Felices 6 años JSMF

Queridos hermanas y hermanos de JSMF: Que la paz del Resucitado esté con todos ustedes. El pasado domingo 3ro de Pascua, el Santo Evangelio nos anunciaba la dicha vivida por los dos discípulos de Emaús. Cito un fragmento, ‘Y se dijeron el uno al otro: ¿No es verdad que el corazón nos ardía en el pecho cuando nos venía hablando por el camino y nos explicaba las escrituras?’ San Lucas 24, 32. Queridos amigos, el día de hoy estamos celebrando el 6° Aniversario de JSMF. Y como en aniversarios anteriores, es un buen momento para detener nuestro camino, meditar y regocijarnos de las maravillas que el Señor ha derramado a esta su familia. A lo largo de estos 6 años, la familia JSMF ha sido testigo de la manera en cómo nuestro Señor Jesús se ha manifestado a cada par de peregrinos que conformamos los matrimonios de JSMF. Así como los discípulos de Emaús iban por el camino discutiendo tristes y abatidos, la mala noticia por la muerte del que erróneamente consideraban sólo el libertador de Israel; así también en nuestros matrimonios hemos andado por el camino absortos en vivir de acuerdo a falsos ídolos e incapaces de reconocer que a nuestro lado ha caminado un Peregrino que solícito nos compartía el camino hacia una nueva vida. No obstante, después de vivir y sufrir la que llegamos a considerar la muerte de nuestra familia, ese Peregrino ha partido para nosotros el pan y nuestro entendimiento se ha abierto. ‘Dichosa la culpa que ha merecido a tan grande Redentor’ orábamos el pasado Viernes Santo. Hoy hemos de ser capaces de decir con Fe, Señor que grande es tu Misericordia y Sabiduría pues si no hubiera sido por los problemas en mi matrimonio, me hubiera demorado mucho más en reconocer que siempre has estado a mi lado, pero nunca fui capaz de reconocerte porque mi vida estaba nublada por el pecado. Hoy celebramos la alegría de que JSMF congrega a miles de discípulos que han reconocido a Jesús al partir el pan y su entendimiento se ha abierto a su sabiduría. Cuál discípulos de Emaús, dejemos que el gozo de haber visto a Jesús con nuestros propios ojos, sea una razón suficiente para olvidar el dolor vivido. Los dos discípulos de Emaús, dejaron todo, se olvidaron de su dolor, interrumpieron la travesía que llevaban y se dirigieron a llevar la Buena Nueva. También nosotros, los bienaventurados que hemos visto a Jesús, hemos de llevar esta Buena Nueva al resto de nuestra familia, y no solo con palabras sino con los frutos de testimonio de nuestra conversión personal. Es momento de valorar ese ardor en el pecho que sentimos cada vez que tenemos un encuentro con nuestro Señor Jesús. La travesía aún espera. Nuestras familias esperan ser restauradas. Y serán salvadas (cfr. Hechos 16,31). Pero seamos obedientes, como lo fueron los discípulos de Jesús, vayamos a la Galilea que el Señor ha puesto frente a nosotros. Y hagamos nuestra esa Paz que Jesús dejó a sus discípulos cuando lo vieron resucitado. No importa si el camino luce fácil o difícil, corto o largo. Lo que verdaderamente importa es que ya no vamos solos. Ni un momento más estaremos solos. Esa es la gran noticia. ‘el corazón nos ardía en el pecho cuando nos venía hablando por el camino’. Queridos hermanas y hermanos, el camino de la restauración de nuestras familias, ya comenzó. Desde el momento en que dejamos entrar a Jesús a nuestras vidas, desde el momento en que El abrió nuestro entendimiento, desde que aceptamos sentarnos de nuevo a su mesa, desde ese momento empezó a construirse el milagro de la sanación y salvación de nuestras familias. Pero hemos de recordar la recomendación de Jesús, ‘El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el reino de Dios’. Lucas 9,62. Seamos fuertes y si nos hace falta fortaleza, hay que pedirla en oración. Ya no podemos seguir viviendo en pecado, no podemos dejar que el llanto nos venza, no podemos permitir que el rencor siga inundando nuestro corazón, no podemos seguir viviendo derrotados y apesadumbrados. Pero tampoco podemos vivir en ansiedad u obsesión, absortos a un anhelo de restauración familiar, sin antes vivir el presente de la conversión personal. Sin conversión, no hay restauración. Oremos, clamemos por nuestra restauración, pero vivamos en nuestra realidad, en nuestro compromiso de ser cada día mejores Discípulos de Jesús. Queridos hermanos y hermanas en Cristo, en el día en que recordamos la fundación de JSMF, hagamos un nuevo compromiso con Jesús. Dejemos el pasado a su Misericordia , para no vivir con rencor o en medio de dolor; dejemos el futuro a su Providencia, para no vivir con ansiedad o desesperanza; pero principalmente dejemos nuestro presente a su Amor , para que seamos capaces de sentir en cada momento ese ardor en el pecho de saber que Cristo camina a nuestro lado y de esta manera las Escrituras se cumplan en nuestras vidas, ‘Ustedes son testigos de esto’. Lucas 24,48. Todo sea para la mayor Gloria de Dios. Dios nos bendice en abundancia. Miembro de Coordinación JSMF – Viva Cristo Rey!!!