Buenas tardes hermanos, les doy mi testimonio que ¡Dios si puede! y donde yo creía imposible, Él lo hizo.

Les cuento que mi esposo hace tres años se fue de la casa diciéndome que no me amaba y que lo nuestro ya no iba más, ya sabrán ustedes el dolor tan grande que sentí, lloré de dolor, de impotencia y de sentirme humillada pues después de 26 años de matrimonio me preguntaba:¿En qué fallé?, ¿qué hice mal?, lloraba y lloraba, bajé de peso y no sentía consuelo de nadie, hasta mis hijos me decían: “Déjelo mamá que se valla y si no quiere regresar que no lo haga”, mi corazón se estremecía de dolor al escuchar a mis hijos hablar así. Un día buscando consuelo por internet y buscando oraciones encontré a JSMF y empecé a leer todos los correos y me fui llenando de Dios, pero no soltaba a mi esposo a Dios, yo pensaba que lo había soltado, pero mentiras, insistía en llamarlo en buscarlo en facebook. Hasta que un día lo solté por completo hermanos, Dios empezó a trabajar y hacer su obra y yo pensaba: “no, él ya no va a volver” y lloraba y clamaba al Señor !señor cuando me lo vas devolver! y una voz interior me decía: “Cuando cambies tú”.

El Señor me empezó a mostrar toda mi vida y donde me había equivocado. Me fui a la iglesia delante del Santísimo, oraba y hablaba con el Señor y le dije: “Señor perdóname me equivoqué, fallé, perdóname”
Porque hermanos cuando uno es orgulloso dentro del matrimonio se vuelve mujer necia, bueno Dios es muy grande y me lo trajo de vueltas. Han sido días difíciles, porque todo esto es un proceso. Confío en Dios que el seguirá haciendo su obra y la terminará; todavía falta mis hermanitos porque el dejó una bebe de un año y 6 meses lo he visto llorar por la bebé. Pero les cuento que para Dios no hay imposibles.

Sigan luchando como yo seguiré luchando, como les dije: “todavía falta mucho”, pero confío en la mano maravillosa y misericordiosa de Dios, se pueden dar cuenta que fue en el mes de mayo o sea en el mes de la Virgen hermanos, fue la madrecita de Dios quien me lo trajo y el Espíritu Santo en Pentecostés. ¡Gracias Dios mío!. Hermanos ayúdenme a seguir orando, gracias por sus oraciones, fueron ustedes los que me ayudaron en este proceso ¡gracias a Jesús y JSMF!. Como les digo y repito falta mucho para terminar este proceso de restauración, pero ¡con Dios todo se puede!. Amén.