La vida, con toda su majestuosidad se nos presenta cada día ante nuestros ojos, unos días llueve, otros el sol llega cálido, otros es calientísimo. Mas nuestra mente en estos procesos de restauración personal, matrimonial y familiar es la loca de la casa (como decía una de las santa Teresa) le encanta estar preocupándonos con los dolores del pasado: las palabras dichas, los gestos, los errores del otro, los errores nuestros para que el otro se fuera lo errores del otro, su desamor, sus desaciertos, sus amantes, la felicidad, las angustias nuestros llantos y la verdad ni una reflexión, ni un una noche de oración, nada cambiará el pasado. Ya se fue y gústenos o no quedó escrito como quedó. Respecto al futuro el ejercicio es similar, a ratos pensamos: ¿Cuándo volverá mi cónyuge cuando mi cónyuge dejará de estar distante? (si es que vivimos con ellos) mi cónyuge volverá a los mismos vicios, seremos felices, cómo regresará y muchos interrogantes más, que no sirven de nada, nos roban nuestro regalo más preciado: El presente, el hoy por estar angustiados por el presente y por el pasado: No amamos a nuestros hijos no amamos a nuestros padres no agradecemos las bendiciones visibles e invisibles que recibimos constantemente no sentimos el amor de Dios, no amamos a Dios. La verdad el enemigo está adentro de nosotros. Cuando vengan pensamientos del pasado a atormentarnos podemos contestarle: “ya pasó ya Dios me perdonó ya yo le perdoné” cuando vengan pensamientos del futuro a preocuparnos (pre ocuparnos) podemos contestarles: “no me importa, yo confió en Dios, Dios me ama y su plan de amor es perfecto para mi estoy viviendo un presente lleno de bendición para que mi futuro sea igual recordemos eso. Nuestro presente es la semilla del futuro. Todos nosotros estamos pasando por estas crisis, es por lo que hicimos en el pasado (pues algo tuvimos que haber hecho para estar acá. No toda la culpa es del cónyuge. Es por eso que tenemos que tener un presente diferente para gozar de un futuro mejor. Santa Faustina decía en su diario: “Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo, Pero ¿por qué sumergirse en el futuro? Para mí solamente el momento actual es de gran valor, Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma. El tiempo que ha pasado no está en mi poder. Cambiar, corregir o agregar, no pudo hacerlo ningún sabio ni profeta, así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado. Oh momento actual, tú me perteneces por completo, deseo aprovecharte cuanto pueda, Y aunque soy débil y pequeña, me concedes la gracia de tu Omnipotencia. Por eso, confiando en Tu misericordia, camino por la vida como un niño pequeño y cada día te ofrezco mi corazón inflamado del amor por tu mayor gloria.”

Amigos jsmfreños, hermanos mayores míos, seguiremos llorando por el pasado y angustiados por el futuro. Perderemos la bendición del presente, amemos hoy y todo cambiará, unámonos a Jesús y amemos con su amor y les aseguro que nuestro presente estará lleno de eternidad, pues en la eternidad lo que se hace es amar y si lo estamos haciendo ya les aseguro junto a Jesús que no estamos lejos del reino de los cielos. Miembro de JSMF.