Divina Misericordia y mi esposo nunca quiso asistir a un encuentro de parejas, en dos ocasiones fui sola y créanme que fue una experiencia muy triste y amarga, lloré mares tanto que jure y le dije a Dios que más nunca volvería a asistir a un encuentro de parejas, sola; y así fue nunca más volví a asistir a esos encuentros de parejas. Volvimos a la monotonía yo en mi trabajo y é l en lo suyo, dos seres viviendo en la misma casa como dos extraños, pasamos infinidad de cosas. Yo empecé a enfermarme me dio una dermatitis en las manos, soy esteticista, tenía mi propio negocio y económicamente estaba bien, no dependía de mi esposo, pero la vida me dio un vuelco grandísimo para la Gloria de Dios, el Señor empezó a tratar conmigo, mi salud decaía, perdía mi trabajo por la enfermedad de mis manos, vivíamos separados, en pocas palabras dentro de la misma casa, yo no dormía con él, separamos habitaciones, todo, de mal en peor.

Yo me endeudé terriblemente con los bancos por querer mejorar los recursos económicos, pues lo vi viable, y quisimos darle una segunda oportunidad al matrimonio y empezamos orientación con la pastoral de parejas de la parroquia. Hicimos oración, mi madrina de la renovación carismática me hacía acompañamiento, pero saben que yo ya sentía que no amaba a mi esposo y no me veía nuevamente durmiendo con él, me sentía bien como estábamos viviendo y sentía nuevamente que lo de nosotros no tenía remedio. Seguía luchando por mi negocio, oraba clamaba a Dios pero sentía que mis oraciones no llegaban a Dios, hermanos la única razón era porque no tenía mi corazón dispuesto para Dios totalmente.

Pasaron tres años y vino lo peor, algo que yo jamás imaginé y menos en las circunstancias que estábamos viviendo; descubrí que mi esposo se había enredado con alguien, no tenía la certeza pero tenía mis dudas y empecé a buscar indicios, pero no encontraba nada, hasta que a punto de mentiras le saqué la verdad, fue un golpe muy duro para mí, pero me repuse, empecé a orar a clamar nuevamente por mi hogar pedí a DIOS su misericordia, hice ayunos, miles de cosas que la iglesia nos enseña y si funcionó: él volvió nuevamente a retomar.

Empezamos a ir a la casita de la Misericordia, fuimos a consejería, a mí nunca me habían dado celos pero el enemigo me llevaba una gran ventaja; pero no le funcionó y al final vencimos pero en la restauración faltaba el ingrediente principal: arrepentimiento y el propósito de enmienda de ambos, renovamos votos matrimoniales y seguimos yo puse todo de mi parte para que todo funcionara, volvimos como esposos en toda la extensión de la palabra lecho y todo, pero nada, él no se desligaba de la OM. Me sentía en desventaja, él luchaba pero yo no ayudaba para nada, como él me dijo un día: “cuando tenías que luchar verdaderamente tiraste la toalla pero volvimos a vencer”, hasta que él me dice: “ tengamos otro bebé” al comienzo no me gustó la idea pero terminé cediendo y le dije que bueno pero que teníamos que ponernos en control y así fue; esa fue la gota que derramó la copa, el médico me mandó todo incluyendo la citología, pero qué noticia nos da el medico: “no me gusta el aspecto del cuello” y me mandó a repetir en tres meses con un tratamiento, fui y nada, me mandó una biopsia y ¿saben qué? “BINGO” todo se fue al piso. Empecé un tratamiento con el ginecólogo, mi esposo solo me acompañó hasta la tercer cita, cuando el médico dijo: “hay que operar” eso fue como un balde de agua fría, mi esposo salió espantado y nunca más me volvió a acompañar, se alejó de mi diciendo que él era la causa de todos mis males, que mientras yo estuve sola todo en mi iba bien, que él era la piedra de tropiezo, que no me dejaba surgir, que no más y empezó otro calvario para mí , el seguía con la OM, se refugiaba en ella mientras yo pasaba todo esto a solas con mis hijos y Dios nuestro Señor, empecé a sumergirme en la Misericordia de Dios y a vivir cada día con intensidad de las manos de Dios y de mamita María.

Me programaron la cirugía para el 14 de septiembre 2009 histerectomía en el cuello de la matriz, sin saber que más había, me dijo el médico, solo al operar se sabía, pero hermanos para la gloria de Dios todo fue muy a tiempo, vi la mano de mi Señor, todo quedó extirpado, no habían más órganos complicados, mis ovarios los dejaron estaban limpios, todo un éxito para la gloria de mi Señor. Mi esposo me dio la espalda, totalmente quedé sola con Dios y la Virgencita y la comunidad CDLAM, que no me han desamparado, yo entré a cirugía y ese día antes me postré de rodillas y le dije:” Señor hasta aquí sé dar razón de mí, a partir de mañana solo sé que cuento contigo, me confesé y me abandoné en Dios 100% hasta la fecha. Mi esposo se alejó no me acompañó ni a la clínica, entendí que mi esposo no quería nada conmigo y que seguía con la OM, tomé a Jesús como mi esposo y empezó mi proceso a tiempo completo con el Señor.

Hasta agosto del 2010 mi esposo tomó la decisión de irse de casa y empezar una vida nueva con la OM, que me hizo mucho daño pero no la odiaba, porque yo tuve parte de culpa a que esto llegara a este desenlace, me sentí muy mal, no pensé que me dolería tanto, lloré mares hasta que un día yo ya conocía este portal de JSMF, al comienzo de mi lucha (2 años), pero no le había puesto la atención suficiente, pues sentí que mi matrimonio ahora sí no tenía solución, pues la tercera persona en esta ocasión más joven, le daba a mi esposo lo que yo no le estaba dando. En esos momentos me sentí en desventaja nuevamente y él era feliz así que decidí hacerme a un lado pero Dios tenía un proyecto para mí y mi matrimonio: “Restaurarlo definitivamente”, Y desde agosto empecé a entrar a este portal día y noche leía los testimonios.

Empecé a vivir el “proceso” con este maravilloso grupo para la Gloria de Dios, a seguir los pasos, a vivir de la mano de Dios y de la Santísima Virgen dejándome moldear, seducir y guiar por ella y a creer en sus promesas y en todo lo que acá nos indican: “Que para Dios no hay imposibles”. Dios aborrece el divorcio etc. Hice los pasos que acá se indican y todo el proceso al pie de la letra. Seguí creyendo en todo lo que acá se publica y sentí que Dios me quería a solas con y en el silencio de mamita María y con este grupo maravilloso de personas luchando por la misma causa y unidas por el mismo dolor en diferentes realidades, todo ha sido para Gloria de Dios; le aposté al Dios de los imposibles, al que le da vida a los muertos, al que le da nervios, carne y vida a unos huesos secos al Rey de reyes, Señor de señores y dejándome guiar por nuestra madre Santísima la discípula por excelencia.

Les digo hermanos: Yo tuve que pasar 12 años para ver la Gloria de Dios en mi matrimonio, todo hubiera sido en menos tiempo si yo le hubiese dejado a Dios ser Dios. No se cansen, oren sigan luchando aunque la vida y el mundo les digan que tu matrimonio no tiene remedio ni solución. Hermanos de JSMF los quiero mucho y los llevo en mis oraciones diarias, Eucaristía, Santo Rosario y la coronilla.

Debido a todas estas experiencias vividas de la mano de Dios y la Santísima Virgen, dejándome seducir y moldear cada día por ellos, sentía la necesidad de darme sin esperar nada a cambio, solo la dicha de poder ayudar a las parejas a que no cometieran mis errores, hay muchas realidades de matrimonios en crisis, la pastoral que hoy es de parejas, para no extenderme tanto.

El 19 de marzo había un retiro de parejas y la coordinadora me hace la invitación, (yo sentí como un puño en el estómago) debido a las anteriores experiencias (dolorosas) había dicho que nunca más asistiría a un encuentro de parejas sola, la coordinadora dice: “es para que te empieces a familiarizar con la pastoral”, como hija fiel y obediente a regañadientes acepté, me postré ante el Santísimo y le dije en oración: “aquí estoy Señor para hacer tu voluntad” , “Señor si a través de Rosita me estas invitando, le dije: amén Señor asistiré, me sumergí en oración y empecé a darme como consuelo, “yo misma, asistiré como servidora en todo lo del evento”, oraba y oraba, cuando escuche en voz bajita invita a tu esposo, seguí orando sin escuchar, por segunda vez con un tono más altico: “invita a tu esposo”, y le dije: ” no entiendo cómo invito a mi esposo a estas alturas de la vida, si él está viviendo con otra persona; si no fue cuando vivíamos juntos, todo para mi seguía sin lógica, ¿invitar a mi esposo? Seguía orando como sin oír nada, cuando por tercera vez con un tono más fuerte “invita a tu esposo” mi corazón empezó a palpitar fuerte y le dije: “Señor aquí estoy para hacer tu Voluntad”, sigo sin entender pero si es tu Voluntad invítalo tú, porque yo, no sé cómo, pero si tú necesitas de esta sierva inútil aquí estoy, te pido que me enseñes, y me des palabras para hacerlo. Así fue, el Señor se encargó de todo. Yo no hice nada, solo dejarme guiar por mi Señor a pesar de mis temores, guiada por el Espíritu Santo y en el silencio de mamita María, siendo dócil a su Palabra y a lo que él me estaba pidiendo, sin yo entender nada; me puse en oración, tomé fuerzas y lo llamé, no pude decirle nada pues sentía como pena, entonces le dije que si podía venir para que revisaras algo referente a la casa, vino el jueves se estuvo hasta las 10:30pm y no fui capaz de decirle nada pues me sentía sin argumentos para hacerle la invitación.

Al otro día lo llamé nuevamente y mientras hablábamos, oraba pidiendo al Espíritu Santo me diera las fuerzas para invitarlo, antes de eso llamé a un par de hermanitas para que me ayudaran en oración, pues me daba como vergüenza que fuera yo en una idea loca llevada por mis impulsos a que mi esposo asistiera al encuentro de parejas, entonces empecé a orar y lo llamé nuevamente, yo oraba en medio de la conversación, le pedí al Espíritu Santo que me dijera ¿cómo invitarle?, casi cuelgo y no lo invito y de repente con impulso le dije: ¿Juancho que está haciendo el sábado? me dijo: “¿nada, por qué?”, yo le dije: “le tengo una invitación” me dijo ¿a qué horas? yo le dije : “2pm”, dijo: “ah bueno”, colgué y empecé a orar y a glorificar a Dios y dije: “Señor toma esto como un sí, es tu obra y tu harás el resto” y así fue yo me abandoné y confié en el Señor ,sabía que él era quien estaba obrando en el corazón de mi esposo.

Llegó el día, en la mañana yo me levanté con un gozo, una paz y una tranquilidad, sin preocuparme por si mi esposo iba o no como en las otras ocasiones, oré y me puse en sus manos amorosas y en el silencio de mamita María. Le envié un mensaje felicitándole por el día e invitándolo a almorzar, sin recordarle el compromiso, no fue más y ni esperé su respuesta. Seguí en oración; Llamé a mi papá para felicitarlo por ser el día del hombre día de san José, sin pensar en nada mis hijas estaban escuchándome y también le felicitaron, entonces se me ocurrió que ellas también llamaran a su papá y lo felicitaran, estando hablando con las nenas le dije en voz alta: “no se te olvide el compromiso” y respondió ¿a qué horas es? Yo le dije:” a las 2pm” y dijo: “a la 1pm estoy allá.” Así fue sin preguntas de nada llegó, a la 1:00 serví el almuerzo, comimos y se nos hizo tarde y corriendo, me fui a vestir pues ya estaba casi lista y faltando 10 para las 2 le dije: “vamos que se nos hizo tarde y salimos.”

Hermanos yo estaba tan anonadada de mi Señor que solo le daba gloria, pero temía la pregunta: ¿para dónde es que vamos?, le pedí al Espíritu. Santo que no me preguntara pero dije: no puedo llevarle engañado se enojaría, Espíritu Santo ayúdame y así fue me preguntó, yo muy serena le dije: “que teníamos un encuentro de familia en la casa de la Misericordia y como él era mi familia yo quería que el asistiera”, entre mi dije: “ si se regresa no ha pasado nada”, “Señor no era tu obra eran mis deseos”, yo sigo para el evento como si nada. Manso como un corderito asistió al evento participó en todos los ritos y actividades que se realizaron, hermanos como una pareja normal, como si nunca nos hubiéramos separado asistimos y hasta renovación de votos matrimoniales

Salimos del encuentro y todo en aparente calma, yo sin hacer preguntas dejé todo en las manos de Dios Padre, pues sabía que Él estaba haciendo su obra. Y al momento de subirnos en la buseta, sonó el celular, yo en la paz y gozo de mi Señor dije: “nada me turbe, nada me espante solo Dios basta” y cuando mi esposo dejó de hablar me dijo: “Caro mi papá… yo le dije: ¿qué pasó?, me dice: “está grave en la clínica”, no hubo tiempo de nada empezamos a buscar los recursos para que él viajara, pues en estos momentos los dos estamos sin trabajo, hermanos:¡Dios escribe recto en renglones torcidos!; me apropie de este salmo, una noche que el Señor inquietaba mi corazón a la oración pues sufría por una decisión a había tomado mi suegro: salmo 146 (145) ” El Señor hace justicia a los oprimidos, Abre los ojos a los ciegos, endereza a los encorvados, ama a los justos, sostiene al huérfano y a la viuda y desvía el camino de los impíos y malhechores”. “Reinará el Señor por siempre tu Dios”. ¡Y seguí siéndole fiel 100% a él al único que todo lo puede si tú le dejas obrar!.

En los afanes por conseguir el dinero para el viaje mi esposo no se había dado cuenta que los lirios habían florecido y me dijo: “¿Caro usted sabe hace cuánto le regalé esa mata a mi mamá? “hace 7 años y sabes qué significan ese par de lirios?”, yo le dije: “no”, solo significa dos cosas vida o muerte y en este caso muerte, “Caro mi papá se muere y no voy a alcanzar, yo lo abracé y le dije: “no pienses así, Dios en su infinita Misericordia si se lo va a llevar, le dará vida para que alcances a verlo con vida más bien, mira esto como un designio de Dios llamándonos a la unidad como familia, mi esposo lloró y me dijo: “si Carito tienes razón yo lo he pensado mucho y nuestros hijos merecen crecer en un hogar”, le dije: “así es amor dejemos todo en manos de Dios.”

Actualmente mi esposo está en Cali con su papá, ya salió de UCI esperando el parte médico que no es muy alentador. Esto ha sido obra de Dios, yo solo obedecí a su llamado. A vivir el amor y la caridad, Jesús quiere que amemos como El “Un mandamiento nuevo os doy Juan. 13,34 Misericordia: sed más bien amables unos con otros, misericordiosos perdonando unos a otros así como Dios os perdonó en Cristo. Efesios 4,32.
Para la Gloria de Dios, acá les envío una carta que después de todo lo acontecido en medio de la oración pude discernir a solas con mi Jesús Actualmente mi esposo está en Cali y yo en Cúcuta, Dios lo dispuso así para su gloria. Crean hermanos, Crean y no se cansen de orar.

CARTA SIMBÓLICA : Esposo mío, en Dios todo es una pedagogía que hay que saber interpretar, lo que en el amor él nos quiere hablar o decir, este par de lirios significan vida y no muerte, (nunca habían florecido, Cúcuta es caliente y los lirios no florecen por el clima). Los regalaste a tu madre hace (7 años) el (siete) significa en la Biblia perfección. Te fuiste de casa en agosto del año pasado para empezar una nueva vida y de marzo a agosto hay 7 (perfección tiempo de Dios) tiempo que DIOS tomó para hacerme de nuevo, le permití a Dios como el barro en las manos del alfarero quebrantarme y hacerme de nuevo conforme a su parecer, hoy día soy hechura nueva de sus manos maravillosas, mi lema desde entonces: “No busco la Voluntad de Dios en mi vida sino que someto mi vida a su Voluntad.”

Florece un día especial para la iglesia, día de San José, el elegido por Dios entre los hombres como esposo de María, pues fue el único entre tantos hombres que florece la rama seca (un par de lirios), justo ese día tu y yo estábamos sin querer renovando votos matrimoniales. Dios permite todo esto (el viaje) para arrancarte del pecado pues sabía que tú no tendrías el valor para hacerlo “porque eres muy bueno” y tienes un gran corazón. El lirio era de tu mamá, quien sufre por nosotros aunque tú no lo veas y tiene un gran significado, es un milagro que nos revela la fuerza de Dios, liberándonos de condicionamientos de un pasado, de la frustración y del miedo, invitándonos a la pureza, La santidad, alegría y bienestar en la unidad de la familia, como pueblo de Dios.

Te amo esposo mío; como te dije: “no te voy a presionar, todo en el tiempo de Dios hasta que tu dejes que Jesús gobierne tu vida, yo estaré esperando ese momento con mucho amor, con mi confianza y mis esperanzas puestas en el único que todo lo restaura y lo hace bueno, nuevo y perfecto”… El amor…. En Cristo somos más que vencedores, dejándonos moldear y guiar por El y la Santísima Virgen María la discípula por excelencia.
Conclusión: El amor es como lo dice 1corintios 13, “si no tengo amor nada soy”, tener amor es fielmente anhelar la verdad con la que se exalta el nombre de Cristo, tener amor es dejar a Dios ser Dios. El perdón es la máxima expresión del amor, el perdón hace que el amor sea eterno el amor desbarata y des configura tu existencia; “quien obedece a Dios no se equivoca.”