Queridos Hermanitos: quería encontrar el momento y las palabras para expresar lo feliz que me siento por el milagro que el Señor hizo en mi vida, y para ser un poco más explícita también, pues son muchas las emociones que me embargan y a veces esto hace que lo escrito no vaya acorde con el corazón y con los pensamientos. También quería rememorar más o menos el tiempo que yo estaba en JSMF en el año 2007 o un poquito antes, pues me acuerdo que no era la página actual en la que estamos ahora, sino era un blog que hablaba de la lucha y de agarrarse del Señor con todo para restaurar el matrimonio. Después aprendí que en el proceso no es la restauración del matrimonio lo que se consigue primero, sino la restauración de la vida, de tu yo, entrega total de la vida al Señor y de el para nosotros la entrega total de su amor.

Mi historia de amor comienza el año 1992 en Bolivia, me casé por lo civil el año 1994, cuando ya tenía mi hija mayor de 2 años de nacida, como verán, empecé de adelante hacia atrás, como buena ignorante de la palabra del Señor, mis otros dos hijos vinieron al mundo por el año 1998 y 2000 el ultimo. En la vida matrimonial tuvimos muchas crisis fuertes, incluso me fui a casa de mis padres en dos ocasiones y pensé mucho en regresar, dudé tanto que mi papa se dio cuenta y me preguntó qué era lo que pasaba porque no quería retornar a casa de mi esposo, yo vivo en una ciudad de clima cálido (Trinidad Beni Bolivia) y provengo de la Amazonía Boliviana (Riberalta), así que la distancia de mi casa a la casa de mis padres es de una hora en vuelo y 24 horas por carretera, pero en el fondo de mi corazón lastimado quería mucho a mi esposo y no quería dejar a mis hijos sin papá, así que hice maletas y retorné a casa.

Vivimos actualmente en casa de mi suegra, ella enviudó cuando nació nuestro segundo hijo y nos quedamos para acompañarla, no les puedo decir si buenas o mala ideas, pero cuando en el matrimonio hay conflictos nunca hay que esperar que la familia del esposo esté de nuestro lado, entendí después que no es maldad, sino amor y protección hacia los hijos.

Como verán hermanitos, hasta ahora no hablo nada del Señor, yo hasta ese momento estaba tan alejada de El, lo tenía como algo que no era para mí, que era para las viejitas, a pesar de tantos problemas en el matrimonio: las infidelidades, las peleas, gritos etc. Las eucaristías me aburrían, incluso la parroquia donde ahora sirvo es a la vuelta de la esquina y ni siquiera la conocía, mi suegra siempre me insistía para que la acompañara a misa y yo me hacia la dormida. (Ahora me da tanta vergüenza). Cuando mi suegro falleció, a mi suegra se le acercaron unas amigas de la renovación carismática y la llevaron a un congreso en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, llegó seducida por el Señor, yo la escuchaba como escuchar llover: escuchas pero no haces caso.

En mi trabajo tengo relación con mucha gente, soy agente de viajes y en la agencia donde trabajo conocí a una señora que estaba muy ligada a la renovación carismática y me invitó a un grupo donde iba gente muy joven, para mi eran niños entre 14 y 18 añitos. Y mi primera experiencia fue en una adoración eucarística, ellos cantaban y oraban y yo solo lloraba y lloraba, parecía que mi corazón estaba muy lastimado, dolido, como si quisieran arrancármelo. Entonces empecé a participar de los grupos de oración y a pedir por mi conversión, de eso hace ya unos 10 años.

¿Cómo ingresé a Jesús Salva mi Familia? No recuerdo, Providencia Divina. Necesitaba algún tema sobre terapia matrimonial y me encontré con la página, fui leyendo y escribiendo de vez en cuando y también aprendiendo de todo lo que escribían, así iba yo enriqueciendo también mi sabiduría sobre las cosas del Señor. En reiteradas ocasiones escribí sobre el comulgar a pesar de no estar casada por la iglesia, y muchas veces fui amonestada por la manera en que insistía que algún hermanito me diera la razón, cuando vi que no era posible empecé a orar por la restauración total de mi matrimonio y sobre todo por ser un matrimonio sacramentado.

No saben cuántas lágrimas y oraciones, cuantas arrojadas de toalla, y volver a levantarlas, pero solo la oración, la lectura de la palabra y la eucaristía me permitían levantarme una y otra vez. El Señor sabe cuán importante es para mí el saborear el nutrirme de su Cuerpo y de su Sangre, y mi esposo no quería casarse por la iglesia, quería seguir así, se sentía bien así, pues el no veía la importancia del sacramento del matrimonio. También hermanitos el rezo del Rosario, es tan poderosa la intercesión de nuestra mamita María, y el testimoniar con tu vida. Me vi obligada en un principio a mudar mi manera de pensar y actuar, pues al enamorarme del Señor empecé a servirlo de muchas maneras, soy catequista de niños, (infancia misionera) catequista familiar (padres de primera comunión) y del ministerio de liturgia. Ahora solo éxito, cuando empecé fue tan drástico que no había día libre prácticamente vivía en la iglesia, claro que eso estaba mal pues me dedicaba a Dios cosa que es buena, pero abandoné a mi familia, bien recuerdo que un hermanito me amonestó severamente cuando di a conocer esto al grupo. Abandoné todos mis servicios pero como soy conocida en las parroquias y grupos de jóvenes y mayores de la renovación carismática, entonces a cuidar mi manera de vestir, de hablar y actuar, gracias al Espíritu Santo que nos dirige para actuar de la manera que Dios quiere, aunque a un principio era solo por el que dirán.

En noviembre del año pasado escuché un testimonio sobre radicalidad y cuando llegué a casa le dije a mi esposo: “Quiero comulgar, necesito saber si te vas a casar conmigo por la iglesia o que va a pasar”. Y él me contesto que sí, casi me caigo de parada, no lo podía creer, empecé a pedir intercesión al Beato Juan Pablo Segundo para que este matrimonio se llevara a cabo sin problemas, sin que nada se interpusiera. ¡Bendito Dios! porque me puso ángeles a mí alrededor cuidando que todo saliera hermoso. Una hermana que me quiere mucho me hizo el vestido, los

jóvenes fueron los que decoraron el templo y el patio de mi parroquia para que todo se viera lindo, lo llenaron de flores, el ministerio de música se reunió conmigo para ver los cantos, el monitor que es como un hijo para mí, también cuidando de cada detalle de la liturgia. Mis otras hermanas trajeron la comida, torta etc. Es que cuando Dios hace un milagro lo hace completo, no es a medias tintas. Y para cerrar con broche de oro, el Obispo del vicariato del Beni fue quien presidió la eucaristía. Yo volaba estaba en el cielo. Cuanto amor hermanos sentí en esa tarde. Nosotros nos habíamos puesto de acuerdo con los cantos que se iban a cantar en la ceremonia, pero cuando salíamos ya terminada la celebración a los chicos los inspiró el Espíritu y cantaron la niña de tus ojos. Ahí me elevé…Yo soy la niña de los ojos de mi Señor! ¿Qué más puedo esperar? El me ama más que a su vida. Con esa canción salimos de la iglesia hacia el salón, acompañada de todos aquellos que son parte de mi familia celestial.
Qué más puedo decir hermanos: “que confíen plenamente, que el Señor sabe el momento justo de hacer su milagro en cada uno de los matrimonios entregados a su amor”. Yo entiendo cuando se emiten las llamadas de auxilio. ! Oren por mí! ¿.Claro que las entiendo, pero el amor y el conocimiento de Jesús en nuestras vidas ya hacen que esas llamadas sean más cortas y que los clamores sean con El directamente.
Espero que este testimonio sea de mucha ayuda para aquellos que están empezando en la lucha, si el milagro aún no se ha realizado no se preocupen, pregunten al Señor qué tiene deparado para ustedes. Yo seguiré luchando por mi matrimonio, por conservar la llama de la fe y el amor en El. Por ser esa puerta abierta de bendiciones para mi hogar.¡ Dios los bendiga siempre!. Con cariño Nancy.
Link de las fotos del matrimonio:

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